valla frangible
Ilustración de la 'valla frangible' desarrollada por Fernando Griñán, uno de los ganadores del Premio.

Patricia Revuelta y Fernando Griñán se han convertido en los innovadores de referencia del año del sector aeronáutico. Ella, gracias a su sistema alternativo de potencia para misiones al espacio profundo; él, con una 'valla frangible' para campos de vuelo. El Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (COIAE) ha valorado ambos proyectos como los más creativos, pero también los que más capacidad de continuidad tendrán –a ojos del jurado– en los próximos años. De hecho, los beneficios de los dos proyectos y su capacidad de importación fuera de España han resultado aspectos clave a la hora de otorgarles el galardón.

Se espera que en los próximos años grandes misiones sean enviadas a Júpiter y sus lunas galileanas para su estudio. Sin embargo, uno de los principales escollos de estos desafíos es que no pueden llevar grandes escudos de radiación por el gran aumento en peso. Una alternativa es enviar nanosatélites CubeSats para estas investigaciones, ya que pueden llevar mayores escudos de radiación. El problema es que los paneles solares no son suficientes para el suministro energético, a no ser que se integren paneles solares enormes para misiones muy pequeñas. La innovación planteada por Patricia Revuelta se centra precisamente en suministrar energía a estos CubeSats.

Dos ejemplos del funcionamiento del proyecto de Patricia Revuelta: arriba, circuito de almacenamiento de energía; abajo, triángulo con la zona de eclipse.

Lo hará utilizando el calor que los planetas generan para convertirlo en movimiento mediante un motor térmico Stirling, con el que transformar ese movimiento en impacto con una manivela y, el propio impacto, en electricidad con generadores piezoeléctricos. La investigación de la ingeniera ha sido planteada en su proyecto fin de máster en la Universidad Europea de Madrid. Su innovación podría ayudar a permitir que la exploración del espacio profundo sea mucho más accesible y asequible.

Por su parte, el ingeniero aeronáutico Fernando Griñán, ha inventado una 'valla frangible', con modelo de utilidad patentado, que da solución a los requisitos normativos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Esta exige que todo elemento elevado fijo en el área de movimientos de los aeropuertos sea frangible. La valla se compone del elemento vertical resistente (la propia valla), compuesta de largueros y alma de rejilla para minimizar la carga de viento ante chorro motor, fabricada en elementos metálicos o poliméricos (fundamentalmente poliméricos ECO-friendly), y dos pies especialmente diseñados para el rodaje de vehículos sobre ellos y aseguramiento de la frangibilidad.

El diseño abre la posibilidad de vallar en campo de vuelos los trabajos de obras y mantenimientos, las áreas críticas de las radioayudas y los recorridos peatonales conservando, garantizando y aumentando la seguridad. Esta innovación consigue no dañar la aeronave más de lo estrictamente necesario, además de oponer una resistencia calibrada de cara a minimizar los daños a pasajeros y la propia aeronave.

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