La distancia que separa a los jóvenes de México y España no es solo geográfica, lo es también de sus aspiraciones. Mientras que una gran mayoría de los jóvenes mexicanos de entre 15 y 21 años le gustaría ser emprendedor, un 66 %, solo un 37 % de los españoles querrían hacerlo, y un 45 % de los italianos. Es decir, México está prácticamente 30 puntos por encima del porcentaje mostrado por los jóvenes españoles y 20 puntos por encima de Italia, según el último informe del programa educativo de simulación empresarial Young Business Talents (YBT).

El estudio revela también que un 35 % de los jóvenes españoles prefiere trabajar en una empresa del sector privado, frente a un 28 % de los mexicanos encuestados. Respecto a la opción de ser funcionarios o empleados público, en México solo un 6 % desea serlo, mientras que en España un 28 % se plantea esa opción.

En el caso de México, el estudio realizado a 8.071 jóvenes fue hecho y promovido por NIVEA y Praxis MMT y, en el caso de España, el estudio realizado a 10.052 jóvenes, fue llevado a cabo y promovido por ABANCA, ESIC y Praxis MMT. En ambos casos fue hecho a través de un cuestionario online.

En ambos países ciertas provincias muestran una mayor predisposición a crear una empresa que otras. En el caso de México, los estados con un mayor porcentaje de jóvenes dispuestos a emprender son Ciudad de México (73,08 %), Michoacán y Guerrero (72,75 %), Jalisco (71,75 %), Oaxaca, Puebla y Tlaxcala (70,59 %). En España, las Comunidades Autónomas con más jóvenes listos a emprender son Islas Canarias (45,28 %), Islas Baleares (42,54 %) y Cataluña (41,09 %).

Mario Martínez, director del programa educativo de YBT, se aventura a suponer las causas de este margen en las aspiraciones de los jóvenes de ambos países. “Uno de los motivos puede ser la situación socioeconómica… En una situación más estable las personas tienen una tendencia a la vida más acomodaticia”, asegura. Martínez, que conoce de cerca cómo los jóvenes experimentan la práctica empresarial mediante un simulador, ha notado también que el nivel de general de conocimientos es mayor en los bachilleratos españoles que en los mexicanos.

Aunque Martínez no solo señala las diferencias, también destaca lo que une a los jóvenes de distintos continentes. “Lo común es la ilusión, el deseo y un espíritu positivo, constructivo”, apunta. Otra cosa que los acerca, según él, es la falta de práctica empresarial y de experiencia. “Los estudiantes de bachillerato no practican, ese es un defecto muy grave porque en la práctica está la habilidad, de qué te sirve mucha teoría si luego no la sabes aplicar”, añade.

El informe de YBT se centra en las aspiraciones laborales que tienen los jóvenes en ambos países, no en su realidad. Y esta no es alentadora en ninguno de los dos países. En México, la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan (ninis) es significativamente más alta que la media de la OCDE (21% frente a 13.2 % en 2017), según datos del organismo, además que para los jóvenes (de 20 a 30 años) la probabilidad de encontrarse desocupado ha crecido de 35 a 38 % en la última década. En España, la tasa de paro de los jóvenes de entre 20 y 24 años es de 32 % –más del doble que la de la Unión Europea, que es de 14.6%– y de 19,5 % entre los de 25 a 29 años, según datos del INE. Además es el país de la OCDE que peor paga a sus jóvenes: la mitad de los ocupados de entre 15 y 29 años cobra salarios bajos (menos del 66 % del salario mediano del país).

Pero el difícil escenario laboral para los jóvenes en México no doblega su ánimo por emprender. De acuerdo con el último informe del Monitor de Emprendimiento Global (GEM, por sus siglas en inglés) en América Latina, en general, el miedo al fracaso al momento de emprender es menor que en Europa. “Siguiendo los datos del informe GEM en España el miedo al fracaso es más alto que en México. Cuando, sin embargo, la tasa de mortandad de empresas en México es más elevado que en España, lo que puede resultar una paradoja”, afirma Jesús de la Corte, doctor en Derecho y experto en ecosistemas de emprendimiento en España y América Latina.

Para el coautor de Sorbos de emprendimiento (junto a Fernando Lallana) son varios los factores que explican esta paradoja, entre ellos, la interpretación cultural de la crisis y del estigma que representa el mismo fracaso, las leyes de segunda oportunidad que existen en los respectivos ordenamientos jurídicos, la percepción de impunidad o punibilidad del sistema judicial y el acceso a la financiación comercial.

De la Corte opina que ninguno de los dos países fomenta el emprendimiento aunque considera que en México aparecen más oportunidades de inversión formal e informal –según la OCDE, la informalidad se ha convertido en parte integral de la estructura económica en América Latina–.

Enrique Alcalá, portavoz de la asociación Mexicanos Aquí, una asociación dedicada a ayudar a empresarios mexicanos para que inviertan en España, así como a españoles que quieren invertir en México, opina desde su experiencia que en México la situación es mucho más difícil . “En España, comparado con México, es realmente sencillo… En México existe mucha corrupción”, opina el empresario mexicano que hace unos días adquirió la nacionalidad española.

A la corrupción se suma la inseguridad. Alcalá tuvo varios negocios en su país de origen, desde una comercializadora de productos chinos a una empresa que se dedicaba a quitar las antenas de Axtel (una empresa de telecomunicaciones mexicana). También llevaba la administración del negocio familiar, una escuela ubicada en el Estado de México –uno de los estados con índices más altos de inseguridad del país–.

Como sucede con muchos empresarios que abandonan la zona, fue precisamente la inseguridad la que obligó al empresario mexicano a abandonar hace nueve años Nezahualcóyotl, la localidad en la que siempre vivió. Después de que secuestraran a su hermano y que intentaran secuestrarlo a él también, decidió venir a Madrid a probar suerte. Desde entonces ha intentado poner en marcha distintos negocios, entre ellos un locutorio, pero el que más rentable le ha salido es uno de control de plagas. Ahora tiene cuatro y está a punto de abrir el quinto.

Para De la Corte es necesario distinguir el emprendimiento por necesidad que por vocación. “Cuando una persona siente vocación por algo, la hace estar más atenta y manteniendo una visión global del mercado mayor que la de aquella otra persona que no comparte dicha vocación por esa materia. Pero el descubrimiento de una oportunidad no la convierte directa y necesariamente en vocación”, afirma.

Para él, un ecosistema de emprendimiento sano requiere fomentar el emprendimiento por vocación. “El emprendimiento por necesidad está demostrado que es menos estable y sus continuas entradas y salidas de un mercado afectan la forma de relacionarse entre sus actores, especialmente en la forma como compiten”, añade. Desde esta perspectiva, según el experto, en ninguno de los dos países se está dando la tasa de actividad emprendedora necesaria.

1 Comentario

  1. Nadie es emprendedor de la noche a la mañana. Necesitamos apoyar, trabajar, educar y formar la cultura del emprendimiento desde la base y en edades prontas para que el día de mañana las cosas vayan mejor. Tanto en España como en México estamos obligados a seguir trabajando en una línea que fomente el CONOCIMIENTO y el espíritu emprendedor a la vez que facilitar la creación de empresas tanto a aquellas que estén en una fase inicial como aquellas que requieren apoyo y crecimiento.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here