hidrogeles CSIC
Prototipo inicial de andamio de hidrogel fabricado con una impresora 3D / ICMAB-CSIC; IBEC.

Un equipo en el que participan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha creado unos materiales capaces de imitar los ganglios linfáticos, las estructuras de nuestro cuerpo que juegan un papel vital para combatir el cáncer.

Se trata de unos hidrogeles que permiten cultivar células T o linfocitos T, las células del sistema inmunitario que son empleadas en inmunoterapia contra el cáncer porque tienen la capacidad de destruir las células tumorales. 

Los científicos han puesto en marcha un proyecto que tiene como objetivo imprimir en 3D estos nuevos hidrogeles y poder así acelerar su comercialización. Con ello, esperan poder llevarlos pronto a los hospitales. Por ahora, ya han solicitado una patente ante la Oficina Europea de Patentes; los primeros detalles aparecen publicados en la revista Biomaterials. 

Los hidrogeles 3D están hechos de polietilenglicol (PEG), un polímero biocompatible usado ampliamente en biomedicina, y heparina, un agente anticoagulante. El polímero proporciona la estructura y las propiedades mecánicas necesarias para que crezcan las células T, mientras que la heparina se utiliza para anclar distintas biomoléculas de interés, tales como la citoquina CCL21, una proteína presente en los ganglios linfáticos y que tiene un papel principal en la migración y proliferación celulares.

Terapia celular adoptiva

La inmunoterapia contra el cáncer se basa en utilizar y reforzar el sistema inmunitario de los pacientes, para que reconozca y combata las células tumorales, sin dañar los tejidos sanos. Uno de los tratamientos posibles, la llamada terapia celular adoptiva, consiste en extraer las células T de los pacientes, modificarlas para que sean más activas, hacer numerosas copias y volverlas a inyectar a los pacientes.

“Esta terapia personalizada, aunque aún es muy novedosa, parece tener efectos más duraderos que las terapias oncológicas actuales, gracias a algunos linfocitos T que son capaces de conferir inmunidad con el tiempo”, apunta una de las creadoras de esta tecnología, la investigadora Judith Guasch, del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC).

Actualmente, este tipo de terapias funciona muy bien para cánceres de sangre, especialmente para “la leucemia linfoide aguda, el linfoma difuso de células B grandes y el linfoma no hodgkiniano”, explica Guasch. Sin embargo, advierte que el tratamiento de cánceres sólidos, como por ejemplo los de colon, pulmón o ovarios, siguen siendo un reto hasta la fecha, “aunque hay numerosos estudios clínicos destinados a mejorar esta situación”.

El desarrollo y uso de estos materiales tiene dos objetivos. Reducir la duración y el coste de la terapia, y aumentar la disponibilidad de células T para investigaciones científicas, precisa la investigadora, que pueden incluso ser utilizadas en un futuro como parte de modelos artificiales destinados a reducir la cantidad de animales de laboratorio necesarios en estudios preclínicos.

Comercialización

Para continuar el estudio y favorecer la transferencia de esta tecnología al mercado, las investigadoras Guasch y Elisabeth Engel, catedrática de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), han conseguido recientemente un proyecto de la Convocatoria de Proyectos de Transferencia y Valorización del Centro de Investigación Biomédica en Red, dirigida a la realización de proyectos para grupos CIBER-BBN con el interés y el apoyo de empresas.

“Las terapias celulares adoptivas disponibles en el mercado exceden los 350.000 dólares. Nos gustaría contribuir a reducir esta cantidad con la introducción de nuestros hidrogeles”, asegura Guasch.

El objetivo del proyecto es imprimir hidrogeles 3D de gran tamaño compatibles con biorreactores clínicos, con el fin de expandir las células T de una manera más eficiente. Los investigadores desarrollarán el prototipo en el laboratorio y harán los primeros experimentos para la validación en fase clínica. En la actualidad, el proyecto busca colaboradores industriales, sobre todo empresas biomédicas y farmacéuticas, e inversores interesados ​​en crear una empresa spin off para transferir esta tecnología y que pueda estar disponible en los hospitales.

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