nanoparticulas metastasis hepatica

Investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV) y de de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) han conseguido reducir en un 80 % la metástasis hepática producida por el cáncer de colon gracias a una nueva terapia experimental, probada por el momento con ratones. Para ello, utiliza nanopartículas que frenan el crecimiento de los vasos sanguíneos que llegan a las células tumorales, reduciendo así el oxígeno y los alimentos que estas células necesitan para su crecimiento. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista International Journal of Cancer.

Para desarrollar una metástasis, los tumores necesitan crear nuevos vasos sanguíneos, gracias a los cuales las células cancerígenas obtienen los alimentos y oxígeno necesarios para crecer. Es lo que se conoce como angiogénesis y las encargadas de hacerlo son las denominadas células endoteliales. Según ha explicado Iker Badiola, uno de los investigadores de este proyecto, “a diferencia de las células endoteliales normales, y como consecuencia de las señales que les llegan de las células tumorales, las células que abastecen a los tumores tienen un crecimiento mayor y tienden a moverse hacia la masa metastásica, para ayudarla a crecer”.

Así, los investigadores iniciaron sus trabajos con ratones, con el objetivo de revelar qué es lo que provoca ese cambio en las células endoteliales. Es decir, que el fin último es, ha destacado Badiola, “frenar el proceso metastásico incidiendo sobre la angiogénesis, en caso de conseguir restablecer las células endoteliales”. Para ello provocaron en uno de estos animales una metástasis hepática utilizando células de cáncer de colon para, posteriormente, extraer células endoteliales y compararlas con otras sanas.

Finalmente, mediante el uso de herramientas bioinformáticas, los investigadores pudieron observar cómo a consecuencia de la desaparición de un micro-RNA, el miR-20a, “en las células endoteliales aparecían una serie de proteínas, y era entonces cuando comenzaba a cambiar su comportamiento y empezaban a crecer y desplazarse”, ha apuntado Badiola. El siguiente paso fue ver si el restablecimiento de este elemento, el miR-20a, haría restablecer el comportamiento de las células endoteliales que abastecen los tumores. El resultado, ha detallado este investigador, “reveló que en los casos tratados se habían formado muchos menos vasos sanguíneos nuevos dentro de los tumores. Asimismo, certificamos que el número y tamaño de las masas de metástasis se habían reducido en un 80%”.

Tratamiento complementario

En cualquier caso, y a pesar de que las pruebas indican que puede reducir el tamaño de la metástasis hasta en un 80%, Badiola ha subrayado que si esta técnica alguna vez llega a ser utilizada, “será un tratamiento complementario. No hay que ignorar que la metástasis sigue creciendo un 20%, y, además, en ningún momento se destruyen las células tumorales, no se arremete contra ellas directamente. La estrategia de hacer frente a la metástasis que hemos conseguido limita el aporte de alimentos y oxígeno; es decir, le restringimos la ayuda”.

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