La sana (y vital) relación entre España y las multinacionales gana enteros

De derecha a izquierda Teresa García (Multinacionales por Marca España), Iñigo Churruca, Mark Hall, Héctor Flórez y Jon Fernández de Barrena
De derecha a izquierda Teresa García (Multinacionales por Marca España), Iñigo Churruca, Mark Hall, Héctor Flórez y Jon Fernández de Barrena

La presencia de empresas extranjeras en España creció durante la crisis; en 2016, la inversión de estas compañías en el país ascendió hasta los 28 mil millones de euros y, en 2015, facturaron 488.156 millones de euros, un 29,1% del total nacional. Son algunas de las cifras expuestas ayer en Madrid por el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis, durante la apertura del IV Congreso Multinacionales por Marca España. Inversiones que, según Dastis, han ayudado a modernizar determinados sectores como la automoción, la biotecnología, la agroalimentación o las telecomunicaciones. Además, desde 2014, estas empresas han mantenido 1,3 millones de puestos de trabajo en industria, comercio y servicios y han generado 1,4 millones de puestos de trabajo indirectos.

Entre los posibles atractivos que influyen en esa tendencia, el ministro ha destacado las infraestructuras del país, los altos índices de seguridad, nuestro sistema sanitario o la alta disponibilidad de profesionales cualificados. “España es un país fiable”, añadía Dastis.

A día de hoy, un 95% de las multinacionales presentes en España prevé mantener o aumentar inversiones el año próximo, algo que viene a paliar uno de los males endémicos del país ya que, como explicaba en su intervención Carlos Espinosa de los Monteros, Alto Comisionado para la Marca España, España siempre ha necesitado complementar su ahorro con aportación externa.

Fue Espinosa de los Monteros quien en 2012 animó a asociarse a las multinacionales de capital extranjero presentes en el país. Hoy son más de 40 representantes y España ocupa “un lugar de privilegio” entre la docena de países más atractivos para atraer esta inversión. Una posición que, en opinión de los presentes, conviene defender a capa y espada “por el bienestar del país” en un momento definido por Adolfo Aguilar, presidente de Multinacionales por Marca España como “complicado” debido a la coyuntura político-territorial. “Impulsar la marca España y la imagen del país en el exterior es un objetivo para garantizar las inversiones de nuestras empresas y trabajar para atraer otras nuevas; así lo hicimos durante la crisis y así seguiremos”, explicaba Aguilar.

Multinacionales, más que un buen complemento

ALTADIS, Deloitte, HSBC e ING han debatido en torno al verdadero peso de las multinacionales en la competitividad de la economía española. Algo que, en el caso de ING se ha traducido en el apoyo a empresas españolas medianas con planes ambiciosos. Según Iñigo Churruca, Director General de ING Whosale Bankink España y Portugal, se trata de un segmento de empresas fundamental para el buen funcionamiento de la economía. “Empresas nicho que desarrollan nuevas tecnologías, las exportan y abren nuevos mercados”, explicaba Churruca, que ha mencionado casos de éxito entre esta particular clientela como una empresa familiar que es uno de los principales proveedores del gigante Dunkin Donuts o una biotecnológica que ha diseñado con innovación en genética cepas de olivos y almendros resistentes a sequías o enfermedades y que triunfa en California.

La visión de un modelo bancario que también ha cambiado ha sido complementada por Mark Hall, CEO de HSBC Bank plc España, para quien el camino de la sostenibilidad es ineludible y de ahí los 100 millones de dólares aprobados esta semana para que en los próximos años HSBC financie proyectos vinculados a la economía sostenible o para fomentar una política más abierta en la relación con clientes e inversores. “En España financiamos numerosos proyectos de energías renovables y colaboramos con instituciones educativas para fomentar entre los niños una mayor conciencia hacia el medioambiente y, de forma más específica, a aspectos relacionados con el agua”.

Echar raíces es por tanto una de las firmes intenciones de las multinacionales que apuestan por España; algunas ya viejas conocidas. Héctor Flórez, Socio director de Consultoría de Deloitte, ha explicado cómo en su caso el modelo de internacionalización es singular porque buscan convertirse, homogeneidades aparte, en una referencia allá donde operan. “Por eso no estamos en todos los países”, argumentaba Florez, que ha detallado que la compañía va a crear unos mil empleos netos en España y que aquí cuentan con enclaves fundamentales para su estrategia global como muestran el centro de ciberseguridad o el plan de construir un centro de Inteligencia Artificial.

El ministro Alfonso Dastis durante su intervención
El ministro Alfonso Dastis durante su intervención

Pero esa no es la única manera de mantener la esencia de un mercado local dentro de la globalidad. Cuando Imperial Tobacco adquiere ALTADIS no solo respeta el talento español sino que lo promociona dentro de la multinacional. Como explicaba su Consejero Delegado, Jon Fernández de Barrena, se han adaptado “con creces” a un entorno nuevo gracias a que el reconocimiento de la valía ha sido meritocrático.

El responsable de ALTADIS considera que el propio Brexit es una oportunidad para comprobar si España es capaz de atraer head quarters que están pensando moverse de las islas. Un trasvase que en opinión de ING y HSBC no va a implicar grandes novedades en el entorno financiero con una banca española que para Mark Hall es de primer nivel, “competitiva al máximo”. Con el debate fronterizo más vivo que nunca, Héctor Flórez ha defendido la creación de clústeres como tabla de salvación de las PYMES en plena revolución digital. “La estructura territorial condiciona pero deberíamos trascender esas barreras y que las compañías pudieran colaborar en todo el estado con más facilidad y agilidad. Compartir inversiones es crítico para su supervivencia”.

Otras dificultades

Según Iñigo Churruca queda mucho por hacer en materia educativa, “no sólo en lo público”, sino también en la esfera empresarial con una mayor implicación “a la hora de fomentar la educación financiera, la empleabilidad de los jóvenes, etc”. Un modelo económico de mayor valor añadido en el que hay que hacer frente a la transformación digital, algo crítico que han de asumir todos los sectores y que, como recordaba Flórez, “no sólo se trata de invertir en tecnología pura y dura, sino en tecnología social que contribuyan a configurar empresas más flexibles y más eficientes. Las multinacionales tenemos en ese punto una responsabilidad especial”.

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