Santander

Necesitamos un Estado que piense en grande

Por Noelia Escobar Izquierdo, coordinadora de Relaciones Institucionales e Intangibles de INCOTEC

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“ Los países se enfrentan hoy el desafío de lograr un crecimiento que sea sostenible, inclusivo e inteligente, que ponga a la ciencia, tecnología e innovación al servicio de la solución de los más grandes desafíos que enfrentan las sociedades hoy” (Mariana Mazzucato).

Para abordar estos desafíos se deben definir Misiones - país, diseñando incentivos y asignando recursos, con el objetivo de trasladar una señal a los mercados y a las empresas de la dirección en la que se necesita avanzar. Este enfoque requiere de un compromiso a largor plazo,  colaboración real y proactiva entre el sector público y privado e involucrar a la sociedad en su conjunto.

En el informe Mission Oriented Research and Innovation in the European Union: a problem solving approach to fuel innovation-led growth; Mazzucato establece cinco criterios para escoger misiones: que sean audaces y tengan valor social; que tengan objetivos concretos; que impliquen investigación, innovación y preparación tecnológica en un plazo determinado; que fomenten colaboraciones entre sectores, entre participantes y entre disciplinas, y que permitan múltiples soluciones distintas y desde la base.

Necesitamos gobiernos que “piense en grande”, que aborde inversiones públicas transformadoras, que trabajen para concebir una dirección para el cambio tecnológico e inviertan de forma decisiva en ello “favoreciendo la creación de nuevos mercados, en lugar simplemente de arreglarlos”.

Requerimos políticas de desarrollo y transformación de cadenas de valor, desde los centros de investigación hasta la manufactura avanzada, en industrias estratégicas y de alto valor para nuestro país. Hay que conseguir que la “ciencia” trabaje en cooperación con el tejido industrial, y que el conocimiento creado se materialice en ventajas competitivas empresariales, empleo de calidad, con impactos medibles en la sociedad.

Las Misiones darán pie a la puesta en marcha de grandes Proyectos Tractores en ámbitos tales como la “transición verde”, la salud, el bienestar social y la digitalización de la sociedad. El objetivo de estos, será el liderar el cambio de manera inclusiva y sostenible, impulsando grandes proyectos colaborativos entre diversos actores, disruptivos, en sectores estratégicos, que generen cambios profundos, favoreciendo la transferencia de conocimiento y el impacto de la ciencia e innovación en la sociedad, con la creación de nuevos modelos de negocios sostenibles que incrementen el potencial económico, tecnológico y empleo en el país.

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En este contexto surgen los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, apodados “PERTEs”, en el marco del RDL 36/2020, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, como nueva figura de colaboración público – privada:

  • De carácter estratégico e importante potencial de arrastre para el resto de la economía,
  • que exigen la colaboración entre Administraciones, empresas y centros de investigación para conseguir que escalen sus operaciones en nuestro país
  • Debiendo reflejar a nivel nacional a los proyectos importantes de interés común europeo,
  • Englobando a proyectos tractores con un impacto transformador estructural sobre sectores estratégicos o con fases de investigación e innovación disruptivas y ambiciosas, más allá del estado de la técnica en el sector, seguidas de un primer despliegue industrial.

Para profundizar algo más en esta nueva figura que está generando enormes expectativas y parece se sitúa como actor clave de nuestro Plan de Recuperación, considero interesante detenernos en el tercer bullet “debiendo reflejar a nivel nacional a los proyectos importantes de interés común europeo “.

La Comisión Europea lanzó en el año 2018 el Foro Estratégico para los Proyectos importantes de Interés Común Europeo (PIICE) con el objetivo de establecer una metodología que permitiese identificar las cadenas de valor estratégicas industriales para la UE, con una visión de una transformación más sostenible, integradora y competitiva de la industria europea para 2030.

Los PIICE son proyectos de investigación innovadores que implican riesgos importantes y que requieren de esfuerzos conjuntos e inversiones por parte de las entidades públicas e industria de varios Estados miembros. Estos persiguen abordar importantes deficiencias del mercado y retos sociales, debiendo responder a las siguientes particularidades:

  1. ser de interés común europeo, cumplir uno o varios objetivos de la UE (por ejemplo:  las redes transeuropeas de energía o transportes o la Agenda Digital para Europa, etc.);
  2. tener un impacto significativo sobre la competitividad, el crecimiento sostenible y los retos sociales,
  3. contar con la participación de más de un país de la UE y sus beneficios deben extenderse a una parte sustancial de la UE;
  4. no debe beneficiar únicamente a las partes implicadas, sino a la sociedad o a la economía en conjunto a través de efectos de arrastre positivos que sean claramente identificables.

Se definieron seis sectores industriales estratégicos y orientados al futuro, como palancas de competitividad y liderazgo mundial: vehículos conectados, no contaminantes y autónomos; tecnologías y sistemas del hidrógeno; salud inteligente; internet de las cosas aplicado a la industria; industria hipocarbónica; y ciberseguridad.

Relevantes las similitudes en cuanto a los requisitos de los PERTEs recogidos en el RDL 36/2020 y el de los PIICE en la Comunicación de la Comisión “Criterios para el análisis de la compatibilidad con el mercado interior de las ayudas para fomentar la realización de proyectos importantes de interés común europeo (2014/C 188/02)”:

  • Se refiere a un proyecto único claramente definido en cuanto a sus objetivos, modalidades de ejecución, incluidos sus participantes y su financiación o proyecto integrado, como grupo de proyectos únicos insertados en una estructura, plan de trabajo o programa comunes que compartan el mismo objetivo y se basen en un enfoque sistémico coherente.
  • debe ser importante cuantitativa o cualitativamente, alcance significativamente grande y/o suponer un nivel de riesgo tecnológico o financiero muy elevado.
  • los beneficios del proyecto no deben limitarse a las empresas o al sector directamente interesados, sino que deben ser de mayor relevancia y aplicación en la economía o sociedad a través de efectos de arrastre positivos (tales como tener efectos sistémicos sobre múltiples niveles de la cadena de valor, o mercados en las fases anterior o posterior de la producción, o utilizaciones alternativas en otros sectores) que se hayan definido claramente de manera concreta e identificable.
  • el beneficiario debe participar en la cofinanciación del proyecto.

Como vemos los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, apodados “PERTEs”, guardan una gran semejanza con los PIICE, van a conforma una serie de actuaciones “paraguas” entorno a sectores estratégicos que irán en línea con los seis que la Comisión ya ha definido, debiendo responder a fallos del mercado y retos de la sociedad, de carácter estratégico, con un importante potencial de arrastre para el resto de la economía y suponemos que como los PIICE contarán con cierta flexibilidad en materia de ayudas estatales en favor de los mismos.

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