Ha vivido unos días de suspense, confinada junto a su familia (es madre de cuatro hijos), pendiente de unas PCR cuyo resultado ha sido por fortuna negativo. María Beunza puede volver a centrarse al cien en por cien en las muchas alegrías y en el trabajo que últimamente le está reportando Innovactoras. La iniciativa -de la que en su equipo dicen que es alma mater y que oficialmente preside- vio la luz en 2017. El objetivo para ponerla en marcha, reforzado con la pandemia, pasaba por aportar referentes, iniciativas y recursos formativos a quienes deseen innovar y buscar soluciones a los retos que –“ahora más nunca”- tienen su base en la innovación y en la igualdad de oportunidades. Su lema es la esencia del proyecto: “Las palabras convencen y el ejemplo arrastra”.

Innovactoras acaba de hacerse con uno de los Premios Mundiales WSIS (World Summit on the Information Society) 2020 del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Ecosoc). Lo ha hecho en la categoría de Cooperación Internacional y Regional, convirtiéndose así en el único proyecto español reconocido en esta edición. Un hito logrado “con el esfuerzo de mucha gente que se ha volcado de manera altruista”, empezando por la propia Beunza. Tras varios años trabajando en el emprendimiento institucional -estuvo en el equipo que dio forma a la Agencia Navarra de Innovación- fundó Happeninn junto a su socia, Belén Goñi. “No somos una consultora al uso. Trabajamos proyectos complejos en red, con gente muy senior”.

El principio

De las redes y metodologías de Happeninn bebe Innovactoras, sobre todo en los primeros pasos. “Llegó un momento en el que nos cansamos de que los referentes fueran siempre los mismos. Durante un café con Ana Belén Albero, de la Asociación Navarra para la Innovación, la Creatividad y la Cultura, esbozamos las ideas principales. Ella me habló de las dificultades de las PYMES para entender de manera nítida los procesos de innovación y yo de la necesidad de dar voz a nuevos referentes, a gente que construya un poco más allá de su especialización tecnológica o científica. En tiempo record estructuramos una primera guía protagonizada por más de 20 mujeres (hoy son 63 Innovactoras)”.

La publicación fue un éxito y su utilidad se multiplicó. El Servicio Navarro de Empleo encontró en la nueva red personas con las que poder interactuar, organizar entrenamientos y talleres. “Humanizamos a las tecnólogas”, añade María Beunza, para quien el proyecto siempre ha tenido una clara vocación educativa en torno al que trabajar la dualidad mujer-innovación. “Lo enfocamos hacia los estudiantes, y del trabajo en los colegios extrajimos conclusiones muy interesantes acerca de la generación de estereotipos y una serie de ilustraciones integradas en la iniciativa”. La guía incluyó un capítulo dedicado a herramientas de innovación y técnicas de creatividad para su uso en el aula.  

El segundo café

Tras comprobar que “el mínimo producto viable funcionaba”, llegó el salto internacional de Innovactoras. De nuevo un café, esta vez con Celia Pinedo. La responsable de la Fundación Fabre expone a Beunza la necesidad que tienen en la organización de contar con más recursos educativos de calidad en distintos proyectos relacionados con los ODS 2030 en países como Guatemala o Bolivia. De este modo, en 2019, la guía incorporaba a mujeres y jóvenes Innovactoras de todo el hemisferio sur y un prólogo de Beatriz Becerra, Vicepresidenta de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo.

En 2020, además de poner en marcha los Premios Innovactoras, comenzaron las actividades de la Red Winn Internacional aprobada por la convocatoria iberoamericana CYTED para analizar y fortalecer el impacto femenino en los ecosistemas de innovación nacionales y regionales. La red está liderada por un equipo interfacultades de la Universidad de Navarra -de la que María Beunza es profesora asociada- junto al consorcio de Innovactoras, y está conformada por más de 30 investigadores de universidades de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

“Esta es nuestra incursión internacional definitiva en el plano académico. Queremos organizar un congreso anual y lanzar varias publicaciones”, apunta Beunza. “Tenemos cuatro años por delante para abordar investigaciones de primer nivel”. La presidenta de Innovactoras pone como ejemplo la intención de indagar en un GAP, el de la confianza en sí mismas, que afecta a mujeres de todo el mundo, ocupen la posición que ocupen, respecto a los hombres. Beunza añade que es posible que implique en este proyecto a IBM. Con la tecnológica colabora en la aplicación de la IA en las escuelas. “Algunas herramientas utilizadas pueden ser válidas para analizar parámetros de personalidad, variables cruzadas y ratificar datos”.

Seguir creciendo

En un escenario ideal, Innovactoras cerraría 2020 con más de 100 mujeres como parte de la red. Beunza es más ambiciosa. “En algún momento queremos que haya al menos una representante de cada país del mundo”. En 2021 esperan atajar las causas de los problemas a los que aún se enfrentan las mujeres y generar soluciones. “A las mujeres nos llaman emprendedoras y a los hombres, empresarios”. Pero su ecuación del cambio incluye al género masculino. “Hacemos falta todos. No partimos de la confrontación ni de la búsqueda de culpables. Queremos construir a partir de un conocimiento más amplio del contexto”.

A María Beunza le queda tiempo para formar parte del patronato de la Fundación Varazdin, una organización innovadora que apoya a personas en riesgo de exclusión desde la economía circular. Son artífices, entre otras cosas, de la vajilla de plástico reutilizable que es posible ver y tocar en macro eventos como San Fermín o festivales de música.

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