Riccardo Castrichini, periodista colaborador de Contents

La Inteligencia Artificial al servicio de los contenidos

Por Riccardo Castrichini, periodista colaborador de Contents

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Cuando se habla de Inteligencia Artificial, la reacción de los no expertos suele ser considerar esta innovadora tecnología informática como algo que destruye la aplicación y el intelecto humano en un determinado proyecto. Convertir este paradigma erróneo es el primer paso para comprender el verdadero potencial que la IA (Inteligencia Artificial) es capaz de proporcionar a las empresas que la utilizan.


En primer lugar, fue creada íntegramente por la inteligencia humana, no para ser sustituida, sino para tener un soporte y potenciar las posibilidades que el intelecto humano es capaz de aplicar. Por lo tanto, la Inteligencia Artificial no elimina la intervención humana, sino que potencia el trabajo, permitiéndole alcanzar, en poco tiempo, resultados que hasta hace unos años ni siquiera eran imaginables.

Las operaciones y funciones complejas ya no representan un obstáculo, ya que pueden ser realizadas rápidamente por una máquina que es capaz de aprender de sus propios errores y, por tanto, de perfeccionarse a medida que se utiliza. Es el hombre, con su inteligencia, el que impulsa este proceso ajustando la propia máquina para que le proporcione los resultados que necesita. En términos de negocio y productividad, esto significa trabajar mejor y más rápido, con todo lo que ello implica en términos de beneficio.

La Inteligencia Artificial puede utilizarse en diversos contextos económicos que necesitan hacerse competitivos en un mercado cada vez más orientado a la competencia masiva. En el caso de la creación de contenidos online, la IA ha llegado con la intención de revolucionar este ámbito. De hecho, las empresas que se dedican a la creación de contenidos online a través de la IA, se encargan de analizar los datos que le llegan, y son capaces de predecir cuáles serán las tendencias futuras en una especie de predicción de la personalidad.

Esta gran cantidad de información sería imposible de gestionar por los humanos, llevaría mucho tiempo y, sobre todo, podría estar influenciada por la propia mano humana que, por su naturaleza, tiene su propia personalidad hija de intereses y puntos de vista propios de todo ser pensante. El uso del algoritmo propio excluye de raíz esta posibilidad y hace el trabajo mucho más ágil y rápido.

Los big data son la base sobre la que se asienta todo el proceso creativo, siendo el Machine Learning el encargado de dar respuesta a preguntas cada vez más complejas elaboradas por el hombre. Por lo tanto, el papel de este último es de apoyo fundamental, porque sin sus preguntas, el mecanismo que alimenta el propio algoritmo dejaría de existir. Se trata, por tanto, de un trabajo integral que se apoya en gran medida en Deep Learning y redes neuronales, para ser entendido como un verdadero cerebro humano capaz de aprender, y que por tanto, evoluciona con el aumento de datos puestos a su disposición.

Una vez identificadas las tendencias y los patrones de comportamiento, el siguiente paso es crear contenidos utilizando herramientas que se ofrecen en modo SaaS (Software-as-a-Service). Esto abarca desde el análisis de tendencias hasta la generación automática de textos gracias a la NLG, o Generación de Lenguaje Natural, una tecnología que procesa los textos a partir de los datos que pone a disposición el algoritmo.

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