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Sus referentes no pertenecen al grupo STEAM más mainstream. “Prefiero personas a las que he podido admirar de cerca. Mis padres, mi hermana, mi marido o muchos de mis jefes y compañeros. Podría dar una lista larga. He sido extraordinariamente afortunada en ese sentido”. Sara Lumbreras es profesora de Comillas ICAI en la Universidad Pontificia Comillas, donde se doctoró en ingeniería.

Máster en Modelado de Sistemas de Ingeniería, pertenece al Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) y al grupo de investigación en Finanzas Cuantitativas. Experta en optimización clásica y no clásica, particularmente en diseño de redes, su vocación no estaba próxima a una ingeniería específica, sino la resolución de problemas. “Al escoger un camino, lo más relevante es intentar aportar algo que, a la vez, nos haga sentirnos felices. En mi caso, opto por el trabajo intelectual con impacto práctico y la colaboración en equipo”. Bajo esta perspectiva analizamos con Sara Lumbreras las implicaciones del COVID-19 en su campo de acción.

Personas, máquinas y humanismo en la era poscoronavirus

Embarcada en la definición de un nuevo humanismo que considere la relación hombre-máquina, las teorías de Sara Lumbreras exploran este vinculo en el escenario inédito provocado por la irrupción del SARS-CoV-2. “La adopción de la automatización proseguirá su avance en las empresas, aunque la crisis económica frenará estos procesos en el corto plazo. En paralelo, de la emergencia surgirán nuevas empresas que en origen tendrán la tecnología y la automatización como base”.

Para que el nuevo paradigma no tenga grietas, “depende de nosotros” situar en el centro la sostenibilidad y la justicia. “Además, la enfermedad nos ha plantado de bruces ante nuestra propia vulnerabilidad. Nos ha refrescado la memoria respecto a lo que es importante. Esta experiencia puede ayudarnos a comprender el potencial positivo de la ciencia y la tecnología desde un prisma verdaderamente humano. Continuaremos integrando la tecnología en nuestras vidas y nuestros cuerpos, pero espero que este proceso no sea ciego, sino que lo guíe un nuevo humanismo tecnológico. Sigamos desarrollando la tecnología, pero con el ser humano en el centro”.

Pandemia y tecnología

Pese a los déficits por resolver, la tecnología ha sido una aliada imprescindible para lidiar con la extrema complejidad de los últimos meses. “Sin acceso a tratamientos o a ventilación mecánica, la letalidad habría sido del 3-4 por ciento en lugar del 1,4 por ciento. Asumiendo que un 70 por ciento de la población se infectaría si no estableciéramos ninguna medida, podríamos haber enfrentado la muerte de entre 100 y 200 millones de personas a nivel global (en la Gripe del 18 se estima que murieron 50 millones). Afortunadamente, las cifras serán mucho menores”.  

A la cabeza de los errores cometidos por la administración en el manejo de la tecnología, Sara Lumbreras sitúa, al igual que buena parte de los expertos, un “ineficiente” rastreo de contactos. “Otros países ya nos habían mostrado el camino con tecnología disponible. En España deberíamos haber aprovechado mejor nuestros recursos”.

La profesora de Comillas ICAI opina que integrantes del ejército podría haber asumido antes el papel de rastreadores. “La decisión se consideró política en lugar de técnica”. Y añade que, “en el momento más duro de la pandemia”, y ante la escasez de respiradores mecánicos, numerosos equipos de ingenieros idearon y produjeron soluciones. Estos desarrollos no se utilizaron con la celeridad que imponía la realidad por falta de homologación. “Un respirador no homologado es mejor que ninguno”.

Cambiar el paso

Con la temporada otoño-invierno encima, ¿qué errores estamos a tiempo de revertir? “No hemos empezado bien. De haber implementado un correcto sistema de rastreo en junio habríamos evitado la actual transmisión comunitaria del virus”, insiste. Sara Lumbreras suma una variable adicional que ha ganado atención en la segunda ola. “Empezamos a comprender la importancia de los factores sociales de los contagios como el hacinamiento o la convivencia de distintas generaciones. Son aspectos que hacen que de poco valga llevar mascarilla en la calle cuando el contagio está a la orden del día en el hogar. Por desgracia, será muy difícil evitar nuevos confinamientos en determinadas zonas”.

