kilonovas
El evento de 2016 observado con el telescopio espacial Hubble. (IAA)

Hay sucesos que no solo tienen consecuencias en el futuro, también afectan a hechos del pasado. Al menos a la forma en la que los afrontamos. Es lo que ha ocurrido con la primera observación de un evento cósmico en luz y en ondas gravitatorias: la fusión de dos estrellas de neutrones o, lo que es lo mismo, una kilonova. Dicho hallazgo, uno de los más importantes de 2017 en el campo astronómico, ha provocado que se vuelva a analizar un evento similar que había pasado casi desapercibido un año antes.

“A la luz de los resultados de 2017, revisitamos el análisis de los datos del año anterior de una manera más concienzuda y hemos podido verificar que en 2016 ya habíamos visto lo mismo: la emergencia de otra kilonova”, señala Alberto J. Castro-Tirado, del Instituto de Astrofísica de Andalucía del CSIC (IAA-CSIC), entidad que ha formado parte del equipo internacional de astrónomos que ha alcanzado este hallazgo.

“Hemos detectado una kilonova hermosísima”, señalaba en Twitter el IAA-CSIC. Pero ¿qué le hace tan especial? Castro-Tirado explica en declaraciones a Innovaspain que la de 2016 es “intrínsecamente más brillante que la de 2017” y que se produjo “en una galaxia más lejana”.

 

Tanto los datos del evento de 2017, detectado por primera vez por el instrumento LIGO, como los de 2016, con su detección temprana por parte del Gran Telescopio Canarias, proporcionan la primera evidencia de que los elementos pesados, como el oro, el platino o el uranio, se producen en estos fenómenos.

“No estaba claro de dónde salían porque sí sabíamos que en las supernovas se podían producir elementos más pesados que el hierro, como el plomo o el cobre, pero no uranio, plutonio, oro, plata o platino”, explica el científico del CSIC. Ahora se corrobora las predicciones que hace ya casi diez años plantearon los físicos teóricos. De hecho, se cree que la mayor parte del oro y el platino de la Tierra se formaron como resultado de antiguas kilonovas.

En el caso de la fusión registrada el 29 de agosto de 2016, se tienen evidencias de que estos metales preciosos fueron eyectados al espacio. “Dichos elementos llevan ya tres años vagando por el espacio y a lo mejor estamos hablando de una cantidad equivalente a 10 veces la masa de la tierra en oro y cinco veces en plata”, afirma Alberto J. Castro-Tirado. 

“A buen seguro que más tarde o más temprano caerán en un sistema planetario en formación y allí enriquezcan ese sistema –continúa–. Si algún día emerge una civilización en ese planeta, se preguntará, como nosotros, de dónde proviene esa plata y esa oro”.

Estrella de neutrones y agujero negro 

Las kilonovas no solo se producen por la fusión de dos estrellas de neutrones, también pueden ser el resultado de la integración de una de estas con un agujero negro. Se desconoce si tal evento produciría una firma diferente en las observaciones de rayos X, infrarrojos, radio y luz óptica. 

Castro-Tirado ha adelantado a este periódico que justo en estos momentos están intentando identificar la luz de una fusión de una estrella de neutrones y un agujero negro, un suceso que se detectó el pasado 14 de agosto. Todavía queda mucho trabajo de investigación por hacer, como, por ejemplo, ubicar la galaxia en la que se ha producido. Esperan poder tener resultados más concretos en los próximos meses.

El evento de 2016 observado con el Gran Telescopio Canarias.

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