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Co.Lab ninas

Co.Lab: cómo despertar vocaciones STEM en las niñas

Este programa de Red Hat, destinado a niñas de primaria o secundaria, muestra el poder de la colaboración a través de diversos talleres

Red Hat lanzó en 2017 un programa de educación para mostrar los principios del open source y el poder de la colaboración en proyectos tecnológicos. Se trata de Co.Lab, una iniciativa dirigida a niñas de entre 10 y 16 años con el que se pretende despertar vocaciones en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, y matemáticas), necesitadas de referentes.

Esta aproximación al mundo de la innovación y la tecnología a través de talleres está implantada en 12 países –incluido España– y ha ayudado a más de 700 estudiantes a diseñar y codificar dispositivos electrónicos. Eso sí, con una visión colaborativa ya que, en este proyecto destaca el trabajo en equipo. Esa necesidad de compartir siempre está presente, pues los trabajos, una vez terminados, se presentan a la comunidad. “Resolver problemas, plantear nuevas ideas y compartir experiencias”, sería el lema de Co.Lab.

Estos talleres se han realizado en colegios e institutos –antes de manera presencial, ahora necesariamente virtual–, donde se han utilizado diferentes prácticas: desde el desarrollo de tarjetas de navidad con luces led hasta la creación y programación de un robot.

Para esta edición 2020-2021, colaboran con el Colegio Arquitecto Gaudí, con un total 15 participantes de alrededor de 11 años. Dos ingenieras –una en Telecomunicaciones, otra en Informática– son las encargadas de impartir estos talleres. Y ambas son trabajadoras de Red Hat: Aurea Muñoz y Pilar Bravo.

Proyección de las “ingenieras del mañana”

Pilar Bravo, ingeniera informática, encargada de la arquitectura de soluciones de Red Hat, declara que se unió a esta iniciativa para poder llevar la tecnología a todos los niños y niñas que están cerca de elegir un camino académico. “En especial para las niñas –indica–, para que en el futuro haya una comunidad científico tecnológica mucho más diversa”.

“Al igual que  el de Pilar, mi objetivo es contribuir a los modelos de roles tecnológicos femeninos”, declara, por su parte, Aurea Muñoz, ingeniera de Telecomunicaciones dedica a la integración de la tecnología Spring Boot con el portfolio middleware de Red Hat. Colabora con Co.Lab, entre otras cosas, "para que las niñas de hoy vean más mujeres (reales y normales) con un papel en el sector tecnológico, se sientan representadas y puedan proyectarse como las ingenieras del mañana”.

Tras la experiencia directa con los alumnos, ambas destacan lo gratificante que resulta escucharles. “Nos ha gustado muchísimo, te sientes superprofesional. ¡Me ha encantado. Está chulísimo!”. Además de poder ver cómo uno de los niños ha empezado a hacer modificaciones sobre el circuito propuesto o cómo han surgido y se han compartido ideas nuevas para sujear un sensor.

La colaboración, clave para el programa Co.Lab

Cabe destacar que el programa trata de mostrar a los estudiantes que, cuando las personas se unen para crear algo nuevo y cuando todos tienen la oportunidad de participar, se puede llegar lejos. “Realizan descubrimientos, superan obstáculos y generan ideas nuevas. La cooperación ofrece un mayor potencial y brinda nuevas posibilidades. Cuantas más personas participen, mejores serán los resultados”, aseguran desde Red Hat. "Y es que la colaboración creativa es la mejor manera de lograr un progreso significativo y permanente, y de forjar vínculos duraderos”.

El futuro de Co.Lab

Educación, colaboración, vocación. Todo ello en un taller que, a causa de la crisis provocada por el COVID-19, ha tenido que celebrarse de manera virtual. “Estamos muy contentos de haber podido continuar con estos talleres a pesar de la pandemia. Hacerlos en virtual parecía todo un reto pero hemos comprobado a lo largo de este año cómo se han podido continuar con total normalidad", asegura Laila Hamouda, Iberia Marketing Manager de Red Hat.

Así, para apuntalar aún más el programa, sus próximas acciones van en la línea de expandir el programa, llegando a más niñas a través de colegios e institutos, no solo en la comunidad de Madrid. “Y además –declara Hamouda- poder utilizar nuestras oficinas cuando la situación lo permita, creando así una dinámica más inmersiva y divertida para los chicos”. 

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