PRISMAB

El 90% del agua disponible en España se dedica a la agricultura de regadío. De los más de 15 millones de hectáreas cultivables, lo que supone casi un tercio del territorio nacional, el 85% de la superficie productiva está en manos del pequeño agricultor y la pyme. Mientras los grandes productores tienen sistemas de gestión del agua que les permite controlar cada etapa de su producción, estas tecnologías no son accesibles a estos colectivos. Esto produce un desperdicio del agua de riego. Para combatirlo, la startup PRISMAB ofrece una solución al pequeño y mediano agricultor con la que puede reducir hasta un 30% anual de agua y fertilizantes.

“Nuestra misión es incorporar al mundo de las nuevas tecnologías, de la gestión 4.0, a agricultores que hasta ahora no lo han hecho tanto por coste como por dificultad de manejo", explica Antonio Pastor, CEO de la empresa. A través de una red de sensores avanzados de última generación conectados a internet y una app, el agricultor puede conocer en tiempo real los parámetros más importantes para la toma de decisión, como la cantidad de agua disponible en el suelo, ls salinidad o la temperatura, entre otros.

"Queremos que haya una menor tasa de abandono por parte de los pequeños y medianos productores y que sea más atractivo el relevo generacional dentro del sector", opina Pastor ante una realidad que por el momento no es nada halagüeña: los últimos datos que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística aseguran que más del 50% del territorio español está en serio riesgo de despoblación. Para poder llevar a cabo un mayor impacto medioambiental y social gracias a su tecnología, PRISMAB ha abierto una ronda de inversión participativa a través de la plataforma La Bolsa Social.

Sensores al poder

La previsión de la startup en este 2019 es instalar más de 1000 sensores, lo que les convertirá en líderes en velocidad de integración de esta tecnología en la agricultura. El sistema de PRISMAB incluye, por un lado, sensores de suelo que miden la cantidad de agua disponible en el suelo y la salinidad. Además, mide la fuerza que tiene que hacer la raíz para absorber el agua. Por otro lado, los sensores de clima, que miden la humedad, temperatura ambiente la presión barométrica o la humectación de la hoja (un sensor que simula ser una hoja y mide el rocío que se posa en ella, que es muy dañino para el fruto). También están los sensores de metering y submetering, que se conectan al contador de agua para conocer los consumos o medir los caudales que pasan en cada sector de riego.

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