Mujeres en la lucha contra el cambio climático

Por Rossemary Yurivilca – Esta columna fue publicada originalmente en el blog ¿Y si hablamos de igualdad? del BID.

Es común que cuando somos niños, soñemos con ser cantantes, doctores o astronautas. Algunas de nosotras soñamos con puestos menos comunes, como ser Secretarias Generales de la ONU, aunque desafortunadamente la institución nunca ha tenido una mujer como líder principal.

El panorama es más positivo en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Los nombres de Christiana Figueres y Patricia Espinosa son reconocidos y admirados en las altas esferas políticas. Ambas son mujeres latinoamericanas que devolvieron la confianza al proceso de las negociaciones climáticas mundiales. La mexicana Espinosa es la actual Secretaria Ejecutiva para la Convención Marco sobre Cambio Climático, y la costarricense Figueres lo fue antes que ella.

Gracias a su liderazgo, en 2015 se logró que 195 países aprobaran el Acuerdo de Paris. Su influencia ha resaltado la importancia de incluir el enfoque de género en las estrategias nacionales y locales de mitigación y adaptación al cambio climático. Adicionalmente, en las últimas negociaciones, se adaptó el primer Plan de Acción de Género, mismo que tiene el objetivo de integrar el tema de equidad de género en las negociaciones climáticas, así como el empoderamiento de las mujeres en las políticas climáticas.

¿Por qué el cambio climático afecta más a las mujeres que a los hombres?

Las mujeres son más vulnerables que los hombres a los efectos del cambio climático, particularmente en países en desarrollo – como lo son muchos en América Latina. La principal razón es que ellas representan la mayoría de la población en condiciones de pobreza en casi todo el mundo, por lo que sufren mayores riesgos y cargas debido a los impactos del cambio climático.

Ellas también dependen en mayor medida de la disponibilidad de los recursos naturales impactados por el cambio climático, como agua, biomasa y suelo, particularmente en zonas rurales donde tienen la responsabilidad principal para el suministro de agua y leña para cocinar y calefacción, así como el cultivo de alimentos.

Además, las mujeres continúan estando subrepresentadas en gobiernos locales y otros puestos de toma de decisiones. Dado el nexo que la mujer tiene con los recursos naturales, es clave que contribuya en la planificación, formulación e implementación de políticas, incluyendo medidas de mitigación y adaptación al cambio climático. El fin es promover un papel igualitario en las intervenciones; así como para aprovechar el conocimiento local y buenas prácticas a nivel comunitario que ellas poseen.

En mi experiencia trabajando con comunidades rurales en el Perú, las mujeres tienen un rol fundamental en los proyectos y las políticas. Al involucrarlas en los proyectos de adaptación y mitigación, los resultados son mejores a largo plazo y, más aun, se logra beneficiar otros temas sociales, como lo es la salud y la educación.

¿Cómo hacer que más mujeres se interesen en combatir al cambio climático?

Considero importante apoyar e impulsar la creación de oportunidades de educación y alentar a más mujeres a trabajar en el sector STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas por sus siglas en inglés). Podemos alentar a más mujeres a estudiar estos temas a través de becas y con apoyo de mentoras y mentores. Necesitamos que las mujeres tengan la oportunidad de encontrar maneras innovadoras y sustentables de mitigar y apoyar en el proceso de adaptación que necesitamos ante los efectos del cambio climático.

Es nuestro deber como ciudadanas el hacer seguimiento a los compromisos y políticas que nuestros países adoptan en cuanto a género y cambio climático.

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Este post fue previamente publicado en Red PROLID.

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