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Inteligencia artificial, ética y seguridad, el triángulo que posicionará definitivamente a la sanidad en el siglo XXI

Durante la presentación del informe 'Inteligencia Artificial Ética en Sanidad', organizado por la Asociación Española para la Digitalización, profesionales de la sanidad y la tecnología han aportado recomendaciones para una IA robusta, eficaz y ética
inteligencia artificial
Momento del debate organizado por la Asociación Española para la Digitalización. De izquierda a derecha: Idoia Salazar (OdiseIA), César Morcillo (Sanitas), María Lacalle (responsable de Proyectos de Innovaspain y moderadora del coloquio), Santiago García (Gobierno de Cantabria) y Juan Carlos Sánchez (IBM).

"Lo que parece ciencia ficción es más ciencia que ficción". La frase de César Morcillo, director médico del Hospital Digital (Sanitas), confirma el punto avanzado en que se encuentra la inteligencia artificial (IA), una tecnología que convive entre la ilusión y el recelo. En el marco de la presentación del informe 'Inteligencia Artificial Ética en Sanidad', organizado por la Asociación Española para la Digitalización, él y otros profesionales del sector han razonado sobre las claves para conseguir una aplicación y adopción respetuosa, transparente, segura y justa de la IA. La ética en la toma de decisiones sigue siendo el gran reto.

Una de las consecuencias extraídas de la mesa de debate –que contó con la conducción de Innovaspain– es que, pese a que la inteligencia artificial se aplica cada vez en más sectores, y por supuesto, también en el sanitario, es necesario que todavía adquiera más robustez para alcanzar la confianza del paciente. "Algunos profesionales sanitarios aún desconfían de la inteligencia artificial. Hay que dejar muy claro que esta tecnología nos hace mejores profesionales y que nuestro trabajo no está en riesgo", aconseja Morcillo.

En este sentido, la labor de las entidades sanitarias de promover la cultura de la tecnología en la sanidad se hace cada vez más fundamental. Y en este contexto entran en juego tanto la administración Pública como las empresas privadas y la educación. "Tenemos la tarea de alfabetizar a nuestros profesionales tradicionales y a la población en el valor de las nuevas tecnologías, ya que unos van a trabajar con ellas y los otros a recibir sus beneficios", explica Idoia Salazar, presidenta y codirectora del área de Ética y Responsabilidad de OdiseIA. De hecho, esta asociación ha elaborado una guía para el uso responsable de la IA en todos los ámbitos. Su misión, como destaca Salazar, es "promover acciones concretas e influyentes" en este terreno.

La seguridad, otro gran desafío

Alcanzar la confianza en la IA por parte de toda la cadena sanitaria, desde médicos a pacientes, pasa también por aplicar soluciones de seguridad. "Las herramientas están ahí, pero hay que asegurar la forma en que se afronta la IA", valora Juan Carlos Sánchez, Health Industry Leader de IBM. Según un estudio de la propia compañía, tres de cada cuatro empresas están explorando o implementando IA. A lo que añade: el 78% de los responsables de la toma de decisiones de negocio afirma que es muy o críticamente importante que puedan confiar en que los resultados de la IA sean justos, seguros y fiables. "Incluso cuando el algoritmo de la IA haya alcanzado la perfección seguirá siendo necesaria una regulación", apunta Sánchez.

Desde el terreno de lo público, Santiago García, director general de Transformación Digital y Relaciones con los Usuarios de la consejería de Sanidad del gobierno de Cantabria, se muestra más tajante. "La inteligencia artificial tiene personas detrás que programan y existen sesgos. O hay unas autoridades que pongan un control equilibrado de estas nuevas soluciones o tendremos problemas".

Desde la comunidad autónoma se ha puesto en marcha el proyecto Cohorte Cantabria, que pretende aportar conocimiento sobre los principales determinantes de salud y enfermedad en la región a través de la IA. Para ello se pretende recoger muestras de sangre e información sanitaria y socio-demográfica de 50.000 residentes en Cantabria, a los que se le hará un seguimiento médico continuado por parte de los investigadores del proyecto.

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