El Museo Thyssen busca a Caravaggio

El Thyssen y Asisa colaboran para restaurar ‘Santa Catalina de Alejandría’ y comprender cómo pintaba realmente el genio

Museo Thyssen Caravaggio restauracion

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y Asisa han firmado un acuerdo de colaboración para patrocinar la restauración y el estudio técnico de Santa Catalina de Alejandría (c.1598), de Caravaggio. El objetivo es profundizar en el conocimiento de la obra y obtener detalles sobre la técnica del artista, contribuyendo de esta manera a seguir difundiendo las colecciones del museo.

“Un cuadro hay que restaurarlo bien, tiene que ser realizado por un equipo preparado para ello y que tenga mucha infraestructura, laboratorios de química, materiales, que identifiquen todas las técnicas, que sepan en qué estado se encuentra el cuadro… Y, una vez, con esa información, junto con todos los estudios técnicos de tipo físico, utilizar la iluminación con luces especiales con infrarrojos se puede ver la imagen que estamos viendo”, explica Ubaldo Sedano, director de Restauración del Museo Thyssen.

“Luego –prosigue–, con todo ese material se propone un tratamiento, que se hace previo ensayo con el laboratorio de análisis para asegurar que está ajustada a los posibles daños de la obra, o los que pueda tener el laboratorio para controlar el efecto de cada producto que se utiliza”. Según Sedano, ese control se hace mediante diferentes tipos de análisis químicos y, con esa tecnología, se aseguran de que todas esas actuaciones están dentro del protocolo.

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“Una vez terminada, se hace una evaluación que suponga que una intervención directa pueda tener riesgos que puedan ser evaluados. Es un problema complejo, porque las obras de arte, de cualquier tipo, son complejas, con materiales que envejecen, se transforman en el tiempo,  y se vuelvan susceptibles a recibir daño. Teniendo en cuenta que el hombre es un depredador, cualquier actuación suya afecta a las expresiones artísticas, el patrimonio hay que preservar todas sus manifestaciones”, indica.

Entre los procesos a los que se someterá el lienzo destacan la toma de muestras para identificar los materiales empleados, la realización de una macrofotografía de alta resolución para evidenciar detalles del trabajo del artista, el análisis a través de reflectografía infrarroja para conocer el proceso de elaboración de la obra –como ya se ha citado–, la utilización de rayos X para llegar a las estructuras internas no visibles y, finalmente, la restauración del cuadro, siguiendo la metodología más adecuada.

Los resultados de este estudio, llevado a cabo por el departamento de Restauración del museo, se presentarán en el mes de noviembre en un montaje expositivo en torno a la obra, que incluirá las macrofotografías, radiografías y reflectografías realizadas, así como audiovisuales que mostrarán en detalle el trabajo realizado.

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