Por lo general, cuanto más cerca estamos de una fuente de calor, más cálidos nos sentimos. Sin embargo, parece suceder lo contrario en el Sol: sus capas externas son más cálidas que la fuente de calor en su superficie. Un equipo internacional dirigido por la Universidad de Queen, con la participación de 13 científicos de cinco países y 11 institutos de investigación –incluido el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)–, han encontrado la explicación a este fenómeno.

Dicho consorcio, llamado Ondas en la atmósfera solar inferior (WaLSA), ha realizado observaciones en alta resolución del telescopio solar Dunn, de la National Science Foundation, en Nuevo México. 

“Las variaciones en los elementos permitieron descubrir las velocidades del plasma del Sol”, afirma el investigador principal, David Jess, de la Facultad de Matemáticas y Física de la Universidad de Queen. “Se compararon as escalas de tiempo sobre las que evolucionaron, lo que permitió registrar las frecuencias de las ondas del Sol. Esto es similar a cómo un conjunto musical complejo se deconstruye en notas y frecuencias básicas mediante la visualización de su partitura musical”.

Resonador acústico

Posteriormente, el equipo ha podido hacer simulaciones informáticas usando superordenadores. “Como resultado, hemos descubierto que el proceso de amplificación de ondas se puede atribuir a la formación de un 'resonador acústico', donde los cambios significativos de temperatura entre la superficie del Sol y su corona exterior crean límites que son parcialmente reflectantes y actúan para atrapar las ondas, lo que les permite intensificar y crecer dramáticamente en fuerza”, apunta Andrés Asensio Ramos, el científico del IAC que ha participado en esta investigación.

Los investigadores también han encontrado que el grosor de la cavidad de resonancia, la distancia entre los cambios significativos de temperatura, es uno de los principales factores que rigen las características del movimiento de onda detectado. “Este efecto –señala David Jess- es similar a cómo una guitarra acústica cambia el sonido que emite a través de la forma de su cuerpo hueco. Si pensamos en esta analogía, podemos ver cómo las ondas capturadas en el Sol pueden crecer y cambiar a medida que salen de su superficie y se mueven hacia las capas exteriores y exteriores”.

“Esta nueva comprensión del movimiento de las ondas –continúa el profesor de la Universidad de Queen– puede ayudarnos a descubrir la pieza que falta en el rompecabezas de por qué las capas externas del Sol están más calientes que su superficie, a pesar de estar más lejos de la fuente de calor. Al dividir la luz del Sol en sus colores básicos, pudimos examinar el comportamiento de ciertos elementos de la tabla periódica dentro de su atmósfera, incluyendo el silicio (formado cerca de la superficie del Sol), el calcio y el helio (formado en la cromosfera donde la amplificación de la onda es más evidente)”.

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