Isabel Zapardiez en su nuevo taller de San Sebastián
Isabel Zapardiez.

De la afición a la vocación, Isabel Zapardiez hizo el viaje por el camino de la naturalidad. La diseñadora recuerda cómo empezó a vivir la pasión por la costura siendo muy niña. “Coser y diseñar prendas era lo que más me gustaba. Dedicarme a ello es un sueño que he perseguido siempre”. Misión cumplida, pero no del todo. “Como profesional siempre he buscado nuevos retos; y en ello sigo, detrás de ese sueño para seguir evolucionando”.

Hoy Zapardiez responde a InnovaSpain desde su céntrico y recién estrenado taller de San Sebastián, donde profundiza en un estilo propio, enfocado en vestir a mujeres dispuestas a unir tradición -se declara ferviente admiradora del maestro Balenciaga-, vanguardia y personalización. Pero hasta codearse con los referentes españoles del diseño tuvo que atravesar distintos estatus de un sector en el que crecer no es sencillo.

“Comencé con mi propia marca de ropa femenina y masculina prêt-à-porter que comercializaba en las tiendas multimarca. Viví todas las dificultades de darme a conocer e invertí mucho tiempo y trabajo que iba del diseño de las prendas a la organización de los desfiles”, señala Zapardiez, que admite que fue entonces cuando obtuvo, junto a ventas iniciales, una de las grandes satisfacciones del comienzo de su carrera: su primera Pasarela Cibeles en Madrid.

Paulatinamente, la diseñadora percibió cómo la industria de la moda en serie limitaba sus posibilidades. “No podía trabajar como yo quería así que me adentré en la alta costura hasta abrir mi primer taller”, también en San Sebastián. Desde entonces cree que el valor diferencial de su trabajo tiene que ver con la artesanía que encierra cada una de las prendas que llevan su firma. “Altísima calidad en los tejidos, gran precisión en las puntadas, los bordados, los complementos… todo está personalizado y confeccionado exclusivamente para la mujer que las va a llevar”.

En el trasiego del día a día compagina la gestión con la creatividad, un equilibrio que alcanza trabajando en equipo y “con mucha organización”. Zapardiez participa en las reflexiones y decisiones empresariales importantes, “aunque todas mis energías están volcadas en el desarrollo creativo”, un proceso en el que considera que, hasta la fecha, la clave ha sido “dejarse llevar libremente por la inspiración y la intuición en cada momento. Me apasionan mundos muy distintos, tengo muchos referentes; mi gente, mi tierra… y dejo que fluyan según acorde a cómo me sienta”. Este modus operandi tan personal provoca que existan “ciertas huellas recurrentes que identifican mi trabajo, a pesar del eclecticismo”.

Isabel Zapardiez diseñadora moda San Sebastián taller
La diseñadora en el taller, su hábitat natural.

La mezcla, eso sí, tiene que tener las dosis adecuadas de cada componente. “En moda, tradición y vanguardia se pueden complementar muy bien si hay una buena integración y una buena sintonía entre los elementos. Es un juego que me gusta mucho incluir en nuestras colecciones con mezclas y contrastes. Por ejemplo, una novia maravillosa con una chupa de cuero, riñonera o bolso de mano; un vestido de gran volumen con botas planas…”, explica Zapardiez, que tiene entre su planes diversificar la firma con la ampliación de las líneas de Demi Couture, las colecciones de complementos –guantes, paraguas, zapatos, bolsos- y su línea de comunión The Other White Dresses. También están preparando el lanzamiento de una línea de artículos para el hogar.

La innovación y la tecnología ocupan un espacio importante en la concepción de los diseños de Isabel Zapardiez. “Me interesa mucho investigar con nuevos materiales y tejidos, da mucho juego. Combinados con tejidos tradicionales logramos movimientos y asimetrías muy originales; creamos conceptos nuevos”, apunta la diseñadora, que también ha incorporado nuevas técnicas de bordados con el objetivo de crear texturas complejas en las telas y estructuras arquitectónicas en algunas prendas.

Isabel Zapardiez asegura que la transformación digital afecta al sector a todos los niveles, desde las funcionalidades que aportan las prendas inteligentes hasta las posibilidades infinitas de la fabricación personalizada o los nuevos modelos de comercialización. “La revolución tecnológica se está implementando, pero aún no sabemos que se quedará y qué será pasajero”.

Entretanto, trabaja tranquila, optimista con la aceptación que mantendrá su propuesta en el largo plazo. “Cada vez somos más conscientes de las consecuencias negativas que implica la industria de la moda rápida y de lo insostenible que es: infrautilización de prendas, generación de residuos… En este cambio, del que son artífices sobre todo las generaciones más jóvenes, se aprecia de nuevo el trabajo artesano, las prendas de calidad y duraderas”,concluye.

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