Nemesio Chávez, Premio Nacional de Divulgación Científica de México
Nemesio Chávez, Premio Nacional de Divulgación Científica de México

Asegura que su carrera fue fundamental en el proceso de construcción como comunicador. “Estudiar biología me ayudó a aprender con facilidad química, física y las ciencias naturales en general”, afirma el científico Nemesio Chávez Arredondo, Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia ‘Alejandra Jaidar’ 2018 de México. “Por otro lado, creo que la biología es por naturaleza multidisciplinaria y abre la sensibilidad de las personas hacia el fenómeno de la vida, también da mucha apertura mental y algo fundamental para ser comunicador: un carácter profundamente humano”.

Al terminar la licenciatura, Chávez se dio cuenta de que tenía habilidad para la escritura. Un compañero suyo le invitó a trabajar al antiguo Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como redactor de la revista Naturaleza. Comenzó entonces, al inicio de la década de los 80, una trayectoria como divulgador científico que ahora ha sido reconocida por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica.

“Al principio yo no me reconocí como comunicador; es más, me reconocieron antes desde afuera que yo desde dentro”, afirma a la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). “Un día, un amigo me dijo: ‘¿Sabes qué?, tú eres un comunicador’. Me quedé callado, lo miré y pensé: ‘A lo mejor, nunca me lo propuse, pero fue el camino natural’”.

Después de una década de trabajos de edición, corrección de estilo y redacción de la revista Naturaleza y el boletín Prenci de la UNAM, vino un gran cambio. Con el fin de explorar otros lenguajes de comunicación, este científico mexicano se dedicó a la televisión. Durante otros diez años, exploró el proceso de escritura de guiones de televisión, de coordinación de contenidos, de producción y conducción.Trabajó en proyectos con TV UNAM, el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, la Secretaría de Educación Pública y otras instituciones.

“La siguiente etapa fue cuando me invitaron a trabajar en el Museo de Historia Natural –recuerda el biólogo–. En un museo hay cosas escritas, audios, audiovisuales, representaciones en vivo, objetos, hay de todo. Al estar en un medio múltiple sentí que toda mi formación y trayectoria, que parecía muy caótica y aleatoria, allí confluía; y me dije que todo tenía sentido, aunque no me hubiera dado cuenta, ni lo hubiera decidido así. Yo nunca decidí ser divulgador y ganar un premio nacional de divulgación, todo se fue acomodando y fue resultado del puro trabajo”. Nemesio Chávez fue director del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México durante siete años.

En su opinión, la ruta de los comunicadores de la ciencia es, en cierto sentido, tortuosa, ya que no existe camino establecido ni institucionalizado para formarse en esta profesión. “Por ejemplo, si uno quiere ser investigador, pues hay un camino definido. Terminas tu licenciatura, pasas a la maestría, sigues con el doctorado, te aplicas, te pones a trabajar en un instituto y, con trabajo, trabajo y trabajo, las cosas se van cumpliendo. Ir por caminos con cierto orden y alinearse con un cierto grupo laboral, tiene sus recompensas, pues uno va avanzando, se va fortaleciendo, va adquiriendo y va haciendo grupo”.

Comparado con eso, la trayectoria del comunicador de ciencia parece incierta, siempre buscando y a veces perdiendo espacios en una profesión compleja y poco definida. Pero esa inseguridad también tiene su lado positivo. Chávez piensa que nunca hubiera evolucionado tanto si se hubiera quedado permanentemente bajo el resguardo de una institución. Para el divulgador, el movimiento perpetuo es parte del acto creativo.

En 2008, volvió a hacer un cambio en su trayectoria y entró como docente a la recién creada UAM, unidad Cuajimalpa. Era la primera vez que en una licenciatura se ofrecía un área sobre comunicación de la ciencia y el biólogo y comunicador comenzó a transmitir los conocimientos que había adquirido a lo largo de casi 30 años de práctica. “Mis alumnos son otro de mis públicos, y eso resume mi actitud ante la comunicación de la ciencia y la educación”, añade.

Para Nemesio Chávez, el comunicador de ciencia debe tener en cuenta que hay tres vertientes fundamentales que debe desarrollar: la generación de productos de comunicación; la reflexión sobre el propio trabajo, es decir, la generación de teoría sobre la comunicación de la ciencia; y la enseñanza. Para él, los tres aspectos deben formar parte de un comunicador moderno, pues toca a los propios comunicadores empujar por que su actividad sea reconocida.

“Pareciera que nuestro trabajo como comunicadores está en segundo plano, que lo importante es el contenido de la comunicación y los investigadores, y que el trabajo de comunicación es de segunda categoría. Pero eso tiene que ver con que nos falta esa parte del fortalecimiento teórico de nuestra área de labor. O sea, nosotros podemos seguir haciendo nuestro trabajo, pero también debemos defenderlo a nivel académico, entonces nuestro propio trabajo se fortalece y avanza, consigue un espacio más fuerte dentro de las universidades”.

“La parte teórica de nuestra labor ha quedado rezagada, no se ha fortalecido lo suficiente”, afirma el comunicador. “Tenemos que hacer esa reflexión de nuestra profesión, y estoy hablando de todos los comunicadores de ciencia, incluidos los periodistas de ciencia. Tenemos que hacerla digna, ponerla encima de la mesa y decir: 'Nosotros hacemos esto y lo hacemos bien, esta es nuestra fortaleza', y no cualquiera puede hacerlo porque hay que prepararse mucho”.

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