Con la colaboración de
Institución Educativa Sek

La OEI fortalece su colaboración con el ministerio de Ciencia para impulsar el sistema científico y reducir la brecha de género

Mariano Jabonero, secretario general de la organización, analiza la situación actual y asume los retos para revertir los déficits
Firma convenio

Según ha reconocido en una entrevista a Innovaspain Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, “los desafíos a los que se enfrenta la región y ante los que se espera que la ciencia ofrezca algún tipo de solución o respuesta –la crisis climática o la transición energética-; son problemas extremadamente complejos que obligan a la colaboración transdisciplinar de muchos y muy variados actores (gobiernos, universidades, centros de investigación, empresas, sociedad civil, etc.”.

En este contexto se enmarca el convenio de colaboración alcanzado recientemente por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Ministerio de Ciencia e Innovación de España. En él, ambas instituciones sientan las bases para la promoción de iniciativas científicas y tecnológicas que desde España tengan alto impacto en toda la región iberoamericana. Impulsar los sistemas de ciencia y tecnología y promover las vocaciones científicas en niñas son algunos de los objetivos  del acuerdo.

Asimismo, el acuerdo también prevé impulsar el apoyo de España a las publicaciones científicas que realiza la OEI, especialmente las llevadas a cabo por el Observatorio de Ciencia, Tecnología y Sociedad, así como a la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) de la que participan todos los países de América Latina, más España y Portugal; y cuyo objetivo es promover el desarrollo y el uso de instrumentos para la medición y el análisis de la ciencia en Iberoamérica para la toma de decisiones basadas en datos actuales y de calidad.

“El esfuerzo que los países iberoamericanos tienen que hacer, sobre todo a efectos de inversión, es de tal dimensión que se precisa una mayor acción coordinada entre ellos que permita compartir esa carga. Para ello, se requiere mejorar la cualificación de los y las investigadoras, promover la carrera investigadora, fortalecer la capacidad de los gobiernos en la toma de decisiones basada en evidencias, revalorizar la producción científica en portugués y español, o potenciar la divulgación científica y la apropiación social de la ciencia”, añade el secretario general.

Radiografía de 2010 a 2020. Más investigadores y más literatura científica pero menos inversión y menos patentes

Según datos de la RICYT y el Informe del Estado de la Ciencia 2021, entre 2011 y 2020 la economía de Iberoamérica creció más que la inversión en I+D. Por primera vez en muchos años, la ciencia y tecnología perdió participación en el producto bruto de los países de la región. Para Jabonero “esta situación pone de relieve que la cooperación entre los países iberoamericanos es una herramienta clave para el desarrollo de los países de la región en ciencia y tecnología”.

En lo que respecta a la disponibilidad de recursos humanos, la cantidad de personal investigador en Iberoamérica ha experimentado un crecimiento del 39 % entre 2011 y 2020, pasando de 439.059 a 609.941. Una expansión de la base científica que desde la OEI reclaman que “debe ser mantenida y fortalecida”. Este crecimiento también se ve acompañado de una mayor producción científica. La cantidad de artículos registrados en SCOPUS por autores latinoamericanos creció un 82%. 

Por su parte, las patentes de invención, como expresiones del desarrollo tecnológico, han tenido una tendencia opuesta a la de los artículos científicos. La cantidad total de patentes solicitadas en las oficinas nacionales de los países iberoamericanos descendió un 15% entre 2011 y 2020.

“La discordancia de cifras” incide, según observa el secretario general de la OEI, en el “desafío de acoplar la ciencia con las demandas de producción, orientando los esfuerzos al desarrollo de soluciones tecnológicas que permitan una producción con mayor valor agregado y favorecer que las empresas generen nuevos productos y procesos basados en la investigación y desarrollo tecnológico, apoyándose en el sistema de ciencia y tecnología local”.

Reducir la brecha de género en el entorno STEM

Según datos referidos por Mariano Jabonero, a pesar de la creciente feminización de la graduación en Educación Superior (58 % en 2020 según datos de la Red IndicES coordinada por el OCTS-OEI), en Iberoamérica persiste una marcada tendencia a la presencia mayoritaria de mujeres graduadas en los campos de conocimiento relacionados con la educación (75 %), salud (73 %) y ciencias sociales, periodismo e información (65 %). Por el contrario, los campos STEM presentan una baja participación femenina en el total de personas graduadas; como es el caso de la ingeniería (con un 32 %) o en tecnología (con un 20 %).

A pesar de que las mujeres, según la RiCYT, son mayoría entre quienes terminan una carrera universitaria, solo el 43,45 % de las personas dedicadas a la investigación y desarrollo en Iberoamérica son mujeres. Concretamente, la proporción de investigadoras en los campos de ingeniería y tecnología y ciencias agrícolas se encuentra por debajo del 40 % en todos los países iberoamericanos. 

Para revertir esta realidad, el secretario general de la OEI reconoce que “las políticas son complejas y requieren un gran esfuerzo de cooperación horizontal”. “La OEI es el mayor organismo de cooperación multilateral entre países iberoamericanos de habla española y portuguesa -con más de 3.000 personas trabajando en los 20 países de la región- y asume este gran reto con el respaldo de organismos y entidades como el ministerio español de Ciencia ”, concluye Jabonero.

Deja un comentario

Recomendadas