Las grandes compañías saben que innovar es uno de los elementos claves para competir en el mercado y han emprendido, desde hace tiempo, un camino sin retorno dirigido a sacar de esta habilidad ventaja a sus rivales directos.

Google es uno de los mejores ejemplos en este ámbito. Hace años que el gigante multinacional fomenta la creatividad entre sus trabajadores a través de metodologías de aprendizaje y creación de entornos físicos que le han permitido lograr la máxima innovación en sus productos. Esto le ha llevado a mantenerse en la cima empresarial durante los últimos años.

La multinacional americana ha sido así una de las primeras empresas en romper el esquema tradicional de diseño de oficinas, transformándolas en un verdadero espacio de inspiración para cada uno de sus trabajadores bajo la premisa de que la creatividad conlleva el éxito empresarial.

¿Pero la creatividad es innata? Distintos estudios han demostrado que esta, lejos de ser algo totalmente innato, se puede desarrollar y gestionar. Es decir, podemos entrenar nuestra mente para ser más creativos y gestionar nuestro rendimiento y capacidad.

Uno de los factores que pueden favorecer este hecho es disponer o poder acceder a espacios físicos que permitan que la creatividad fluya con naturalidad y que estén diseñados específicamente para pensar, crear, inventar, transformar…

En dichos espacios es tan importante la gama de colores empleada en su diseño como que, la concepción del espacio y el mobiliario, se haya pensado para favorecer el trabajo en ese entorno de aprendizaje disruptivo y sobre todo facilitar los procesos de interacción entre las personas. Todo ello para alcanzar un fin común: ver la realidad desde nuevos puntos de vista.

El espacio debe caracterizarse además de por su flexibilidad y eficiencia, por alentar la diversión y estimular los sentidos, rompiendo la monotonía y promoviendo el trabajo colaborativo. En cuanto al mobiliario, debe invitar a poder trabajar en una variedad de posturas, pues está demostrado que el movimiento en el proceso creativo es fundamental al incrementar la atención de la persona, mediante el bombeo de oxígeno y sangre al cerebro, y liberar “hormonas positivas”. Por ello, se debe ofrecer mobiliario versátil que permita trabajar sentado, de pie o incluso tumbado, cualquier postura es buena si potencia la creatividad.

Por otra parte, como bien dice el comunicador científico Eduard Punset “para innovar hay que estar dispuesto a cambiar de opinión”, y es que la forma en la que se relacionan los trabajadores en una empresa puede obstaculizar el proceso de generación de nuevas ideas provechosas para la organización. Las distintas perspectivas ayudan a fomentar la creatividad, pero al mismo tiempo pueden conducir a un aumento de los conflictos debido a la incomprensión entre las partes. Por ello, es necesario que un experto sepa gestionar esta diversidad facilitando y guiando los procesos de interacción de las personas, ayudándoles a entender y manejar sus sesgos y prejuicios.

Es decir, aprendizaje, formación e innovación deben ir de la mano porque tan importante es disponer del espacio adecuado como de expertos en formación y dinamización de grupos que guíen y pongan en práctica metodologías innovadoras y participativas que potencien los resultados obtenidos en dichos espacios. Entre estas metodologías cabe destacar, por ejemplo, Design Thinking. Ésta disciplina utilizada por empresas como INDITEX o Apple centran su eficacia en entender, como si se fuera un diseñador, las necesidades reales de los usuarios y darles solución convirtiéndolas en valor para el cliente y en una oportunidad de mercado para el negocio.

Otras herramientas como Visual Mapping, Visual Thinking, Metodologías Ágiles o Business Model Canvas, entre muchas otras, pueden ayudar a mejorar la comunicación y el trabajo en equipo, a definir la estrategia, a optimizar las reuniones y a lograr más eficacia en la gestión del tiempo. Todo esto favorece y simplifica el (re)diseño de productos, servicios y procesos, la (re)definición de modelos de negocio, el análisis de posicionamiento y competencia o la determinación de roles y tareas en arranques de proyecto, entre otros.

En definitiva, solo ese mix de entorno y formación/metodología puede ayudar a los trabajadores, con un exceso de carga cognitiva, a poder regenerar su cerebro y adquirir una nueva perspectiva para pensar, diseñar, transformar e INNOVAR.

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