Ana Maria Molina Oblumi

“Una empresa joven y dinámica, cuyo objetivo es solucionar problemas sencillos y cotidianos”. Así define Ana María Molina el espíritu de su empresa Oblumi, que ya está en su cuarto año de vida desde que ganara el primer premio en el Startup Weekend Sevilla de 2013. Se trata de un dispositivo que, conectado al smartphone, se convierte en un termómetro digital adaptado a las necesidades de los más pequeños “utilizando las infinitas posibilidades que nos proporciona la tecnología que nos rodea”.

Oblumi, tal y como explica Molina, se conecta al móvil por la entrada para los auriculares y, “a través de su app ya puede funcionar tanto en frente como en oído. En frente se acerca a la sien y se hacen pequeños círculos. Para medir en oído, se retira el capuchón azul y se introduce en el orificio del oído”. No obstante, como en estos casos lo mejor es siempre verlo in situ, el canal de Youtube de la empresa lo explica en cinco idiomas diferentes.

Pero, hablando de solventar problemas, el dispositivo que comercializa esta emprendedora también ataja otras cuestiones, como las dosis indicadas de medicamentos que debe tomar el niño. Para ello Oblumi Tapp, que así se llama el dispositivo, cuenta con una app asociada en la que, creando el perfil con los datos del pequeño, “te hace el cálculo de la dosis siguiendo las mismas indicaciones que el prospecto del medicamento”. Todo ello, sin olvidar otra de sus funcionalidades llamativas: realiza un seguimiento personalizado con notificaciones y alarmas que el usuario programa. De esta forma, subraya Ana Molina, “tenemos como un histórico médico desde que se creó el perfil del paciente hasta el momento presente. Así podemos recordar hasta cuándo estuvo enfermo nuestro hijo y qué fiebre o qué medicamento le dimos”.

Por supuesto, los datos son confidenciales, pero el usuario siempre puede compartirlos con el médico. “Además, cualquier persona autorizada puede entrar con los datos del  usuario a  Oblumi Cloud a través del ordenador para consultar los registros”. Y es que, volviendo a la filosofía base de solucionar problemas reales de forma sencilla, Molina aclara que “no es necesario tener siempre la app en el móvil. Lo hemos hecho pensando en todos”. Quizás sea por eso que la aplicación es gratuita y que “aunque lleva una pequeña pila, funciona cuando se conecta al Smartphone. Sin más”.

Oblumi

Su idea, ha quedado claro, es hacer de la sencillez su carta de presentación. Pero eso no quita para que sus metas sean altas y ambiciosas. Sus próximos retos pasan por crecer y ampliar el mercado de Oblumi Tapp, al tiempo que “estamos trabajando intensamente en el desarrollo de nuevos productos, que esperamos salgan al mercado el próximo año”. Es decir, que aunque el trayecto sea largo, Ana Molina tiene claro cuál es la meta final: “convertirnos en una empresa de referencia en el sector del eHealth en el campo infantil”.

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