pronóstico intervención
Roturas del ADN (puntos verdes) en el núcleo de células tratadas con un agente de quimioterapia./F.C.

ZATT, así se llama una nueva proteína que consigue reestructurar y modificar las roturas del ADN provocadas por la quimioterapia, facilitando su reparación y, por tanto, el funcionamiento y la supervivencia celular. El hallazgo, publicado en la revista Science, lo han realizado científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y puede ayudar a desarrollar futuras herramientas tanto de pronóstico como de intervención terapéutica.

Felipe Cortés, co-líder del estudio, ha explicado que “a la espera de nuevos tratamientos, la quimioterapia continúa siendo una herramienta fundamental en la lucha contra el cáncer. Un grupo importante de agentes antitumorales basa su eficacia en la inducción de roturas en el ADN que afectan de manera preferente al crecimiento y la supervivencia de las células cancerosas, y atenúan así la progresión del tumor”.

Estas roturas de ADN, ha incidido, “tienen que ‘limpiarse’ antes de poder volver a ‘pegarse’, lo que es esencial para garantizar el funcionamiento y la supervivencia celular”. De esta forma, los mecanismos que realizan esta labor, tanto en el tumor como en el tejido sano, “determinan en gran medida la respuesta celular a estos agentes y, en última instancia, la eficacia del tratamiento y sus efectos secundarios”.

Hasta la fecha se pensaba que para la limpieza de los extremos de las roturas era necesario un paso en el que el bloqueo proteico se degrada. Sin embargo, esta investigación ha demostrado que las roturas se pueden limpiar de forma directa, sin necesidad de degradación gracias a la nueva proteína ZATT. “En definitiva, hemos descubierto una nueva vía por la que las células pueden responder a la quimioterapia”, ha enfatizado Cortés.

Futuras herramientas de pronóstico e intervención

Por otro lado, este descubrimiento puede constituir la base de futuras herramientas tanto de pronóstico como de intervención terapéutica. Según ha concluido Felipe Cortés, “por un lado, la funcionalidad de esta ruta de reparación puede emplearse para predecir la respuesta del tumor a la quimioterapia, lo que puede ayudar en la estratificación de pacientes y el diseño de tratamientos personalizados. Por otro lado, nuevas moléculas que inhiban la ruta podrían emplearse para aumentar la sensibilidad de tumores a estos tratamientos y evitar el desarrollo de posibles resistencias”.

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