Cuando los residuos alimentarios son aplicables a la automoción y la construcción

Proyecto BARBARA

Zaragoza ha acogido la reunión que inaugura el proyecto europeo BARBARA, coordinado por el centro tecnológico aragonés Aitiip y que tendrá 36 meses de duración. Su objetivo es desarrollar nuevos materiales biobasados con funcionalidades innovadoras gracias a la incorporación de aditivos también procedentes de la biomasa para que, mediante el empleo de la tecnología de fundido de filamentos, la más extendida para la impresión 3D o fabricación aditiva, puedan dar lugar a prototipos de aplicación industrial.

Estos nuevos materiales deberán estar basados en residuos alimentarios (de vegetales y frutos como zanahorias, almendras o granadas) y agrícolas (maíz) y tener determinadas propiedades mecánicas, térmicas, estéticas, ópticas y antimicrobianas que los hagan aptos para su uso industrial en componentes para sectores de alta exigencia como la automoción y construcción. Como ha explicado Berta Gonzalvo, directora de I+D de Aitiip, “no solo son dos sectores importantes a nivel nacional sino también europeo”. Además de coordinar el proyecto, Gonzalvo ha señalado que Aitiip “contribuirá a la definición de los materiales biobasados y su aplicación en la impresión 3D industrial”.

En torno a este último aspecto, Gonzalvo ha remarcado que “llevamos 17 años trabajando en la impresión 3D, pero esto no nos detiene a la hora de seguir desarrollando sistemas nuevas e innovadores, con los que pretendemos obtener patentes europeas”. Los plásticos basados en materiales procedentes de la biomasa ya se utilizan para impresión 3D en el ámbito doméstico. Es el caso del PLA (poliácido láctico). Se trata ahora de afrontar su uso industrial con una visión global, que tenga presentes los requerimientos que van a tener que cumplir las piezas fabricadas desde el mismo momento de la formulación de los materiales de ingeniería y de los aditivos que las enriquecen.

Los socios del proyecto BARBARA cubren toda la cadena del proyecto, pues entre ellos hay desde proveedores de residuos agrícolas y alimentarios hasta usuarios industriales finales de automoción y construcción que serán claves a la hora de validar las piezas de demostración que se hagan, y todo ello pasando por expertos en química, producción de materiales industriales, diseño de procesos y maquinaria o monitorización de la eficiencia de todas las acciones y de su impacto. “En un año está previsto que tengamos ya las fórmulas de estos nuevos materiales a desarrollar y comenzaremos a desarrollar prototipos. En año y medio los veremos de forma física”, ha anticipado Gonzalvo.

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