Javier Retegi durante la lectura del Manifiesto.

El pasado miércoles, Javier Retegi, miembro del Comité Científico de Jakiunde (Academia de las Ciencias, las Artes y las Letras del País Vasco) fue el encargado de leer el Manifiesto elaborado por Mondragon Unibertsitatea y la propia Jakiunde en relación a los retos en innovación y tecnología de Euskadi para los próximos años. Lo hizo en el Palacio Kuursan de San Sebastián, durante la jornada ‘Retos de la Comunidad Autónoma Vasca en Tecnología e Innovación’, organizada por ambas instituciones.

Retegi empezaba la lectura del texto destacando la larga tradición de aciertos en Euskadi a la hora de priorizar y alinear las temáticas de Ciencia y Tecnología con las necesidades del sistema empresarial vasco, y añadía que, aunque su posicionamiento, “tanto empresarial como científico-tecnológico”, destaca con respecto a la mayoría de regiones de Europa, “se corre el riesgo de perder el tren de los líderes”.

Según el manifiesto, Euskadi debe confeccionar una estrategia a largo plazo “focalizada en sus fortalezas y en aquellas tecnologías con mayor posibilidad de conseguir el máximo retorno económico y social”. Una ‘Estrategia de Especialización Inteligente’ o ‘Research and Innovation Smart Specialisation Strategy (RIS3)’ que en Euskadi puede prosperar en base a tres prioridades estratégicas: Fabricación Avanzada, Energía y Biociencias/Salud.

El documento señala que algunas tecnologías de base son palanca de desarrollo común para las tres prioridades del RIS3, como la digitalización, la robótica, la Inteligencia Artificial, el Análisis de Datos, la Ciberseguridad, el Internet de las Cosas o la Interacción Personas-Máquinas. “Pero hay otras tecnologías”, ha continuado Retegi, “que son específicas y propias para cada uno de los Retos, como, por ejemplo, la electrónica de potencia y el almacenamiento de energía en baterías para los sectores de energía y transporte, la fabricación aditiva en un sistema productivo distribuido o la genómica como impulsoras de la medicina predictiva”.

El manifiesto destaca que en el panorama actual no vale con poseer la tecnología y que “la colaboración y el establecimiento de alianzas, independientemente del sector o la tecnología, es otro de los pilares del éxito para poder ser competitivos en los nuevos modelos de negocio”. Retegi ha expuesto toda una declaración de intenciones, acorde a la realidad al asegurar que “las exigencias de un cliente que demanda soluciones/servicios más que productos, el trepidante ritmo al que se desarrollan nuevas tecnologías, el tamaño de las empresas y la globalización de los mercados hacen imposible poder suministrar una propuesta de valor a nivel mundial sin contar con la suma de capacidades de marca, tecnológicas, comerciales, etc. de un conjunto de empresas, donde cada una aporte su conocimiento especializado en un tramo de la cadena de valor”.

Por último, el texto se detiene en “el tercer valor básico” necesario para responder a los Retos Tecnológicos: el talento. “Ante un entorno tan cambiante y de tanta incertidumbre, las personas que deben liderar nuestra industria deben añadir, al conocimiento y dominio de las nuevas tecnologías, nuevas capacidades como una actitud innovadora y emprendedora, conocimientos de mercado y de gestión, o habilidades para el trabajo en equipos multidisciplinares y pluriculturales. Esto debe estar soportado por nuevos planes de formación, y una apuesta público-privada por las tecnologías emergentes sostenida en el tiempo”, ha concluido Javier Retegi.

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