Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Finlandia o Suecia son algunos de los países que invierten más en intangibles –aquellos activos característicos de la economía del conocimiento que contribuyen a aumentar la productividad y la calidad de vida– que en tangibles. Muy lejos de ellos queda España, con un 35 por ciento del total.

Así lo recoge el segundo informe de ‘La economía intangible en España. Evolución y distribución por territorios y sectores (1995-2016)’, elaborado por la Fundación Cotec para la innovación y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

Este estudio, presentado ayer en el auditorio del Espacio Fundación Telefónica, ofrece información de los flujos anuales de inversión en ocho tipos de activos intangibles distintos: I+D; software; capital humano específico de la empresa; diseño; publicidad; estudios de mercado; estructura organizativa; y otros activos inmateriales ligados a la propiedad intelectual (como originales de obras recreativas, literarias o artísticas). La base de datos se desglosa tanto a nivel de las 17 comunidades autónomas, como de un total de 27 sectores de actividad.

Atendiendo a estas tipologías, se aprecia que España, además de invertir menos en el conjunto de los intangibles (6 % de su PIB frente al 14 % de Estados Unidos o Francia), lo hace de manera distinta respecto a otros países: relativamente más en publicidad y estudios de mercado, y menos en I+D, formación de los trabajadores en el puesto de trabajo, o estructura organizativa.

Pese a esta situación de desventaja, la buena noticia está en que se percibe un claro proceso de convergencia de la economía española en este ámbito, tanto que España lidera el crecimiento de la inversión en activos intangibles entre los principales países europeos a lo largo de las dos últimas décadas. Registra una tasa de crecimiento promedio anual del 3,8 %, superior a la de Francia (2,6 %), Reino Unido (2,4 %) o Alemania (1,9 %).

Diferencias regionales

Por comunidades autónomas, todas las regiones (menos Canarias) han reforzado su apuesta por los intangibles a lo largo de los últimos 20 años, pero las diferencias entre ellas no son sólo importantes, sino que además se han ampliado en este periodo. 

La Comunidad de Madrid ostenta el liderazgo sin discusión. Solo esta comunidad (9,7 %) y Cataluña (7,2 %) presentaban ratios de inversión intangible/PIB por encima de la media española (6,4 %) en 2015. Si se observa el porcentaje de inversión intangible sobre el total de la inversión, ya hay cinco comunidades que superan la media nacional en 2015 (34,9 %): Comunidad de Madrid (43,6 %), Cataluña (37,5 %), País Vasco (36,6 %), y se suman por primera vez Principado de Asturias (35,1 %) y Comunidad Foral de Navarra (35,1 %).

Sin embargo, en los años de recuperación, a partir de 2013, algunas regiones que tradicionalmente han estado ausentes de las primeras posiciones del ranking de intangibles han potenciado esta inversión.

Destaca Cantabria, Baleares y Comunitat Valenciana en software; La Rioja y Aragón, en I+D; La Rioja y Balears, en diseño; también Balears, en formación de los trabajadores en el puesto de trabajo; y Comunitat Valenciana y La Rioja, de nuevo, por el esfuerzo en mejorar la organización de sus empresas. En definitiva, los nuevos actores son La Rioja, Balears, Comunitat Valenciana, Cantabria y Aragón.

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