Ana Sofía Ruiz (izqda) y Amalia Soria de Colsa, fundadoras de Kids Lab.

Tras dar el estirón correspondiente a cada verano, desde el pasado lunes las calles de muchas ciudades y pueblos españoles se volvieron a llenar de niños y niñas camino del colegio. Huele a pinturas nuevas, deslumbran las deportivas y suben los decibelios del barrio. Todos llevan mochila, una pieza ‘clásica’ de la indumentaria escolar que en los últimos años ha sido objeto de debate: pesan demasiado, son poco favorables para la espalda de los niños ya de por sí maltrecha a causa de tantas horas de malas posturas… Al certificar que la innovación más puntera había sido la incorporación de ruedas –algo es algo- para aliviar tantas idas y venidas, Amalia Soria de Colsa y Ana Sofía Ruiz decidieron unir inquietudes personales y profesionales en Kids Lab y darle la vuelta al concepto en su conjunto.

Aunque ambas proceden del mundo del derecho, ya había hecho sus pinitos lejos del mundo más corporate y, lo que a la postre resultó más importe: las dos se convirtieron en madre por partida doble. “Los pequeños crecen y sus necesidades van cambiando –los hijos de Amalia Soria tienen 2 y 4 años; los de Ana Sofía Ruiz 5 y 7-  y hay pocas opciones en el mercado que sean flexibles, que combinen distintas etapas de desarrollo”. Según Ruiz, le bastaba un simple paseo para comprobarlo. “Cuando mi hijo pequeño aún iba en carrito, el mayor ya caminaba y quería explorar y correr, pero de manera aún inconsciente y sin la suficiente educación vial”.

Decidieron entonces calmar con una solución propia la intranquilidad de padres, cuidadores y abuelos. El prólogo de Kids Lab fue una cinta a modo de arnés a la que incorporaron un bolsillo para el chupete. Así era posible pasear con un carrito, atar la cinta a la muñeca o al propio carro y tener bajo control el rumbo de los locos primeros pasos de otro pequeño.

Tiempo después, el bolsillo incorporó varios puntos reflectantes y creció para poder llevar agua y algún juguete. “Lo siguiente fue convertirlo en una mochila con cinta extraíble y aspecto de mascota de la que los niños no quisieran separarse. Así creamos el primer personaje Kidis. Y funcionó”.

La primera satisfacción llegó con la transición de los modelos iniciales, cosidos por ellas mismas, a profesionalizar el proyecto y tener en las manos el primer diseño procedente de la fábrica. “Nos gusta decir que los Kidis son más que una mochila –ellas han diseñado cada una de las partes del producto y ostentan la patente- porque aportan protección 360º; llevar este nuevo concepto al mercado –donde llegaron hace 9 meses- es el gran reto que tenemos por delante. En paralelo, potenciaremos una distribución fuerte en España con la vista puesta en la expansión europea del negocio”, añade Ruiz, que admite que el mercado español “aún necesita ver y tocar antes de comprar”.

Fabricadas bajo la norma ISO9001, los materiales de las Kidis son de primera calidad al estar sujetas a la normativa REACH y por tanto respetar el medioambiente y la piel de los pequeños. El feeedback, no sólo comercial, recibido hasta ahora, confirma que este es un buen momento para la entrada de productos bajo la filosofía que proponen. Ha subido unos cuantos puntos la conciencia de padres y madres por hacer un seguimiento de lo que afecta a la salud de sus hijos teniendo en cuenta elementos tradicionalmente dejados a un lado. “Lo interesante sería que todos compráramos con conciencia global”, apunta Ruiz.

“Puedes escoger entre una mochila en la que no se tiene en cuenta el material de fabricación, si protege lo que introduces en ella o cómo reparte el peso, o bien optar por una alternativa como la nuestra; ergonómica, acolchada y traspirable; con neopreno ultraligero de máxima calidad que cuida la espalda”, describe la emprendedora, que añade entre las ventajas de las Kidis su resistencia al agua y su condición de aislante térmico, lo que las convierte en una alternativa de garantías para llevar comida.

Junto a las ventajas ‘técnicas’ mencionadas por la cofundadora de Kids Lab, los diseños incorporan un plus educativo. “Cada personaje enseña a los niños valores de vida a través de un minicuento. Por ejemplo, el tiburón Yago les habla de la importancia de respetar  los mares y los océanos”. Son además mochilas solidarias, ya que una parte de los beneficios de Kidslab.es irá destinada a la Fundación Aladina.

Las mochilas Kidis ya pueden adquirirse en toda Europa y con envío gratuito en España a través de la web www.kidslab.es

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