Robert Bonada, CEO de Samplia
Robert Bonada, CEO de Samplia

Desde hace unos años, el marketing se ha tenido que enfrentar a un público cada vez más segmentado, más dividido y con gustos más variados. La homogeneidad de las acciones, el vender sin preguntar primero qué quiere el consumidor y a veces las prisas acabaran pasando factura cuando, en más de una ocasión, las marcas se encontraban sin respuesta a por qué alguna campaña no había funcionado correctamente cuando se había hecho lo mismo de siempre.

La clave fue, precisamente, descubrir que lo de siempre ya no funcionaba. El cliente empezó a comparar más marcas, a valorar la creatividad y el mensaje y, sobre todo, se cansó de que durante muchos años nadie le hubiera preguntado qué quería. Sería absurdo negar además que las redes sociales y la comunicación online han tenido un gran papel para que el marketing haya empezado a escuchar al consumidor.

Quizás, la tendencia más difícil haya sido convencer al cliente que el marketing online y la compra o testeo de productos a través de app y webs producía la misma satisfacción que una compra en persona. También ha sido importante traspasar la barrera de la confianza para que el consumidor se haya sentido seguro en todo momento a la hora de prestar datos y demás. ¿Cómo se crea una buena estrategia de marketing personalizado para que el cliente se sienta querido y escuchado por la marca? Teniendo muy claro cuál es tu nicho de mercado. Y si por un casual no lo tienes, date prisa y créalo (antes de que otros lo hagan por ti).

Es importante que sepas muy bien hacia quién quieres dirigirte. Ahora, además, con la localización y con los distintos perfiles de redes sociales que existen es más fácil poder penetrar el mercado para que todo el mundo te conozca. El éxito del marketing personalizado viene sobre todo de la felicidad del usuario, que al comprar un producto que sabe creado especialmente para él, recomienda la marca sin dudar.

¿Cómo podemos crear una buena campaña de marketing personalizado? Una de las claves puede ser la temporalidad: aprovechar una temporada del año (Navidades, vacaciones de verano o la temida vuelta al colegio) para crear un producto específico para los que tienen una necesidad concreta. No hay que tener miedo a hacer campañas de marketing más cortas y puntuales: el saber que las existencias del ansiado producto son contadas y limitadas es una de las claves de la exclusividad y el éxito en este tipo de acciones.

El principal problema de este tipo de campañas es que requieren mucho trabajo, esfuerzo, y también mucha creatividad. Es verdad que hay muchas compañías que no pueden destinar ese esfuerzo a hacer de la personalización del marketing algo habitual en sus productos. Y también será más fácil de realizar dependiendo de cuál sea tu sector. Pero, por ejemplo, el marketing personalizado es clave en muchas de las acciones de sampling, sobre todo si queremos relanzar un producto que no funcionaba bien, llamar la atención de un público muy determinado que hasta ahora no nos había comprado o como estrategia previa a la elaboración de un producto definitivo, para que a través de esa personalización se pueda luego escuchar las opiniones del cliente para mejorar lo que queremos darle en un futuro. Cuanto más variado sea tu mercado o el de tus proveedores más sencillo será apostar por algo diferente.

El mundo que nos rodea cada vez consume más rápido, pero también empieza a consumir mejor. El cliente tiene que estar muy convencido para mantenerse fiel a una marca ya que, con la cantidad de alternativas que hay, es sencillo que decida cambiar y probar con otro producto que cree que le representa mejor.

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