Lucía Múgica

Una de las primeras cuestiones que se puede pasar por la mente al conocer la creación de una nueva categoría dedicada a las mujeres emprendedoras en el campo de la tecnología es ¿por qué es necesario crear un espacio dedicado exclusivamente a mujeres? ¿Por qué no se incluyen dentro de otras categorías en las que también están presentes los hombres? Se podría pensar que en la época en que vivimos no se valora a las personas por el género, sino por su valía y habilidades y, por lo tanto, una sección dedicada a mujeres no tiene mucho sentido. El problema es que, aunque estemos en el siglo XXI, aún no existe igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

A pesar de que la mitad de la población mundial es femenina, el porcentaje de mujeres que se dedican a la tecnología y ciencia es más bien bajo. Aunque se ha avanzado en estos últimos años, y la mujer se ha integrado en el ámbito laboral, aún siguen estando presentes los mandatos de género o normas no escritas de comportamiento en función del género. Una de las características de estos es que establecen qué está permitido y/o prohibido en función del género. Por ejemplo, el liderazgo y el pensamiento crítico suelen ser habilidades muy valoradas en la creación de proyectos tecnológicos; sin embargo, estas cualidades, que se consideran deseables en muchos profesionales, pueden penalizarse si son utilizadas por una mujer. Esto sucede porque no concuerdan con el rol de cuidado, empatía y comprensión asignado por la sociedad a las mujeres. En consecuencia, una mujer tiene que realizar mucho más esfuerzo para conseguir resultados y, sobre todo, reconocimiento, viendo en esto una de las grandes desigualdades entre hombres y mujeres en el campo de la ciencia y tecnología.

Pero, ¿en qué ayuda esta sección a disminuir la desigualdad? Las palabras claves serían visibilidad y reconocimiento. Es decir, dar a conocer y difundir el trabajo de mujeres que se dedican a la investigación y la tecnología.

Uno de los efectos de hacer visible el trabajo de las mujeres es desterrar los mandatos de género y estereotipos de la relación entre mujer y ciencia. Otro efecto de aumentar la visibilidad de la mujer en este sector sería la entrada de más mujeres en el mismo. Si nos ponemos en la piel de una joven que tiene que elegir su futuro profesional, el conocer la existencia y éxito de otras mujeres en este ámbito puede ayudar y animar a que escoja este camino.

Como decía Carmen Vela en la presentación del Anuario de la Innovación en España 2016, “decidimos romper barreras y estereotipos e implantar una estrategia en la que todos jugáramos, con múltiples posibilidades de combinación”. Así, esta puede ser la actitud a adoptar por parte de la comunidad científica respecto al papel de las mujeres en la innovación.

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