Luis Flores, creador de un pez robótico y Under35 de Perú

“El gran reto de este siglo es democratizar las tecnologías”

Luis Flores, creador de un pez robótico y Under35 de Perú

Detectar in situ contaminantes peligrosos en ríos y lagos y alertar en tiempo real. Y todo ello a través de un pez robótico equipado con biosensores. Se trata de un proyecto del peruano Luis Flores, uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 de su país que concede MIT Technology Review en español.

Este ingeniero electrónico de la Pontificia Universidad Católica del Perú nació y creció en Cajamarca, una de las regiones con mayor actividad minera en el mundo que, al mismo tiempo, tiene “serios problemas de pobreza, conflictos sociales y contaminación de agua”. Todas estas dificultades estaban en su cabeza cuando tuvo la oportunidad de acceder a una beca para estudiar un diplomado internacional en biología sintética impartido por MIT para la red mundial de FabLabs. “Fue toda una revelación por los avances en genética que ya eran posibles aplicar con un enfoque de ingeniero”, añade.

“Nuestro prototipo puede nadar en el agua y es, por ahora,  radiocontrolado”, afirma cuando se le pide que explique su proyecto. El biosensor está centrado en los metales pesados y han decidido empezar por arsénico porque en 2014 se descubrió que en 11 comunidades aledañas a zonas de extracción minera en Cajamarca se consumía agua con niveles de arsénico por encima de los límites máximos permitidos. A pesa de ello, tienen previsto ampliar la detención a otros contaminantes, como mercurio, cianuro o petróleo.

“Nuestro enfoque es justamente contribuir a empoderar a estas personas, nos imaginamos trabajado con estas comunidades y entrenando a sus líderes para usar esta tecnología de modo que ellos mismos puedan monitorear la calidad del agua y a la vez ayudarnos a recolectar esta información en una gran base de datos histórica”, afirma Flores en declaraciones a Innovaspain.

Luis Flores, creador de un pez robótico y Under35 de Perú

Su producto está dirigido a personas encargadas del monitoreo ambiental y a comunidades vulnerables. “Pero también hemos pensado en una versión para el ciudadano común que quiere monitorear el agua en su casa; una vez desarrollado el core bioelectrotecnológico, adaptarlo a diferentes usuarios es un paso natural”, añade el cofundador de la startup Jellyfish-Biorobotics. Su reto más inmediato es seguir mejorando la respuesta de los biosensores y, al mismo tiempo, empezar a visitar a las primeras comunidades para el monitoreo de sus aguas.

En su opinión, “democratizar las tecnologías para que el mayor número de personas puedan acceder y beneficiarse de ella es el gran reto de este siglo”. De hecho, afirma que ya existe “una marcada tendencia que tiene que ver con el abaratamiento de costos y con movimientos como open source, maker o DIY-Bio”.

Respecto a su país, cree que el ecosistema emprendedor “aún es muy joven”, aunque “ha crecido mucho en pocos años”. “Sin duda, la intervención del Estado ha sido clave, pero aún falta mucho por hacer, lo cual, a la vez, es una gran oportunidad –continúa-. Creo que para mejorar hay que prepararnos para el futuro, ya no basta con desarrollar aplicaciones para celular, la biotecnología, inteligencia artificial, robótica y demás vienen a irrumpir en el mundo y a cambiarlo todo”. Y advierte: “hay que estar preparados”.

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