Paula Ojea Ojea Studio Premio nacional de Artesania

Cada semana, Paula Ojea acudía al taller municipal de cerámica de Nigrán, donde daba clase Emilia Guimeráns. La pequeña artista llevaba en los genes parte de la sensibilidad estética que hoy plasma en sus obras. Familia suya son Manuel y Elena Colmeiro, pintor y ceramista respectivamente, que junto a Guimeráns conforman el triunvirato principal de su inspiración de base.

Hace unas semanas, la fundadora de Ojea Studio recibía uno de los Premios Nacionales de Artesanía que concede el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Lo hacía en la categoría ‘Producto’ por su obra ‘Cut & Fold’. “Es una colección viva en la que sigo trabajando”. Las piezas, de corte geométrico, juegan con el observador. “El diseño está pensado para que, según la perspectiva desde la que se miren, las piezas parezcan inclinarse hacia lugares diferentes. Dan la sensación de ser formas inestables e incluso imposibles, a veces parece que les falta un apoyo”.

Algunas piezas son de grandes dimensiones, pensadas como objetos escultóricos. Son obras únicas que Paula Ojea vende en el taller o a través de galerías. Las más pequeñas son decorativas o utilitarias. Varios restaurantes de alta cocina de Galicia -Casa Solla, A Tafona, Bido- atesoran piezas de la colección premiada. A ‘Cut & Fold’ pertenece la serie ‘Slipcast’, piezas muy finas y traslúcidas de porcelana en las que las curvas contrastan con la rectitud de las aristas. “Quise hacer hincapié en la idea de combinar precisión e irregularidad”, explica Ojea.

Punto de partida

La misma niña que acudía a clases de cerámica disfrutaba del entorno natural privilegiado de las Rias Baixas. Cuando tocaba quedarse en casa, en las tardes lluviosas, Paula Ojea se sumergía en las construcciones, los puzles, y en materias como la física, las matemáticas o el dibujo técnico. La evolución natural de este mix de intereses la llevó a decantarse por la Ingeniería de Caminos, que estudió en A Coruña y París. “Es una carrera que abarca muchas ramas. Las grandes obras de ingeniería me resultaban muy llamativas. También quería independizarme de mis padres. ‘Montar’ mi propia vida era parte del reto. Fue muy gratificante”.

Durante un tiempo cesa su producción cerámica, entendida entonces como un hobby. El paréntesis se prolonga el tiempo que dura su primer trabajo, en Nueva York, como ingeniera de estructuras en una consultora que diseñaba estructuras singulares, sobre todo edificios. A la costa atlántica se suman fuentes de inspiración futuras como los rascacielos de Manhattan o La Defénse de París. “Lo que hago hoy es fruto de lo observado y lo vivido. Salir de la burbuja de confort, conocer gente de muchos lugares, empaparme de ambientes cosmopolitas… La satisfacción de ser capaz de buscarme la vida o aprender idiomas”, detalla Paula Ojea.

Ojea Studio

En Barcelona, mientras trabajaba en un estudio de ingeniería, Paula Ojea alquiló un espacio dentro de un taller de cerámica compartido al que tenía acceso 24/7. “Allí pasaba casi todo mi tiempo de ocio. Conocí a profesionales de la cerámica que vivían de su producción. Pensé que yo también podía. Dejé el trabajo y volví a Vigo. Monté el taller porque sentía que podía aportar algo novedoso a través de mi visión de ingeniera, esa manera más cartesiana de mirar las cosas”.

Además de calidad artística, el proyecto tuvo desde el principio altas dosis de compromiso. “Siempre he apreciado los entornos naturales. Me preocupa el respeto hacia estos espacios. Es importante tomar decisiones informadas acerca de lo que consumimos y cómo influyen en el medio ambiente”. Paula Ojea cree que su nutrida experiencia en el extranjero le ha ayudado a que madure esta perspectiva. “He sido testigo de cómo cada vez más gente aprecia lo auténtico, las cosas que cuentan una historia. Y este fue uno de los motivos que me animaron a crear Ojea Studio”.

La obra y 2020

Paula Ojea admite que en la manera de enfocar el desarrollo de su obra, desde el diseño a la producción, sigue un camino muy similar al de la ingeniería. “Cuando tengo una idea, le doy forma en programas de diseño CAD en 3D. Defino la pieza y calculo la geometría de cada parte que la compone. Imprimo planos a escala en papel, que recorto y uso como plantillas para cortar el barro de forma precisa, como el diseño”.

Las aportaciones tecnológicas no impiden que sus piezas sean 100 % artesanales, por lo que incluyen pequeñas irregularidades inherentes al proceso de producción. “La incertidumbre confiere a cada pieza una personalidad propia. Mínimas deformaciones que aparecen durante las cocciones o variaciones en los colores. Lo que mejor define mi trabajo es que es una combinación de precisión y singularidad, de exactitud e irregularidad”.

Ojea se define como cuidadosa con el detalle y perfeccionista. “También soy observadora, así que a los paisajes de las Rias Baixas como fuente de inspiración en el plano orgánico de texturas y colores, hay que unir la influencia de zonas más industriales, más geométricas, como el puerto de contenedores, los astilleros y otras obras civiles”.

En 2020 los planes de Ojea Studio pasan por seguir colaborando con restaurantes de alta cocina y galerías de arte. “Lo más importante es que nos mudamos a un nuevo estudio en Bouzas. Esperamos tenerlo listo antes del final del verano”, señala Paula Ojea, que agradece el apoyo prestado en este tiempo por la Fundación Pública Artesanía de Galicia. “Fomentan y promueven la artesanía de forma eficaz, con iniciativas que tienen gran acogida”.

Nota: Todas las imágenes de esta entrevista han sido facilitadas por Ojea Studio.

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