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Proyecto Kulto: tecnología con propósito que favorece el vínculo directo entre agricultores locales y consumidores

La plataforma ideada por Pablo Kaperotxipi y Pablo Quintero elimina intermediarios en la adquisición de frutas y verduras ecológicas de calidad. Los clientes pueden saber quiénes las producen y cómo son cultivadas antes de adquirirlas
Pablo Quintero (izqda) y Pablo Kaperotxipi, fundadores de Proyecto Kulto.
Pablo Quintero (izqda) y Pablo Kaperotxipi, fundadores de Proyecto Kulto.
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Desde su lanzamiento el pasado mes de julio, Proyecto Kulto ha conectado a 320 clientes con productores locales de frutas y verduras ecológicas que, en tan solo 24 horas, son servidas en cualquier punto del país. Hasta la fecha, la startup ha facilitado la venta de más de 5 toneladas de productos de calidad. Lo hace bajo estándares sostenibles y en la idea de apoyar el consumo de proximidad y las economías locales.

La plataforma tecnológica es pionera en dar al consumidor la posibilidad de elegir el productor al que quiere comprar. “Lo habitual es ofrecer sólo los productos, pero en Proyecto Kulto es posible saber quién está detrás de esas frutas y hortalizas. También dónde las cultiva, cómo es su huerta o qué técnicas utiliza. Es una manera novedosa de establecer un vínculo directo entre ambas partes, en este caso digital, sin intermediarios, y pagando un precio justo para el productor”, explica a Innovaspain Pablo Kaperotxipi, confundador de la empresa.

Máxima calidad

Para formar parte de Proyecto Kulto es imprescindible que el productor ostente el certificado ecológico o esté en trámites de obtenerlo (suele demorarse entre 1 y 3 años). La propia plataforma hace las labores de ‘captación’ cuando quiere explorar un nuevo territorio -por el momento tienen el foco en la Comunidad de Madrid y Cantabria- accediendo a datos públicos de agricultores con un perfil acorde a las exigencias de la iniciativa.

“El productor decide, aunque hasta ahora la inmensa mayoría de los que hemos contactado se han mostrado muy receptivos”, añade Kaperotxipi. En otra dirección, algunos productores han solicitado entrar en la plataforma. Aquí son los responsables de Proyecto Kulto quienes deciden si pasan o no el corte. “Además de asegurar que no utilizan pesticidas ni otras sustancias químicas destinadas a forzar el crecimiento o la durabilidad de los productos, deben ser capaces de proveer de cestas multivariedad de frutas y verduras. Garantizamos que son recogidas en su punto óptimo de maduración, sinónimo de calidad al preservar sus propiedades naturales”.

El paso previo

“Antes de lanzar la plataforma, pasamos varios meses de ‘inmersión’ con un grupo de productores cántabros”, señala Pablo Quintero, la otra mitad de Proyecto Kulto. Un periodo previo a la pandemia durante el que pudieron obtener conocimiento útil de primera mano. “Si dábamos el paso en firme, primero queríamos determinar en qué punto podíamos crear verdadero valor; innovar, identificar problemas y redirigir modelos de negocio”.

La conclusión principal fue que los agricultores invierten un 50 % de su tiempo en labores de comercialización y transporte de productos. “A ellos les gusta cultivar, pisar el terreno. Por regla general, el resto de tareas no les motivan”, apunta Quintero. En este punto, Proyecto Kulto libera al productor al gestionar los pedidos, suministrar un flujo de clientes nuevos (a los que la plataforma se encarga de hacer seguimiento) y asumir labores logísticas y de marketing digital. Las cestas son preparadas por los productores con un packaging ad hoc, y el reparto se realiza a través de empresas de mensajería como Correos o Celeris, siempre aprovechando rutas ya existentes para limitar el impacto ambiental.

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Un nuevo modelo

Las tendencias y las líneas estratégicas marcadas por Europa, ratificadas en el plan de recuperación Next Generation EU, invitan a pensar que es un buen momento para propuestas como Proyecto Kulto. “Nosotros creemos que las cosas se pueden hacer de otra manera. Cuando empezábamos a gestar la idea, percibimos que el sector primario está carente de tecnología y que, en paralelo, necesita establecer una aproximación renovada a los consumidores”, detalla Kaperotxipi.

Una sociedad más informada y comprometida con lo que come derivará, según el cofundador de la startup, en una polarización creciente del consumo. “Las grandes cadenas de alimentación seguirán ahí, pero un grupo cada vez mayor de consumidores se decantará por propuestas más directas que incorporen valores como la sosteniblidad, el retorno económico local o la preservación del medioambiente”.  

“El cambio ha llegado y podemos contribuir a aglutinar a personas con una manera determinada de pensar y de actuar”, añade Pablo Quintero. “La transformación es cada vez más rápida. Si los treintañeros tenemos una conciencia distinta a la de nuestros padres, en las generaciones que vienen detrás el compromiso es aún más acusado”.

Planes

A corto plazo, Proyecto Kulto seguirá penetrando en los mercados cántabro y madrileño. Después quieren llegar al área de Barcelona, País Vasco y Andalucía. La plataforma escucha las demandas de consumidores y productores y en un futuro pretende tejer una red de agricultores locales con una cartera más amplia de productos con cabida para sidras, mermeladas o semielaborados de patata, por citar algunas propuestas que ya han recibido.

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