javier sirvent
Javier Sirvent subió a sus redes sociales esta imagen con mascarilla el pasado 7 de febrero, más de un mes antes de que el coronavirus fuese tomado en serio en España. ¿Fue esta otra de sus visiones?

Javier Sirvent tiene una de las profesiones, por llamarlo de alguna forma, menos ‘oficiales’ del mundo. Forma parte de la selecta lista de evangelistas tecnológicos, un término acuñado en la década de los años 80 por Mike Murray, que por aquel entonces trabajaba en Apple. “Voy a contar cómo acabaremos con esta pandemia y con las siguientes”, se presentaba ante un público atónito por dicha revelación en el evento Ftalks'20.

A Sirvent no le gusta que le describan como experto. Aunque ya hace años que la opinión pública le catalogó como como uno de los cerebros más privilegiados del mundo de la tecnología en España. “Soy algo así como un pionero y un visionario, me dedico a prevenir qué nos deparará la tecnología”, prefiere autodefinirse.

El hecho de haber compartido escenario en ponencias internacionales con perfiles como el fundador de Twitter, George Church, Steve Wozniak, sociofundador de Apple o con altos directivos de compañías como Facebook, Google o Amazon le ha permitido tener una visión amplia sobre las capacidades de la tecnología y llegar a una conclusión radical de cara al futuro: “Nada va a ser offline”. De hecho, Javier Sirvent sabe qué es lo que acabará con el COVID-19.

“La tecnología CRISPR acabará con el coronavirus”, cuenta Javier Sirvent. La pandemia ha acelerado la idea de usar esta técnica – acrónimo en inglés de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, o Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas en español– para los diagnósticos de COVID-19. Esto se debe a que esta tecnología tiene unas características que podrían convertirla en un test portátil: es rápida, requiere poca maquinaria y funciona en las muestras naturales como la saliva o los mocos.

Aunque avisa de que también es el próximo gran negocio. “Hace 19 años por primera vez se secuenció el ADN humano. Costaba 2,7 millones de euros. Hoy vale 50 euros. Tenemos que tener claro que la salud en el futuro va a ser un servicio. Vamos a pagar por no enfermar”, asegura.

No obstante, como advierte el MIT Technology Review en una reciente publicación, “si las personas realizan test de diagnóstico en su casa, es posible que no informen sobre los resultados a las autoridades sanitarias, lo que limita la visibilidad de la propagación de la pandemia. Sin un médico involucrado, es posible que tampoco reciban o sigan los consejos médicos sobre la cuarentena o sobre la necesidad de avisar a sus contactos”.

La situación es compleja y Sirvent no se anda con rodeos a la hora de valorarla. “El sopapo que nos hemos pegado es global, pero la oportunidad también”. En tiempos de pandemia, “pensar como una startup y reinventarse a diario” es para este evangelista tecnológico la mejor receta. “Talento, talante y tecnología. Con estas tres 'T' saldremos de la crisis”.

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