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“Hay que educar y concienciar en valores de sostenibilidad”. Esa es la conclusión a la que han llegado el Club de Malasmadres y Ecovidrio en su estudio MalasmadresEco, una iniciativa que nació, precisamente, con ese mismo objetivo, el de mejorar los hábitos de cuidado del medioambiente. 

El estudio, el segundo que llevan a cabo ambas instituciones, ha tenido cuatro puntos principales: analizar hasta qué punto ha cambiado la concienciación social respecto al cuidado del medioambiente y detectar cuáles son las principales preocupaciones; comprobar cuáles son los hábitos sostenibles más interiorizados y detectar en cuáles falta avanzar; evaluar los principales agentes transmisores de valores como las escuelas y las familias y, por último, detectar cuáles son los retos individuales que se proponen las mujeres.

Para ello, más de 5.200 mujeres han participado en el estudio –realizado entre el 1 y el 9 de junio, “en plena desescalada”, destacan desde Ecovidrio–. De las encuestadas, el 88,5 % son madres de uno o más hijos; el 9,8 % no tiene hijos y el 1,7 % espera su primer bebé. 

"El incremento de la conciencia medioambiental y el hecho de que cada vez sean más personas las que ‘se pongan las gafas verdes’ para observar nuestro entorno hace que estemos más alerta de las posibles consecuencias que dejaremos a las futuras generaciones”, explican. “La escasez de agua, las enfermedades a causa del aire contaminado y la pérdida de ecosistemas y biodiversidad son las tres preocupaciones principales cuando pensamos en el futuro de nuestros hijos e hijas". 

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Datos principales

El estudio de Malasmadres y Ecovidrio muestra que, en general, las mujeres españolas viven preocupadas por el medioambiente. “Para el 96 % de las encuestadas –aseguran– su preocupación por el medioambiente ha incrementado”. Concretamente, el 52,5 % dice que mucho, un 43,2 % contesta que bastante –frente al 4,2 %, que responde poco– y solo el 2 % niega el cambio climático.

Además, la actual crisis por el COVID-19 y el reciente periodo de confinamiento por el estado de alarma decretado, ha provocado que 6 de cada 10 mujeres sean más conscientes de la necesidad de cuidar el medioambiente desde que inició la pandemia. De hecho, el 73 % tiene especial inquietud en la escasez de agua; el 69 % en enfermedades relacionadas con la contaminación y el 67 % en pérdidas de ecosistemas y biodiversidad.

Beatriz Egido, directora de comunicación y RSC de Ecovidrio, pone en contexto estos datos. “Los resultados del estudio vienen a confirmar la tendencia de incremento de la conciencia colectiva en lo relativo a la emergencia climática que estamos viviendo. Recordemos que 2019 fue el año en el que miles de personas se lanzaron a la calle para pedir medidas contra el cambio climático. Si podemos sacar algo bueno de esta terrible tragedia es que nos ha permitido reflexionar sobre muchos asuntos y, entre ellos, sobre la necesidad que tenemos de estar en contacto con la naturaleza, en que no queremos seguir respirando aire sucio o vivir en ciudades llenas de ruido. La energía de las Malasmadres moverá el mundo y entre todos debemos seguir sumando pequeños gestos a favor de la sostenibilidad”.

Asimismo, entre otros datos, el estudio de Malasmadres y Ecovidrio indica que la mujer “es la más implicada, dentro del hogar, en las tareas relacionadas con el cuidado del medioambiente, ya que las asumen en el 82 % de los casos”. Para ellas, la mejor manera de enseñar a sus hijos es dando ejemplo en el hogar. Es más: el 98 % de las madres encuestadas cree que la práctica diaria en el hogar es la manera de inculcar hábitos de vida sostenibles a los menores.

Pero no se olvidan de los colegios, otros agentes educadores. El 78 % de ellas afirma que los programas de educación en los colegios son “clave” para este aprendizaje. Aún así, el 66 % contesta que los menores “no reciben suficiente educación ambiental en el colegio y que se debe avanzar más en este a aspecto”. “El número de mujeres críticas con los colegios ha aumentado en estos tres últimos años, ya que en 2017 era el 44 %”, informan si bien matizan que el aumento de esta valoración negativa “va de la mano del incremento de la preocupación por el cuidado del medioambiente”.

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Más allá de los datos

Al final, una cosa son las percepciones y otra muy distinta son los hechos. Así, el 80 % asegura que, en los dos últimos años, han incorporado hábitos más sostenibles en el hogar. “El 89 % de los hogares españoles separa los residuos de forma habitual, el 75 % se ha propuesto reducir el consumo de plástico y el 71 % apuesta por un consumo responsable. El reciclaje del papel y cartón (94,7 %) y del vidrio (94,3 %) son los más habituales en las familias españoles. La separación de los residuos orgánicos comienza a cobrar importancia, y la practican 6 de cada 10 hogares españoles”, aseguran.

Después de la separación de residuos, las prácticas más sostenibles en los hogares son el consumo responsable (61,7 %), la reducción del plástico (60 %) y la reducción del consumo de luz (59 %). 

“Hay aumento de la preocupación por el medioambiente y por el entorno que le vamos a dejar a nuestros hijos e hijas. Esto ha supuesto que muchas mujeres y madres no solo hayan introducido hábitos sostenibles en sus hogares, sino que también se muestren más críticas y exigentes a la hora de educar en valores como el respeto al medioambiente”, apunta la socióloga Maite Egoscozabal, responsable de Investigación Social del Club de Malasmadres y autora de la encuesta.

¿Cómo debe ser una MalamadreEco?

Como corolario, el estudio se plantea que, sin el cuidado del medioambiente a través de la transformación de los hábitos y conductas cotidianas, “difícilmente podamos revertir las cifras e imágenes que más nos preocupan, como el cambio climático o la escasez de agua. Para ello, es clave que la práctica diaria en el hogar actúe como principal fuente de educación de los niños y niñas, pero también requiere de un acompañamiento en la formación impartida en los colegios más comprometida con los valores en sostenibilidad”. 

Según Malasmadres y Ecovidrio, asumen “su responsabilidad” y resumen, en diez puntos, cómo debe ser una MalamadreEco comprometida con la educación medioambiental: “que sirva de ejemplo a sus hijos en el cuidado del medioambiente; que con pequeños gestos se esfuerce en generar grandes cambios; que separe los residuos para reciclarlos correctamente; que ‘repiense’ aquello que va a consumir; que no tire nunca comida y se reinvente en la ‘cocina de aprovechamiento’; que se duche y no se bañe; que use el transporte público siempre que pueda; que use bombillas de bajo consumo; que apague las luces y cierre bien los grifos; y que participe de actividades que ayuden a nuestro planeta”. 

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