Alberto Bravo y Pepita Marín, fundadores de We Are Knitters

Pepita Marín y Alberto Bravo trabajaban juntos en PwC y fabulaban con la idea de lanzarse a la aventura emprender en algún momento. Tenían claro que, de dar el paso, lo harían con un proyecto relacionado con la moda, pero no a cualquier precio; el requisito sería abrir una nueva puerta en el mercado, una oportunidad de negocio.

La iluminación les llegó de casualidad. En un viaje a Nueva York vieron a una chica tejiendo en el metro. Decidieron ir a por ello. Hoy, We Are Knitters prevé cerrar el año de facturación superando los diez millones de euros, tres millones más que en el anterior ejercicio, y sumar más de 150.000 pedidos en 2018. Pero aquel salto al vacío es recordado hoy por Pepita Marín –que se encarga de la gestión de la empresa mientras que Bravo se ocupa del apartado creativo- como un momento complicado. “Muy poca gente de nuestro entorno creyó en nosotros y pensaron que estábamos locos o que nos habíamos cansado de trabajar ¡a los 23 años! Cuando tomamos la decisión definitiva, la familia y los amigos no dudaron en apoyarnos”.

Con la idea de reinventar el concepto tradicional de tejer adaptándolo a todos los públicos, We Are Knitters vende kits que incluyen todo lo necesario para ponerse manos a la obra: agujas de madera de haya (procedentes de bosques certificados), ovillos de fibras naturales, una de las mejores lanas del mundo, procedente de Perú; el patrón, la agujita lanera e incluso la etiqueta We Are Knitters para coser a la prenda terminada. Ropa para niños, hombre y mujer; pero también accesorios y decoración en cuatro niveles: principiante, fácil, intermedio y avanzado.

La empresaria considera que una de las claves para haber crecido fue que uno siempre se apoyó en el otro, y todo resultó más sencillo. Desde entonces han celebrado juntos cada hito cumplido. “Aún recuerdo cuando entró el primer pedido, sólo nos faltó comprar una botella de cava; o la primera aparición en prensa, el envío de pedidos al extranjero, lograr financiación…” Marín explica que una de las grandes apuestas del proyecto fue la apertura de un almacén en Estados Unidos. “Que haya ido bien es uno de nuestros mejores logros”.

Es en el país norteamericano donde cuentan con una importante legión de fans de sus kits. Los knitters estadounidenses ocupan la primera posición en la generación de ventas para la marca. Si en torno al 90% del negocio de la empresa está fuera de España, un 30% corresponde a este mercado. Así lo corrobora el reciente acuerdo con la marca local Anthropologie. Para entender las razones de este éxito, Marín habla de la calidad del producto y de la estrategia de comunicación con los clientes a través de las redes sociales. El cliente americano está más acostumbrado a comprar on line y no teme probar cosas nuevas”. Pero advierte; “si no les gusta no te vuelven a comprar, aunque por suerte con nosotros repiten”.

La empresa ha crecido a la vez que una nueva mentalidad se extendía. “Cuando empezamos, tejer era visto como una actividad de personas mayores. La gente lo hacía en casa y no se lo contaba a nadie. Poco a poco las cosas han cambiado. Es cierto que depende mucho del país. En Alemania enseñan a tejer a los niños en los colegios y no hemos tenido que decirles que tejer mola porque ya lo saben”. Junto a la satisfacción de hacer algo con nuestras propias manos, Marín resalta el carácter único de cada prenda. Pero hay más, desde la compañía explican cómo la “lanaterapia” ya puede ser considerada como el nuevo yoga a la hora de combatir el estrés y, según una encuesta entre 2.000 clientes de la firma, la mitad teje para combatir los efectos de las urgencias del día a día. Marín añade que esta actividad ayuda a desarrollar la paciencia, mejorar la concentración, la coordinación y la motricidad además de estimular la creatividad.

Para los reacios y los perezosos, la emprendedora lanza un mensaje de confianza. “Tejer es mucho más fácil de lo que parece, sólo hace falta un poco de paciencia al principio, pero es sencillo una vez le pillas el truco” y recuerda que no hace falta practicar en solitario. Muchos de sus clientes comparten sus logros en Instagram con el hashtag #weareknitters. “Si ellos pueden tu también”, señala Marín, que explica que los planes de cara a 2019 pasan por seguir creciendo, principalmente en los países nórdicos y Reino Unido. “El algo que tenemos pendiente desde hace tiempo y se ha convertido en prioridad. También queremos ampliar el catálogo de productos con más kits, más colores y nuevas fibras”.

Con el objetivo de contagiar esta actividad, We Are Knitters ofrece, a partir del 19 de noviembre, un 30% de descuento en toda su página web con motivo del Black Friday.

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