Autora de más de una treintena de publicaciones, Lumbreras no duda de la necesidad de forzar el enfoque multidisciplinar en el manejo directo de la pandemia. “Lo idóneo sería depender de comités formados por médicos -epidemiólogos, neumólogos, virólogos- y, sobre todo, expertos en gestión de crisis. Necesitamos economistas que cuantifiquen el impacto de las decisiones, pero también veterinarios, psicólogos sociólogos o ingenieros. En tiempos de crisis prima una ejecución rápida y eficiente. Hay que actuar de manera coordinada, en un solo frente y en base a la prudencia. Después, conforme aumente la información disponible, el plan podrá refinarse”.

Aprendizaje

En cuanto a si sacaremos algo en claro una vez escampe el temporal, Lumbreras espera que la prudencia, en un sentido amplio, gane protagonismo. “En 2007 fueron actualizados los protocolos de la OMS para la prevención de epidemias (los IHR). Aunque hubieran podido ser extremadamente útiles no parece que se hayan aplicado debidamente, o con sentido común”.

A su juicio, esta cautela debería ayudar a anticipar el peor de los escenarios en lugar de priorizar resultados económicos. “No podemos dimensionar nuestra capacidad sanitaria en función de las necesidades de un año normal. Hemos de ser capaces de alcanzar de manera flexible picos mucho mayores. Prevenir es mejor que curar. De haber practicado el distanciamiento social o aplicado el cierre de fronteras en diciembre habríamos salvado vidas y reducido el coste económico de la pandemia. Sin embargo, primaron las consecuencias económicas y políticas en el corto plazo”.

“La humildad es otra lección que debemos incorporar”, añade Sara Lumbreras. La experta recuerda que la ciencia avanza con esfuerzo y que “es imprescindible” ser honestos con lo que aún desconocemos. “En la actual crisis hemos progresado en base al prueba-error para mejorar los tratamientos. Primero fueron las mascarillas, después los aerosoles… Que una posibilidad no esté probada no significa que no exista. La falta de humildad nos lleva a problemas graves”.

"Las administraciones están obligadas a justificar sus decisiones" (Sara Lumbreras)

El círculo de los errores evitables lo cierra la falta de transparencia. “No son admisibles los bailes de cifras o las incoherencias en la información que recibimos. De igual modo, es inaceptable la infantilización de la ciudadanía. Es un problema a escala global, no de España”. Sara Lumbreras toma de nuevo como ejemplo las mascarillas. “O se aconseja su uso o no, pero no podemos maquillar el mensaje dependiendo de si están disponibles en las tiendas”.

“Toda la información debe ser claramente accesible y las administraciones están obligadas a justificar sus decisiones. Si en base a la opinión de un grupo de expertos la movilidad es restringida o limitada, cualquiera debería poder consultar esos informes”, añade la ingeniera. “Mejoraría la calidad de las decisiones y favorecería la cohesión política y el apoyo social a las estrategias adoptadas”.

La vida cotidiana

Entretanto, observa que los ciudadanos están siguiendo las recomendaciones “lo mejor que pueden”. “Es un error culpabilizar a la población. Una segunda epidemia tendrá que ver con trastornos psicológicos, ansiedad y depresión. El miedo es un problema. Tenemos que mantener la tranquilidad desde la prudencia, aunque a veces sea difícil. Los temores son enemigos de nuestra propia salud, de nuestras relaciones y de lo óptimo de las decisiones que tomamos”.

Lumbreras pone en valor elementos positivos que nos ayudan a sobrellevar esta pelea diaria. “La posibilidad de teletrabajar, las medidas de conciliación, las ayudas económicas… No son un gasto, sino una inversión inteligente y, cada vez más, van a resultar claves. Ya conocemos casos de infectados que son obligados a seguir trabajando. Solo si existe un apoyo real a estas personas podremos salir, todos, de esta crisis”, concluye.

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