La internacionalización de la empresa española experimenta un cambio radical en 20 años

Exportaciones

La radiografía de la economía española está cambiando como consecuencia de la actividad internacional de sus empresas que desde finales del pasado siglo experimentan un proceso expansionista que todo indica continuará en la medida en que se afiance la recuperación de la economía, lo que se entiende como muy positivo ya que estarán en mejores condiciones de consolidar su actividad internacional.

Durante el anterior ciclo expansivo de la economía española se produjo el despegue de la internacionalización de las empresas y esta expansión de la inversión directa en el exterior, se materializó en un fortísimo aumento de su activos exteriores, desde el 5% del PIB en 1996 hasta el entorno del 50% del PIB en 2007.

Esta primera fase de la internacionalización de las empresas españolas estuvo marcada por una serie de características muy definidas:

-Se trató principalmente de empresas grandes, cuyo éxito en los mercados nacionales sirvió de palanca para su expansión internacional.

-Las exportaciones españolas crecieron, pero su peso en el PIB se redujo (del 29% al 26% del PIB entre 2000-2007), lo que mostraba que la oferta agregada se orientaba mayormente hacia el abastecimiento de la pujante demanda nacional.

-El número de empresas que exportaban tuvo un buen empuje en los dos años que siguieron a la creación del euro, pero se frenó a partir del año 2002 (entre 2002-2007 aumentaron a un ritmo anual del 1%).

Durante la crisis económica de 2008-2013, se gesta una segunda oleada de salida de empresas hacia el exterior pero con aspectos diferentes respecto a la del ciclo anterior:

-Comienza como una forma de compensar la caída de las ventas en el mercado nacional.

-Las empresas que salen al exterior son más pequeñas tanto en facturación como en número de trabajadores.

-La estrategia para compensar el menor tamaño es buscar alianzas con empresas localizadas en los países en los que se intenta abrir mercado.

-Se produce un aumento sostenido del peso de las exportaciones en el PIB, lo que muestra que tiene lugar una reorientación de la producción hacia el exterior.

-Tiene lugar un destacado incremento del número de empresas exportadoras (entre 2008 y 2013 suben a ritmo anual medio del 10%), cuyas tasas de crecimiento son más intensas que las del volumen de exportaciones, lo que es ilustrativo de que el tamaño de estas nuevas empresas exportadoras es relativamente pequeño.

Los datos de 2015 indican que las empresas que ya operan en el exterior están ampliando su actividad, aunque el proceso no está exento de incertidumbres que vienen marcadas por el hecho de que, por una parte, los mejores resultados en mercados nacionales están impulsando la inversión directa en el exterior, pero por otra, el aumento de la demanda nacional podría estar disuadiendo a que nuevas empresas inicien la aventura internacional.

Este proceso viene avalado por el hecho de que el número de empresas exportadoras cayó en tasa interanual un 0,4% entre enero-julio, pero aquellas que exportan regularmente (durante los últimos cuatro años) subieron el 5%. Éste grupo supone 1/3 del total de empresas exportadoras y representa el 94% del volumen de las ventas al exterior. Ello se materializa en que las exportaciones, en volumen, están subiendo a ritmo apreciable (5,5% interanual).

La inversión directa en el exterior por parte de empresas españolas de enero-julio ha aumentado un 44% con respecto al pasado año, y va camino de marcar el nivel más alto desde 2007.

Por áreas geográficas, sube el número de empresas exportadoras en las economías avanzadas, destacando la Eurozona, el Reino Unido y EEUU. Por lo que respecta a los mercados emergentes, la presencia de empresas evoluciona de forma heterogénea, aumentando el número de aquellas que comercian con Asia; manteniéndose en Latinoamérica; bajando levemente en África, y sólo en casos puntuales (Rusia y Venezuela) el descenso es significativo.

Con estas coordenadas, los expertos entienden que convendría mantener la atención en los incentivos a que nuevas empresas salgan al exterior, con el fin de seguir generando un potencial de crecimiento de la base de empresas exportadoras españolas, aunque esta política, como tantas otras, queda pendiente de los resultados electorales del 20 de diciembre.

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