Lubricante para la industria a base de… cebollas

Lubricante para la industria a base de… cebollas
Lubricante para la industria a base de… cebollas

Un proyecto impulsado por docentes de la Universidad Nacional (UN) de Colombia, Sede Medellín, busca extraer un lubricante a partir de cebolla cabezona o de huevo, y comercializarlo tal como se hace con el de origen fósil. Las profesoras Ángela Adriana Ruiz Colorado y Diana María López, de la Facultad de Minas, son las responsables de esta iniciativa.

“El proyecto surgió a partir de la observación de lo que sucedía en algunas pequeñas empresas metalmecánicas, en las que en un proceso de corte de metal no usaban fluidos tradicionales para lubricar y refrigerar, sino que lo hacían con un bulbo de cebolla cabezona”, explica la profesora López.

Según las docentes, en Colombia, debido a la poca reglamentación al respecto, los fluidos de corte usados en la industria son productos prohibidos en muchos países europeos, por el daño ambiental que generan. Sin embargo, en el país no hay regulación ambiental ni normas sobre la disposición final de los fluidos de corte tradicionales. “Normalmente esos fluidos van directamente al alcantarillado”, indica la investigadora López.

De esta manera, surgió la unión de dos áreas de la ingeniería aparentemente distantes: la ingeniería mecánica y la ingeniería de bioprocesos, a las cuales se vincularon estudiantes de pregrado y posgrado.

Componentes de la cebolla
El proyecto, en su etapa experimental, consistió en hacer pruebas de corte similares a las empleadas en la industria, con herramientas de acero inoxidable, para identificar cuáles eran sus patrones de desgaste y entender, a partir del análisis de la composición química de la cebolla, qué se hacía para proteger las herramientas de corte.

Uno de los interrogantes planteados en esta iniciativa era descubrir qué sucede con la cebolla desde el punto de vista bioquímico para que actúe como lubricante y cómo lograr, a partir de ello, obtener uno. En las pruebas realizadas se encontró que la cebolla posee compuestos que se utilizan como base para diseñar fluidos de corte convencionales, además de otras ventajas que aún no se han explorado.

En términos de la protección de la herramienta, fue más efectiva la cebolla, ya que resiste por más tiempo. “Levantamos curvas de vida de desgaste de la herramienta en función del número de agujeros que se hicieron y mostraron que con la cebolla éste disminuía”, manifiesta la profesora López.

“La alternativa que nosotras vimos de utilizar la cebolla sin afectar la seguridad alimentaria es generar cultivos industriales en suelos que no sean aptos para la alimentación, o usar cebollas que ya sean subproducto del mismo cultivo”, explica la profesora Ruiz.

Otra alternativa que se puede explorar es utilizar bases vegetales con un rendimiento similar y que no comprometan aspectos de la alimentación. En este sentido se consideraron otras fuentes de subproductos de diferentes cultivos como higuerilla o aguacate. Si bien aún hay aspectos por resolver, como la conservación del lubricante y la financiación para continuar con el proyecto, las investigadoras tienen como objetivo lograr un desarrollo útil para la aplicación industrial.

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