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Imagen del proyecto de vías para evitar accidentes de animales. Foto: "Vías que conectan vidas",

El atropellamiento de fauna es una de las causas mayores de pérdida de biodiversidad en Colombia. Estudios realizados por la Red Colombiana de Seguimiento de Fauna Atropellada (Recosfa), Devimed y la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) reportaron 578.284 vertebrados silvestres atropellados por año en el Oriente Antioqueño, en 142 kilómetros de vías de los municipios de La Ceja, La Unión, El Retiro, Rionegro y Envigado.

Pero el problema trasciende a esta región. Por ello, los Ministerios de Medio Ambiente y de Transporte, con la participación de Parques Nacionales Naturales de Colombia, han lanzado este martes la campaña #ClubDeVidaEnLaVía para mitigar el atropellamiento de fauna en las vías de todo el país.

La ministra de Transporte, Ángela María Orozco, ha señalado que se ha visto fauna silvestre en zonas poco comunes, incluyendo carreteras, vías fluviales y marítimas, así como predios públicos y privados y ha advertido del “potencial incremento del atropellamiento de fauna”, tras los cambios en los hábitos de movilización, como efecto del aislamiento preventivo declarado por el Gobierno nacional para contener la propagación del COVID-19.

Pero Colombia no es el único país afectado por esta problemática. En Brasil cada año mueren atropellados 475 millones de animales, más de 1,3 millones al día, mientras que Estados Unidos registra cada año 365 millones, según un informe de la organización Mongabay.

Para hacer frente a la problemática de la pérdida de biodiversidad de la fauna silvestre, siete estudiantes de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), sede Medellín, han creado una iniciativa cerca de la vía que conecta los municipios de La Ceja y La Unión, en el departamento de Antioquía, al norte del país.

Se trata del proyecto “Vías que conectan vidas”, un diseño de puentes de fauna elevados para conectar ambos lados de una vía, e internamente en los bosques, simulando una telaraña entre la vegetación para aumentar la accesibilidad al paso aéreo.

El estudiante de Ingeniería Ambiental de la UNAL José Armando Herrera propuso el desarrollo de estrategias de mitigación, a partir de los estudios de varios autores que atribuyen la disminución de especies al impacto de proyectos viales, que ocasionan especialmente atropellamiento, aislamiento de poblaciones y cambio forzado en patrones reproductivos de la fauna silvestre.

Para el desarrollo del proyecto, los estudiantes obtuvieron datos de Recosfa facilitados por su director, Juan Carlos Jaramillo Fayad, quien también es uno de los creadores y líderes del Programa de Ecología de Carreteras e Infraestructura Verde (Peciv). Para la primera fase escogieron 11 kilómetros de la vía La Ceja-La Unión.

En esa vía identificaron que, en una muestra de 157 atropellamientos fatales, las especies más atropelladas eran las zarigüeyas, con 55 casos, y el sapo de la caña, con 10. Gracias al programa Spatial Analysis del software de información geográfica ArcGIS identificaron puntos críticos o de atropellamiento más frecuentes.

En ese tramo, la zarigüeya, el oso perezoso y otras especies necesitan un paso aéreo, mientras que especies rastreras como sapos y lagartijas, pasos inferiores. Por ello, los investigadores proponen instalar en esos puntos cuatro pasos de fauna aéreos (superiores), la adaptación de dos Box-Culvert (pasos de fauna inferiores) y reductores de velocidad tipo estoperoles plásticos en tramos de vía rectos.

“En internet encontramos puentes aéreos básicos, con mallas y dos soportes a los lados de la vía, pero queríamos crear uno diferente, que se conectara más con el bosque, que ofreciera varios accesos a los animales y que se mimetizara con la vegetación”, cuenta Herrera a la Agencia de la UNAL. Los demás estudiantes son Jairo Andrés Bastidas, Daniel Carmona, Alejandro Castiblanco, Laura Camila Duque, María Camila Ramírez y Luis Alfonso Segura.

Así, plantearon un “paso de fauna elevado tipo telaraña”, un puente ubicado a 4,2 m de altura sobre la vía, construido en madera y soportes de hierro, con dos extensiones en forma de red que se adentran en el bosque a partir de ese punto central del ducto por donde pasan los animales.

Los Box-Culvert se adaptarán con mallas de acero galvanizado que impidan el paso de las especies por encima de la vía y los guíen a la estructura inferior. Estos permiten especialmente el paso de anfibios y reptiles.

El costo del proyecto en esta primera fase es de 50 millones de pesos (12,000 euros), que los estudiantes esperan que sean aportados por instituciones públicas y privadas de la región para contribuir a proteger la biodiversidad.

“Vías que conectan vidas” se convertirá en el proyecto de pasos de fauna más denso del país, con 0,45 pasos de fauna por cada kilómetro de vía, superando a la Ruta del Sol que tiene 0,06.

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