Manuel Carro, profesor de la UPM y director del Instituto IMDEA Software
Manuel Carro, profesor de la UPM y director del Instituto IMDEA Software. (Imagen: IMDEA Software).

Doctor en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, donde ejerce como profesor, Manuel Carro vive un verano repleto de actividad al frente del Instituto IMDEA Software. Al trabajo habitual, centrado en la investigación de excelencia en áreas como big data, Internet de las Cosas o lenguaje computacional han sumado los desafíos, también tecnológicos, que marca la expansión del coronavirus. En paralelo, desarrollan métodos para asegurar que las aplicaciones informáticas sean correctas, seguras y eficaces.

Carro opina que, junto a las medidas sanitarias y el comportamiento cívico de la mayoría de ciudadanos, la tecnología está jugando “un papel esencial” en el control de la pandemia. El experto alude en primer lugar a la relevancia de Internet al permitir intercambiar casi inmediatamente información entre los que luchan contra el virus. “Hoy Internet es algo que simplemente ‘está ahí’. Pero esto no significa que dejemos de apreciar lo que nos ofrece y usarlo de manera constructiva”.

Manuel Carro percibe que, en los últimos meses, la Red ha multiplicado su utilidad “para informar y coordinar esfuerzos de científicos y técnicos". También en lo que afecta a los ciudadanos, que han acogido "con entusiasmo" iniciativas como ‘Frena la Curva’ o ‘Vence al Virus’”. En esta segunda acción participó activamente IMDEA Software. Celebrado cuando se constató la gravedad del impacto del SARS-CoV-2, el hackaton congregó a más de 8.000 personas. El reto comunitario consistía en de dar con soluciones con las que afrontar la emergencia y la etapa pospandemia.

El director de IMDEA Software también pone el acento en herramientas como la simulación y la modelización, “bien conocidas y usadas extensivamente con anterioridad”. Ahora las simulaciones por ordenador - “algunas de extrema complejidad”- ayudan a predecir los avances de la pandemia y la eficiencia de determinadas medidas. “Asimismo, las modelizaciones contribuyen a una mejor comprensión del comportamiento físico-químico de los virus y por tanto facilitan el diseño y la evaluación de posibles vacunas”, añade Manuel Carro.

Radar COVID

El Instituto, integrado en la red IMDEA de la Comunidad de Madrid, trabaja en este momento como organismo colaborador del protocolo DP-3T -de código abierto y respetuoso con la privacidad del usuario- que está en el corazón de muchas de las aplicaciones de rastreo de contactos que se usan en Europa. Entre ellas se encuentra Radar COVID, la app desarrollada por la Secretaría de Estado de Inteligencia Artificial en alianza con INDRA. Tras un periodo de pruebas en la isla canaria de La Gomera calificado de exitoso por la secretaria de Estado de IA, Carme Artigas, la aplicación funcionará en toda España a partir de septiembre.

Manuel Carro valora cómo este tipo de herramientas puede ayudar a las autoridades sanitarias a detener la dispersión de la enfermedad avisando a posibles infectados antes de que se vuelvan infecciosos. “De este modo cooperarán con los métodos de rastreo manual, agilizando y automatizando parte de sus procesos. Aprovecharán mejor la ventana de tiempo entre el momento de la infección y aquel en el que una persona empieza a propagar el virus”.

Manuel Carro durante una intervención pública. (Imagen: IMDEA Software).

 “Confío en que la prueba piloto de Radar COVID fuera lo más exhaustiva posible y que se hayan eliminado errores o problemas. Estos procesos son más arduos de lo que la mayoría de la gente piensa”, apunta Manuel Carro. Según el experto, aunque al tratarse de un mecanismo novedoso es difícil marcar expectativas realistas, la situación en la que nos encontramos hace que cualquier ayuda sea bienvenida. “Sus beneficios pueden ser tan importantes que no debemos dejar de desarrollarlas y probarlas, tal y como se está haciendo”. Radar COVID ya puede descargarse gratuitamente en iOS y Android.

Rastreo efectivo y el compromiso comunitario

El director de IMDEA Software asegura que la efectividad de Radar COVID dependerá, en gran medida, “del grado de adopción entre la ciudadanía y de su integración en los sistemas de salud de cada Comunidad Autónoma”. La propia Carme Artigas declaraba la semana pasada que la implicación de todas las regiones para que el funcionamiento de la aplicación sea efectivo resultará fundamental.

“Una falta de interoperabilidad tanto en España como en Europa haría que se desaprovechasen oportunidades de localizar posibles infectados”, añade el profesor de la UPM. “Si nos quedamos en España parece que, por fortuna, existirá esencialmente una única app para todo el país. Esto simplifica el papel de las autonomías. Pero si la herramienta no interactúa con el Sistema de Salud de alguna CCAA, los ciudadanos de la misma que sean diagnosticados como infectados no recibirían un código de validación que les identifique como tales".

Sin esta coordinación, el teléfono de una persona infectada no podrá compartir información a través de Radar COVID con todos aquellos (conocidos o desconocidos) que hayan estado junto a ella más de 15 minutos a menos de 2 metros de distancia. A su vez, los que recibiesen una notificación carecerían de información acerca de a quién dirigirse. Respecto a la interoperabilidad con otras soluciones continentales, Carro incide en su importancia y recuerda que el virus se dispersó inicialmente ayudado por el trasiego de los viajes transcontinentales.

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Conocimiento interdisciplinar

En los últimos años, las bondades de formar equipos multidisciplinares en los ámbitos científico-tecnológicos habían quedado fuera de toda duda. Los resultados hablaban por sí solos. La llegada de la pandemia ha supuesto un reto para continuar enriqueciendo estos intercambios. “Mucho tiempo atrás, un investigador podía conocer muy bien su campo y lo suficiente de otros como para detectar aplicaciones o necesidades cruzadas”, explica Manuel Carro.

“Al incrementarse la cantidad de conocimiento, los investigadores se centran en profundizar en un tema en particular. Es la única forma de hacer verdaderos descubrimientos. A cambio, se pierde visión de lo sucedido en otras disciplinas. Un equipo multidisciplinar intenta reforzar el intercambio de conocimiento y tecnología entre disciplinas que tengan algo que decirse. Que haya una posibilidad efectiva de sinergia es un primer filtro que hay que pasar”, añade el director de IMDEA Software.  Como ejemplo reciente, cita la colaboración entre informáticos expertos en privacidad y epidemiólogos en el diseño de las citadas aplicaciones de rastreo de contactos.

“Trabajar con gente de otras disciplinas implica modificar algunos puntos de vista”, dice Carro. “Ciertas suposiciones de la disciplina propia pueden no ser relevantes en otras aplicaciones fuera de su terreno habitual, y a la inversa. No se trata sólo de adoptar la perspectiva de compañeros de otras áreas, sino de asumir una visión global, más allá de cada uno de los colaboradores. Así trascendemos la mera comunicación y creamos nuevo conocimiento interdisciplinar”, concluye.

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