Hemos llegado en el momento justo al lugar adecuado”. Rebecca Crowe habla del terreno que conoce, el del Internet de las Cosas, y de cómo “las previsiones más conservadoras” avanzan que de siete millones de objetos conectados pasaremos a mil millones en 2023. Las posibilidades para Sigfox, que nació hace 9 años en Francia, se multiplican “en un mercado en ebullición”.

La Managing Director de la compañía en España desde 2016 resume en pocas palabras la actividad de Sigfox como “un operador global y único que entra en juego para tender las vías necesarias por las que todos estos objetos puedan transmitir sus datos con eficacia, de manera segura y sin problemas de conectividad”.

Gracias a su capilaridad cuenta con una oferta uniforme en todos los mercados en los que trabajan, así que la experiencia y el precio de sus servicios son los mismos, “independientemente de si tus dispositivos se encuentran en Madrid, París o Singapur”. Crowe añade que esta estrategia facilita el despliegue de sus soluciones IoT y ha contribuido a que, a día de hoy, Sigfox sea el primer operador en haber cubierto todo el continente europeo “bajo un mismo paraguas de conectividad”.

La directiva expone las ambiciones de la empresa. “Queremos llevar el potencial del IoT a todo el mundo –menciona mercados como Rusia o India- por lo que estamos planificando el lanzamiento de una constelación de satélites que, desde este año nos permita llegar a cubrir el 100% del planeta en el futuro”.

De paso, Sigfox facilita al desarrollo del conjunto IoT como ecosistema al ofrecer una alternativa de baja potencia más eficiente en lo energético y lo económico. “Sólo así llegamos a soluciones inimaginables hasta ahora”, apunta Crowe sobre el carácter trasversal de esta política. “Ya sea para monitorizar flujos logísticos, en domótica, sensorización de ciudades o agricultura inteligente, entre muchas posibilidades, tan solo necesitamos emitir una cantidad de datos muy pequeña”.  

Socios locales

Su despliegue en España se ha desarrollado de la mano de Cellnex (antes Abertis Telecom). Aseguran llegar al 95% de la población y estiman que su cuota de mercado es superior al 30%. “El mercado del IoT español es dinámico, pero menos maduro que el de sus vecinos europeos. A las empresas les falta dar el paso y apostar de verdad por la digitalización. Muchos proyectos se encuentran en fase piloto”, asevera Crowe.

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Pese a estas dificultades, la responsable de Sigfox ya puede hablar de algunos casos de éxito en España como el de Securitas Direct, con quienes tienen 2 millones de alarmas conectadas, un trabajo que les ha permitido establecer una red en todo el país. Crowe desglosa otros ejemplos, como la solución para Dachser, desarrollada por Minsait (compañía de Indra) encaminada a monitorizar sus jaulas de transporte de paquetes y a afinar el control del flujo logístico. “Starbucks también utiliza nuestra tecnología con una solución de la española Metiora para asegurar que la cadena del frío se mantiene en sus establecimientos y Airbus realiza un seguimiento pormenorizado de las piezas de sus aviones a lo largo de su distribución en los distintos países en los que fabrica”.

Acción global

En marzo, Abu Dhabi acogió los Juegos Olímpicos Especiales, el evento más grande del mundo en el que participan niños y adultos con discapacidad intelectual de 172 países. El tránsito de miles de personas requería de un sistema de seguridad de extrema fiabilidad. “En sólo tres meses desarrollamos y desplegamos unos dispositivos que han permitido identificar la ubicación de atletas y delegados en caso de extravío”.

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Sigfox acaba de lanzar SafeCube, una joint venture con Michelin y Argon Consulting con el objetivo de monitorizar cargamentos y envíos intercontinentales en tiempo real. Por otro lado, ayudan al fabricante de automóviles PSA a monitorizar las piezas de sus automóviles durante el ensamblaje en las distintas instalaciones en las que se lleva a cabo este proceso.

IoT + 5G

El desarrollo de las redes 5G implicará, según Crowe, “un cambio exponencial” en el que “la velocidad del intercambio de información podrá multiplicarse por diez respecto a la actual, pero donde también se incrementará el consumo energético que requieren estas operaciones”. La directiva ensalza otras tecnologías que están madurando en paralelo como las redes de banda estrecha (génesis de Sigfox), que permiten un mayor ahorro energético y una autonomía “no de días, sino de meses e incluso años”.

Aclara que sus argumentos no buscan ensalzar su alternativa en detrimento de otras opciones, sino dejar patente que el mercado del IoT “es mucho más complejo y rico de lo que vemos en los titulares de la prensa” o lo negativo que es que “las ramas del 5G oculten en muchos casos ese enorme bosque es que el Internet de las Cosas; un mercado donde todos los operadores tienen algo que ofrecer”, concluye Crowe.

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