Guillermo Solana: “Me pregunto si los museos van a sobrevivir de la manera en que los hemos conocido”

El director artístico del Museo Thyssen debate con Rocío de la Villa, comisaria y crítica de arte, sobre el futuro de las pinacotecas
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Con motivo del Día Internacional de los Museos, Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, y Rocío de la Villa, comisaria y crítica de arte, han debatido, bajo la batuta de Miguel Ángel Cajigal, “El Barroquista”, sobre el futuro de los museos. El lema, propuesto por el ICOM, –“El futuro de los museos: recuperar y reimaginar”–, ha invitado a indagar cómo puede o debe de ser el museo del futuro.

Así, Solana ha afirmado con rotundidad que tienen futuro. “A veces me sorprende que tengan futuro. Porque parece que, en el mundo de hoy, con los lenguajes que se utilizan hoy, parece una institución condenada a la extinción. Sin embargo, con los museos pasa como con la ópera: que cuanto más han cambiado los medios más han subido a la superficie. Lo que pasa es que tienen que cambiar mucho para sobrevivir”. 

Lo que se pregunta Solana, sobre todo, es “si van a sobrevivir de la manera en que los hemos conocido, cuando en la edad de oro de los museos hemos funcionado con las blockbusters. Siempre lo decimos, suena a tópico, pero es así. Hemos vivido de grandes exposiciones, de grandes masas de público, pero ya no va a ser posible. Por muchísimas razones, como de coste y de falta de estímulo de la gente. Tenemos que ir a otros géneros y otros medios”, ha afirmado. 

Por su parte, De la Villa, ha indicado que, efectivamente, hace unos años, el Organismo Internacional de los Museos (ICOM) decía que lo más importante de un museo son las personas que trabajan en él, “cosa que es absolutamente cierta por más que las obras sean maravillosas”. 

Según ella, qué duda cabe de que, al final, el único sentido que tiene los museos es el público. “En ese sentido, está claro que los museos tienen que acercarse muchísimo más al público, a la vida real, al ámbito real de nuestra época. Hay una serie de valores clásicos que los museos tienen que tender hacia ellos. Por supuesto, estoy hablando de buenas prácticas, estoy hablando de excelencia, por ejemplo. Pero estoy hablando también de sensibilidades hacia las diferencias. Y también y, sobre todo, hacia la igualdad, empezando por ahí, la igualdad de género. Entiendo que el sentido democrático de los museos tiene que intentar nivelar clases sociales, tiene que estar por encima de cualquier discriminación”. 

Una tradición elitista

Los estudios de público sobre museos indican que quieren que el futuro del museo sea… igual que el de ahora. “Me parecen apasionantes, pero me los creo a medias”, ha afirmado Solana. Para ello, ha puesto un ejemplo: “Cuando se inventó la silla volada, sus inventor decía que si le hubieran preguntado a la gente si se sentarían en una silla de dos patas habrían dicho que no, obviamente. A veces, hasta que el público no se encuentra con el cambio y ve cómo es no lo ama o lo odia. No siempre se puede adelantar a eso el público. Y tenemos que ofrecerles esas posibilidades”. 

De hecho, Solana cree que los museos tienen un enorme desafío porque son instituciones ligadas a una tradición, “que es una tradición elitista, de clase –aunque desde el siglo XIX hayan tratado de ser divulgadores para el pueblo–. Estaban hechos para el caballero de clase alta, acomodado. Son instituciones patriarcales, instituciones que, como máquinas, desde el punto de vista de medioambiente, son costosas. Tenemos que revisarlo, y a veces son cosas que tocan la esencial tradicional del museo”.

“Esta misma exposición, una exposición que, como crítica de arte pensé que era perfecta, no es convencional”, ha indicado De la Villa. “Yo lo percibo en mi círculo cercano, en el público, en redes, en prensa. Estos estudios que se muestran creo que se han hecho en un momento especial de la pandemia, en un momento en el que no hemos podido visitar los museos y la gente quería lo que no tenía. Querían la vieja normalidad. Sin embargo, el público está demandando otras cosas. Y me consta que hay sectores que, desde hace muchos años, están proclamando alternativas al museo canónico, al museo de las blockbuster”.

El museo debe salir del museo

La misma De la Villa subraya que las cosas van despacio, –“o quizá es que llevo muchos años en batalla”, ha apuntado–. “Es una institución que, como todas las de este estilo, cuesta cambiar. Entonces están produciendo algunos cambios interesantes. Pero, en fin, todavía queda”.

“Los museos, en realidad, desde la segunda mitad del siglo XX han cambiado mucho. Del museo que solo existía para los conservadores y que veía al público casi como con desconfianza hemos pasado al otro extremo. Ese otro museo populista en el que queremos a todo el mundo aquí”, ha explicado Solana. 

“Pero, en el fondo, no cambiamos de hábitos. Queremos vender, vender, vender. Tenemos que conseguir que esa relación con el público no sea unidireccional, no sea de un solo sentido, el de vender. Claro que hay que hacerlo, porque no podríamos vivir sin ello, pero no solo, que haya muchos modos, porque hay muchos públicos. Y tenemos que dirigirnos a todos ellos”. 

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