antonio huertas iñaki ortega
Antonio Huertas, presidente de Mapfre, e Iñaki Ortega, director de Deusto Business School.

En España, a principios del siglo XX, sólo uno de cada cien habitantes llegaba a los 65 años. Hoy, el 95% los supera. Esta realidad ha propiciado la aparición de una nueva etapa vital entre las personas entre 60 y 70 años como demuestran en el libro La revolución de las canas (Gestión 2000), Antonio Huertas, presidente de Mapfre, e Iñaki Ortega, director de Deusto Business School, con los que Innovaspain ha conversado.

Una de las principales conclusiones del libro es que esta revolución permitirá que millones de personas de esa edad sigan trabajando, ahorrando, creando y consumiendo. Y en paralelo, hará que nazcan nuevas industrias y nuevos emprendedores, muchos de ellos, seniors, que encontrarán oportunidades hasta hace poco desconocidas.

“Sabemos con certeza que en los próximos 30 años habrá una bajada de natalidad. La sociedad debe adaptarse a este escenario. En el libro reclamamos adaptarnos a los cambios demográficos”, explica Antonio Huertas, convencido de que “lo que unos ven como un problema debe convertirse en una oportunidad, siempre y cuando hagamos bien las cosas”.

Sin embargo, este escenario plantea para las empresas una serie de retos, como la convivencia de los jóvenes –los llamados nativos digitales– con la experiencia de los “mayores”, o cómo las pymes deberían beneficiarse de los conocimientos de los más veteranos o incluso quien debe protagonizar el liderazgo. En este sentido, el presidente de Mapfre lo tiene claro: la clave pasa por la combinación del talento. “Todas las generaciones en cada momento han sido las mejores preparadas. La madurez profesional y la experiencia se van adquiriendo con el tiempo. Pero no podemos prescindir de los jóvenes en un mundo cada vez más tecnológico, ni tampoco de la experiencia empresarial de los mayores”.

Huertas y Ortega durante la entrevista.

Por otro lado, Huertas profundiza en “lo escépticos” que llegan los jóvenes a las empresas, ya que esperan una realidad diferente. “La empresa debe elevar el listón si quiere captar talento”, comenta, y esto pasa por “lograr entornos flexibles, propuestas de innovación y un modelo de empresa más social”. En esta nueva ola, el presidente remarca los esfuerzos realizados por Mapfre en los últimos tiempos, como ‘El reto digital’, que consiste en la formación a los más veteranos de las plantillas. La empresa destina 500 euros por empleado en formación. “Es una obligación de las empresas formar desde dentro a nuestros empleados. Y no solo se trata de dar esa imagen o quitarnos la corbata. Hay que hacerlo de verdad”.

Educación, el eterno desafío

“Reinventar la educación de arriba abajo” es la única receta posible para Iñaki Ortega, una de las voces más autorizadas para hablar de este ámbito, tanto por trayectoria empresarial como por su vinculación al mundo académico, además de director-gerente de Madrid Emprende. “El mundo educativo no ha sabido adaptarse a la disrupción. Todavía se tiene el concepto de que hay una edad para estudiar y otra parte trabajar”.

Ortega lamenta que desde finales de la edad media, “aunque parezca extraño”, el sistema educativo ha cambiado poco. “En vez de escribir en la pared se pasó a escribir en pizarra y luego han venido las proyecciones y las pantallas. ¿Pero qué cambios reales ha supuesto esto? Tenemos que fomentar la formación continua y hacer métodos de enseñanza a la altura de los tiempos”.

Emprendedores al poder

“En el año 2009, cuando la crisis apretaba con más fuerza, parecía que los mayores no pintaban nada”, recuerda Antonio Huertas. Diez años después, “debemos tener más claro que nunca que hay trabajo para todos”. En este sentido, el emprendimiento ha sido un factor clave para que muchos de los ‘canosos’ tengan más oportunidades laborales, tanto si se quedaron sin trabajo o si simplemente decidieron apostar por otros proyectos.

En este terreno, Mapfre está jugando un papel fundamental con sus Premios a la Innovación Social. Son cinco los proyectos que la empresa acaba de seleccionar para afrontar los retos del futuro, desde el eHealth, la movilidad o el creciente insurtech. “Lo bonito que tiene el emprendimiento es que es capaz de mejorar la calidad de vida de las personas y abre la posibilidad a nuevas oportunidades laborales”, aplaude Huertas.

En paralelo, Deusto Business School continúa con su labor didáctica, haciendo énfasis en ámbitos como el intraemprendimiento, y avanza en su reto de situarse a la vanguardia de la educación. “Los alumnos son cada vez más exigentes y las instituciones que primero hagan los cambios serán las que sobrevivan”. Lo mismo sucede con el mundo empresarial. “Un negocio triunfa cuando innova y ofrece algo diferente. Las empresas tienen que enseñar a innovar y saber canalizar el talento de sus empleados”, concluye Ortega.

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