malaria
Dr. Xavier Fernández Busquets, director de la Unidad de Nanomalaria del IBEC-ISGlobal

Estudiar el desarrollo de nuevos compuestos derivados de heparina para combatir la malaria es el objetivo del acuerdo firmado por el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y la empresa Bioibérica y que han presentado en el marco de Biospain 2016.

Cuando el parásito de la malaria entra en el torrente sanguíneo, invade las células del hígado para producir miles de merozoítos (una fase de vida del parásito) que vuelven a incorporarse a la circulación, donde infectan los glóbulos rojos y logran escapar a la vigilancia del sistema inmunitario. “Nuestro primer paso fue demostrar que la heparina puede bloquear la adhesión y entrada de los merozoítos a los glóbulos rojos. Así, inhibiendo el crecimiento del parásito, se podría promover la respuesta inmune contra el mismo”, ha explicado Xabier Fernández Busquets, responsable de la investigación.

Además, mediante microscopía de fluorescencia (selección celular asistida por fluorescencia y espectroscopia de fuerza de moléculas individuales), los investigadores han descubierto que la heparina muestra afinidad de unión específica para los glóbulos rojos infectados frente a los glóbulos no infectados. Un factor, que según ha asegurado Fernández Busquets, “podría permitir el desarrollo de terapias antimaláricas específicas para las células infectadas basadas también en la heparina”.

La investigación se centra en tres vías principales. La primera es explorar la capacidad de la heparina unida a nanopartículas para que actúe como fármaco o como agente canalizador de otros antimaláricos. Por otro lado, se está analizando el uso de la heparina para combatir la malaria mientras ésta se encuentra aún en los mosquitos. Y finalmente, también se están testando in vitro 19 compuestos derivados de heparina modificados químicamente, que podrían abrir nuevas estrategias contra la malaria basadas en la estimulación del sistema inmunitario para eliminar más eficientemente al patógeno. De momento, 8 de estos compuestos ya han mostrado una actividad antimalárica significativa. En definitiva, ha añadido Fernández Busquets, se trata de tres vías de investigación “que abren la puerta a diseñar nuevos enfoques terapéuticos contra la malaria”.

Factor económico como freno

La malaria infecta cada año a 200 millones de personas y causa medio millón de muertes en todo el mundo. Es una de las dolencias más letales y, según ha afirmado Xabier Fernández Busquets “el coste de estas medicinas no puede ser excesivamente caro” ya que se trata de “una enfermedad de países en desarrollo”. Sin embargo, el investigador ha lamentado que la previsión para 2016 es de sólo 2500 millones para investigar la malaria y que, por lo tanto, “el aspecto económico” siga constituyendo un freno decisivo para combatirla.

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