Que los bebés prematuros puedan abandonar antes la incubadora con un correcto desarrollo físico y emocional, favoreciendo la postura correcta del neonato y la intervención del equipo profesional es el objetivo NIDO, un sistema que reproduce el ambiente materno en el cuidado de prematuros, ideado por un equipo de Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona (ELISAVA)  y el Hospital Sant Joan de Deu (HSJD).

Nido, que se encuentra en la fase de inicio de estudio clínico y está previsto que llegue al mercado a lo largo de 2018, es el Proyecto Final de Grado de Eva Díaz Mecchia, estudiante del Grado en Ingeniería de Diseño Industrial. Ha sido tutorizado por Anna María del Corral y Marta González, profesoras de ELISAVA, junto a Miguel García, coordinador de enfermería del área de investigación, y la coordinadora neonatal María José Troyano, del HSJD.

El proyecto ha sido seleccionado por la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España (FIPSE) en la Jornada II Encuentro Innovadores, organizado por Fundación Pons, con la colaboración de FIPSE y Fenin.

En España cada año nacen 28.000 bebés de forma prematura, antes de la semana 37 de gestación. Uno de cada 13 alumbramientos se produce antes de llegar al término de la gestión, lo que supone una de las tasas más altas de la Unión Europea.

Las técnicas de reproducción asistida, los partos múltiples, el estrés laboral, los problemas de salud en la madre y el retraso de la maternidad, son los principales factores de riesgo que favorecen el nacimiento prematuro.

Nacer antes de tiempo supone un mayor riesgo de complicaciones graves como parálisis cerebral, déficit sensoriales, enfermedades crónicas o infecciones respiratorias agudas, sobre todo la bronquiolitis.

La atención en las unidades de neonatología se basa en el control de los estímulos externos e internos que pueden suponer una agresión para el recién nacido prematuro y provocarle estrés, dificultades para conciliar el sueño, alteraciones en el neurodesarrollo e incluso hemorragias cerebrales en los casos más graves.

Reducir el estrés y evitar lesiones

El nuevo sistema dispone de tres módulos principales, la base, los laterales y el prono, fabricados con materiales visco-elásticos, que se adaptan perfectamente a la ergonomía del bebé y reducen los puntos de presión, mejorando la circulación de la sangre.

La siguiente fase del proyecto, explican Eva Díaz y Miguel García,  contempla un estudio clínico que analice diferentes parámetros fisiológicos que se pueden cuantificar con el aparataje del hospital, como saturación de oxígeno, frecuencia respiratoria o temperatura, entre otros, además de parámetros observacionales, como el número de horas de sueño de los bebés prematuros.

Según los investigadores, el método de Kanguroo, en el que se coloca al prematuro sobre el pecho de la madre, para fortalecer el vínculo materno, ha demostrado su eficacia, reduciendo el momento crítico del retorno a la incubadora, que genera estrés en el recién nacido.

“Hemos observado que este estrés se reduce con el sistema NIDO”, señala Eva Díaz. Además de recoger al prematuro en un entorno que reproduce el ambiente materno, el sistema simula el ritmo respiratorio materno, mejorando la respuesta del bebé.

Además de los problemas asociados al nacimiento prematuro, los bebés pueden tener secuelas neuromusculares, causadas por malas posturas en la incubadora. Evitarlo es uno de los objetivos de Nido, que cuenta con un control postural muy estricto y protocolizado para evitarlo. El objetivo es reducir el estrés a través de la contención, transmitiendo así un estado de confort al prematuro.

Nido presenta una geometría que permite el acceso a todo tipo de dispositivos que pueda necesitar el neonato prematuro, como tubos, respiradores, sondas o vías para la alimentación. El diseño atiende a parámetros como la contención y el control postural del pequeño en las diferentes posturas: decúbito supino, decúbito lateral y decúbito prono.

El modelo de utilidad está registrado y patentado y el siguiente paso es crear un prototipo beta, más industrial y real, y hacer el estudio de campo para, después, desarrollarlo industrialmente.

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