La UCR trabaja en un sensor fluorescente del cáncer gástrico que alerta antes de su aparición

Silvia Molina, investigadora a cargo del proyecto (Foto de Laura Rodríguez Rodríguez)
Silvia Molina, investigadora a cargo del proyecto (Foto de Laura Rodríguez Rodríguez)

Desarrollar un sensor fluorescente que permitirá descubrir qué señales da el tejido gastrointestinal antes de desarrollar un cáncer gástrico. En esta reto trabaja un grupo de expertos del Instituto de Investigaciones en Salud (Inisa) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Para realizar el estudio, los investigadores utilizan una línea celular conocida como MKN-74. Las células humanas se multiplican artificialmente en el laboratorio del Inisa-UCR y luego se infectan con la bacteria Helicobacter pylori, microorganismo que constituye el principal factor de riesgo de cáncer gástrico.

Silvia Molina, investigadora a cargo del proyecto, explica que cuando la H. pylori llega al cuerpo humano, generalmente por transmisión intrafamiliar vía oral (de madre a hijo), libera sustancias que le permite sobrevivir a la alta acidez estomacal que tiene el organismo como defensa ante agentes infecciosos. Dicha respuesta inmune del patógeno provoca inflamaciones en el estómago que derivan en pequeñas alteraciones causantes de gastritis.

Con el tiempo, la bacteria generará lesiones irreversibles que transformarán el tejido gástrico en metaplasia (modificación del revestimiento interno del estómago) y luego evolucionará a una displasia (alteración del crecimiento celular) para concluir en un cáncer. Según la especialista, es en esta última etapa en la que se suele diagnosticar el padecimiento.

Estamos hablando de un cáncer “que se desarrolla en un periodo largo, en palabras de la investigadora. “Primero, como lesiones precancerosas que, si se detienen en ese momento, ya no siguen avanzado hacia el cáncer –continúa-. Entonces, lo que queremos es entender qué es lo que hace esa bacteria para que la gastritis pase a ser metaplasia, displasia y luego cáncer”.

SENSOR FLORESCENTE

Lo primero que harán los expertos es infectar las células de MKN-74 con Helicobacter pylori. Posteriormente, se bloqueará una proteína para determinar su rol en la respuesta inflamatoria inducida por la infección.

La respuesta que origine se analizará con la ayuda de un sensor fluorescente que los científicos de la UCR están desarrollando. A través de una vía de señalización luminosa, el equipo sabrá si la H. pylori aumenta o no su defensa, y la información que se obtenga será crucial para comprender mejor cómo se comporta el cáncer a partir de sus bases moleculares –estructura básica–.

“Lo que vamos a hacer es bloquear distintas proteínas y ver, a través del microscopio, si esto influye en la activación de vías de señalización asociadas con la inflamación –indica Molina-. Si fuese el caso, el sensor va a emitir luz o fluorescencia; es decir, las células con actividad inflamatoria van a brillar y eso nos va a indicar si el bloqueo de la enzima incentiva la vía de inflamación o, al contrario, lo obstaculiza”.

El bloqueo de las proteínas se hará con químicos, o ARN de interferencia, en diferentes niveles para hallar cuáles vías se podrían o no activar y en qué puntos específicos actúa la bacteria.

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