La Comisión Mujeres y Ciencia, asesora de la Presidencia del CISC, ha publicado el Informe Mujeres Investigadoras 2019. El documento destaca que el índice del techo de cristal (*) en el organismo sigue, con un valor de 1,37, por debajo de la media europea (1,64, según el informe de la Comisión Europea She Figures 2018). El informe subraya que la proporción de mujeres en la categoría de profesores de investigación ha aumentado hasta situarse en un 26,1%, pero también resalta que la presencia de mujeres entre el personal en formación es menor cada año.

“Los datos sobre personal en formación indican una disminución de la proporción de mujeres en los últimos años. En el informe pasado eran un 52,3% y ahora un 51,8%. También ha bajado su presencia en contratos postdoctorales y en los contratos del programa Ramón y Cajal. En estos últimos, en concreto, el número total de contratados sigue una preocupante tendencia a la baja un año más”, destaca Pilar López Sancho, que preside por delegación la Comisión, que desde 2001 analiza el progreso de las mujeres investigadoras mediante la publicación de estadísticas disgregadas por sexo.

En cuanto al índice del techo de cristal, López señala que hay “diferencias notables” entre los valores calculados por área de especialización. El área de Recursos Naturales es la que se aleja más de la igualdad, ya que el índice de techo de cristal es el más alto (2,05), mientras que el área de Ciencia y Tecnología de Materiales tiene el índice más bajo (1,00).

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El informe refleja una alta presencia de investigadoras en las solicitudes de patentes de prioridad. Además, la proporción de investigadoras principales en los proyectos nacionales financiados es del 34,7%, ligeramente inferior al 35,8% de mujeres de la plantilla científica. Sin embargo, destaca el informe, esta proporción baja en los proyectos europeos.

La presencia de mujeres en el personal directivo ha aumentado, aunque la proporción de mujeres directoras de instituto es solo del 16,7%.

El informe considera “una asignatura pendiente en el CSIC” la inclusión de la dimensión de género en los contenidos de investigación. “No tenemos datos en el CSIC sobre la relevancia del análisis de sexo o género para el contenido de los proyectos, pero en el Informe Científicas en Cifras 2017, elaborado por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, se afirma que, del total de las convocatorias de 2015-2016 del Plan Estatal, el 13% de las propuestas presentadas y el 9% de las concedidas han respondido afirmativamente”, asegura el documento.

La edad media del personal investigador funcionario sigue en 54 años. “Es fundamental revertir estas tendencias si queremos seguir avanzando hacia la igualdad”, subraya el informe.

No existen datos recientes de la oferta de empleo público, ya que las convocatorias de 2017 y 2018 no están cerradas, por lo que no ha sido posible analizar si la disminución de la proporción de mujeres afecta a la categoría de científicos titulares.

“Hacia la igualdad real”

“Siguen existiendo los gráficos en tijera y aún no hemos conseguido hacer desaparecer el techo de cristal, pero es evidente que, en las generaciones más jóvenes, hoy al inicio de su carrera científica, la igualdad entre hombres y mujeres es una realidad. Cuando estos jóvenes alcancen los niveles académicos más altos, es de esperar que esto perdure. Mi compromiso es acelerar este proceso”, subraya la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, en la introducción al informe.

Para la presidenta del CSIC, este nuevo informe sobre la carrera científica de las mujeres “indica un avance hacia la igualdad real”. “He promovido iniciativas institucionales en múltiples ámbitos para conseguir una igualdad efectiva en la participación de las mujeres. La composición de los órganos de dirección que he establecido así lo demuestran y no cesaré en continuar en esta línea con la colaboración de todos los científicos de la casa”, detalla.

A modo de ejemplo, continúa Menéndez, investigadores del CSIC han iniciado en 2019 un proyecto europeo que analiza desde una perspectiva de género los procesos de solicitud y asignación de proyectos con el objetivo, entre otros, de evitar sesgos en la carrera profesional de las investigadoras.

“El CSIC está comprometido con la eliminación de las barreras que encuentran las mujeres en el desarrollo de su carrera científica y, aunque el avance es más lento de lo que me hubiese gustado, podemos sentirnos orgullosos de los logros alcanzados en materia de igualdad”, ha agregado la presidenta del CSIC.

(*) El techo de cristal o Glass Ceiling Index (GCI) es un índice relativo que se calcula comparando la proporción de mujeres en las tres categorías investigadoras respecto a la proporción de mujeres en la categoría de Profesores de Investigación. En 2018, el techo de cristal en la plantilla investigadora del CSIC fue de 1,37. Un índice 1 indicaría que no existe desigualdad, un índice mayor que 1 indica la existencia de un techo de cristal para las científicas.

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