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Por Andrea Ortega – Esta columna fue publicada originalmente en el blog Negocios Sostenibles del BID.

¿Qué tiene en común un hípster con una empresa privada? La mayoría pensaría que no mucho, sin embargo, esta tribu urbana tiene rasgos comunes a empresas líderes, que pueden ser de gran utilidad a las compañías de América Latina y el Caribe.

No se trata solo del atuendo, la actitud o el género musical. Es un estilo de vida, una cultura que desafía las tendencias masivas y revive la bohemia que comenzó en los 40s. Según la etimología, los hípsters derivan de la palabra “hip”, que se utilizaba para describir a cualquier conocer de la subcultura afroamericana, lo que incluía saber de jazz. Sin embargo, desde los 90s que el término se utiliza para describir una tendencia a lo alternativo o antimoda, aunque su masificación comenzó en el 2010.

Y aunque existen diversas definiciones, todavía no existe consenso sobre qué es realmente ser hípster. Sin embargo, esta tribu urbana ha demostrado tener características con las que cualquier empresa del sector privado se vería beneficiada:

1. Tienen un profundo interés por el medio ambiente

Los hípsters no solo se preocupan de ir a los cafés de modas o de escuchar bandas que nadie más conoce. Esta subcultura comparte la preocupación por el medio ambiente e incluso el activismo en pro de su cuidado, lo que los posiciona como personas conscientes y responsables del cuidado de los recursos naturales.

De la misma forma, estudios ya han demostrado que divulgar prácticas de sostenibilidad para una empresa puede impulsar sustancialmente su rendimiento financiero, y que cada día es más común medir el nivel de sostenibilidad de las empresas. Esto demuestra que una empresa con el activismo medioambiental de un hípster puede ser la solución para un mejor posicionamiento del negocio.

Por ejemplo, la empresa Genomma Lab Internacional ha optado por enfocarse en obtener resultados financieros atractivos con el menor impacto ambiental posible. Por esta razón, de forma voluntaria hacen inventario de los gases de efecto invernadero (GEI) que emiten y establecen medidas para gestionar adecuadamente el agua. Esto les ha permitido obtener diversos reconocimientos, entre ellos encontrarse entre las 100 empresas líderes en sostenibilidad de IndexAméricas.

2. Siempre están pensando en innovar

Los hípsters son agentes disruptivos, no porque busquen experiencias poco convencionales, sino porque buscan formas innovadoras de vivir estas experiencias. Por ejemplo, para qué salir a la calle a pedir un taxi, si se puede desarrollar una aplicación móvil que lo haga por ti; o qué necesidad existe de ir a una tienda de libros si se pueden ordenar en línea.

Los hípsters tienen una obsesión por el desarrollo de innovaciones a fin de mejorar su calidad de vida. Una empresa que tiene como norte la innovación y trabaja en reinventarse continuamente, para satisfacer las demandas del mercado, tiene muy buenas expectativas. Como dijo Richard Branson, fundador de Virgin Group: “No se puede adoptar la innovación hasta un punto determinado o solo en algunas ocasiones. El posicionamiento de marca demanda compromiso, compromiso a reinventarse continuamente”.

Un ejemplo de esto es la empresa Enel Green Power Chile, que a través de su proyecto Cerro Pabellón instalaron la primera planta geotérmica de Chile y América del Sur. Esto permitirá generar 50 megavatios y desplazar el equivalente a 166 mil toneladas de emisiones de carbono al año, aproximadamente. Además, la empresa decidió incorporar un plan de “Valor Compartido” para ayudar a las comunidades aledañas al proyecto. Esto les ha permitido destacar en su país e incluso obtener un “Sello de Excelencia”.

3. Mantienen una actitud crítica y buscan continuamente mejorar

Son llamados cínicos por algunos y exagerados por otros, pero una cosa es cierta, los hípsters se caracterizan por mantener una mirada crítica frente a todo. Y aunque para muchos resulta poco grato, el beneficio es mejorar continuamente.

Una empresa debe mantener una actitud crítica frente a su trabajo, no complaciente. Si bien es importante resaltar el buen trabajo realizado y los logros alcanzados, el entusiasmo por mejorar cada día es algo contagioso que puede beneficiar enormemente a un negocio para mejorar y ajustarse mejor a las necesidades del mercado.

Mark Zuckerberg demostró los beneficios de la autocrítica al admitir los errores cometidos en Facebook frente al Congreso de Estados Unidos, a raíz del escándalo de Cambridge Analytica. “Con los años he cometido casi cada error que pueda imaginar”, dijo el fundador de Facebook. Sin embargo, esto no impidió que las acciones de la red social se elevaran casi en un 4,5% en el proceso.

Los hípsters son hoy una subcultura dominante que continúan reconfigurando las formas de consumir productos y servicios. Y aunque a muchos les molesta su estilo o actitud, han dejado una huella. Entonces, ¿qué estás esperando para que tu empresa tenga estas características?

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