Kelly y Zach Weinersmith: “Queríamos contarle a la gente cosas de las que nunca había oído hablar antes”

Autores del libro ‘Un ascensor al espacio’

Caricaturas con las que les gusta retratarse a los autores Zach y Kelly Weinersmith. / Zach Weinersmith
Caricaturas con las que les gusta retratarse a los autores Zach y Kelly Weinersmith. / Zach Weinersmith

En su libro ‘Un ascensor al espacio’ (Blackie Books, octubre de 2018), Kelly y Zach Weinersmith recogen de manera rigurosa y detallada un puñado de innovaciones que ahora parecen sacadas de la ciencia ficción, pero que podrían formar parte de nuestras vidas en un futuro no muy lejano. Este matrimonio estadounidense de escritora y dibujante, ambos con formación científica, fantasea sobre inventos como la impresión de órganos humanos, los objetos con capacidad para convertirse en otras cosas, o la utilizad de robots albañiles.

Es difícil pensar en algo que no existe o que aún no ha sucedido, pero, según palabras de Zach Weinersmith, ayuda que sean “un poco frikis”. “Los dos leemos mucho, así que estábamos algo familiarizados con tecnologías extrañas –continúa–. Lo importante es darse cuenta de que todas las cosas de las que hablamos, incluso las que son realmente extrañas, obedecen a las leyes de la física”.

De hecho, todos los inventos están documentados con referencias a investigaciones. “Queríamos hacer un libro especial”, dice Kelly Weinersmith. “Lamentablemente, muchos libros de ciencia popular no hacen mucha investigación primaria. El resultado es que muchos autores leen los mismos libros y cuentan las mismas historias. Queríamos contarle a la gente cosas de las que nunca había oído hablar antes, y eso requiere mucha lectura”, señala en una entrevista de la Agencia Sinc.

Abordan líneas de investigación que serán importantes para el futuro de la civilización, como las interfaces cerebro-ordenador. “Si podemos aumentar la capacidad de las personas para trabajar o pensar, habrá una fuerte motivación económica para hacerlo realidad. Esto podría ser muy bueno o muy malo, dependiendo de cómo la humanidad lo maneje”, apunta el ilustrador.

MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA

La escritora es consciente de que “muchas de estas tecnologías probablemente no estén en la mente de la mayoría de las personas en el día a día”. “Esa es una de las principales razones por las que queríamos escribir este libro. Además, para muchas de las tecnologías hay algunas grandes desventajas, y sería mejor que las sociedades tuvieran algo de tiempo para pensar en cómo mitigar estos inconvenientes antes de implementarlas”.

 A ambos autores les resulta difícil elegir cual podría ser la innovación del libro más necesaria. “Muchas de estas tecnologías tienen el potencial de mejorar drásticamente nuestra calidad de vida –afirma Kelly Weinersmith–. Las inmunoterapias están demostrando ser un arma potente contra algunos tipos de cáncer; la bioimpresión podría salvar las vidas de las cerca de 8.000 personas que mueren cada año en EE. UU. a la espera de un trasplante de órganos, las interfaces cerebro-ordenador podrían devolverle la movilidad a los amputados y a las personas con parálisis de las extremidades, y el poder de fusión podría mitigar los impactos del cambio climático global provocado por el ser humano”.

TEXTO Y DIBUJOS

Las ilustraciones sirven para hacer más atractivo el contenido del libro. “En cada una de las tecnologías decidimos profundizar un poco más, por lo que al final los lectores iban a lidiar con información bastante complicada”, señala Zach Weinersmith. “A través de las viñetas conseguimos hacer que la información fuera accesible. Esperábamos también que las bromas y los cómics aligeraran el material y ayudaran al lector a seguir adelante con la lectura”.

“En cuanto a la creación de los cómics en sí, por lo general, escribimos todos los capítulos sin imágenes –ha explicado–. Luego, volvimos a leerlos y encontramos las partes donde sentíamos que se podían usar las viñetas, ya sea porque se podía hacer una broma o porque los conceptos científicos eran un poco difíciles. Creemos que si puedes reírte de algo, te relajas más fácilmente. Y, si estás más relajado, no te asusta la ciencia”. 

No es la primera vez que este matrimonio estadounidense afronta iniciativas de forma conjunta. “Casi siempre trabajamos juntos en algún proyecto, pero este ha sido definitivamente el más ambicioso”, detalla la escritora. “Cada uno de nosotros hemos preferido trabajar en partes diferentes del libro, lo que ha facilitado todo el proceso. Por ejemplo, a Zach le gusta más escribir y dibujar, mientras que a mí me gusta más investigar y entrevistar a científicos. Trabajar en el libro a veces ha sido complicado porque ambos tenemos trabajos a tiempo completo y nuestros hijos a los que cuidar. Así que a veces ha sido algo estresante, pero al menos los dos sabíamos por lo que estaba pasando el otro…”, añade.

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