impacto psicológico ante el COVID-19

Los jóvenes, más concretamente las personas con edades comprendidas entre 18 y 39 años, son los que presentan más ansiedad, depresión y síntomas somáticos, así como un mayor sentimiento de soledad y falta de compañía ante la crisis del coronavirus.

Así se desprende de un estudio de la Universidad Complutense (UCM) y Grupo 5 sobre el impacto psicológico y la resistencia de la población española ante el COVID-19. Dicho trabajo señala también que los mayores de 60 años se muestran más tranquilos y reconocen controlar mejor sus emociones, aunque refieren un mayor sentimiento de discriminación ante la enfermedad que los jóvenes.

Las conclusiones señalan que los mayores riesgos psicológicos se producen ante las siguientes situaciones: ser joven; estar solteros y sin pareja ni empleo; tener trastornos psicológicos o enfermedades pulmonares o cardiovasculares previas, y convivir con personas diagnosticas de coronavirus o manifestar síntomas.

Por el contrario, en cuanto a los factores protectores se detectan variables como una situación económica saneada, tener hijos o pareja, ser mayor de 60 años, o disponer de información fiable y suficiente sobre el COVID-19, pero no excesiva.

Tensiones y soledad

Como no podía ser de otra forma, la crisis sanitaria y el confinamiento a afectado a nuestro estado de ánimo. Más de la mitad de las personas entrevistadas (60 %) indican que han sentido poco interés o placer en hacer cosas y se han sentido varios días decaídas, deprimidas o sin esperanzas. El 15 % ha tenido esa sensación más de la mitad de los días.

Asimismo, siete de cada diez personas que han participado en el estudio reconocen haberse sentido, durante algunos días, nerviosas, angustiadas o tensas. Más de la mitad (55 %) han sentido que no eran capaces de dejar de preocuparse o de controlar la preocupación.

En cuanto al sentimiento de soledad, un 45 % de la muestra dice sentir que le falta compañía (el 11 % lo siente a menudo). Un 37 % reconoce que se ha sentido algunas veces aislado de los demás (el 16 % a menudo) y el 25 % se han sentido excluidas o discriminadas por sus vecinos (5 % a menudo). De nuevo son los jóvenes (18-39 años) los que más soledad han sentido y los que reflejan un menor autocuidado emocional.

Características del estudio

La muestra en esta primera evaluación, realizada por la cátedra Contra el Estigma de Grupo 5 y la UCM, se ha compuesto de un total de 3.473 personas mayores de edad. Los trabajos se han centrado en dar cuenta del impacto psicológico que la situación actual está teniendo durante las primeras semanas de confinamiento: del 21 al 29 de marzo.

Se trata de un estudio dinámico y longitudinal que permitirá conocer el impacto de la situación en tres momentos temporales: desde el inicio de la situación de cuarentena y primeras semanas de alarma, una evaluación pasadas de cuatro a tres semanas de cuarentena, y una última medición una vez superada la situación de alarma y emergencia decretadas. Se quiere así ofrecer una panorámica de la situación real de la población en cada uno de los momentos clave del confinamiento.

Regular las emociones

Respecto al apoyo social durante el confinamiento, tres de cada cuatro encuestados dice poder hablar de sus problemas con su familia y amistades obteniendo apoyo cuando lo necesitan. Las personas casadas o con pareja de hecho reportan los mayores niveles de apoyo social percibido.

Ante una situación dolorosa o complicada, como la provocada por el COVID-19, el 96 % intenta regular sus emociones, pero sólo el 60 % lo consigue la mayoría de las veces. Casi el 90 % de las personas encuestadas se siente en paz consigo mismo, tres de cada cuatro sigue creyendo que su vida tiene pleno sentido y más de la mitad mantienen un sentimiento de armonía interior. 

Más detalles

“Algunas variables analizadas muestran resultados algo más complejos que merecen un comentario específico y un seguimiento en las siguientes oleadas del estudio”, señalan desde la UCM. Se refieren a que las mujeres parecen tener un mayor número de problemas relacionados con el estado de ánimo, mientras que los varones los tienen en mayor medida de ansiedad y postraumáticos.

Los sectores profesionales dedicados a los transportes y los cuerpos de seguridad son aquellos que reportan peor estado de ánimo, ansiedad y síntomas de estrés postraumático, mientras que el dedicado a la comunicación revela más síntomas de tipo somático. Debe considerarse que los sanitarios, aunque ya presentaban niveles elevados de malestar, se encontraban al inicio de la situación y no habían llegado a los niveles de saturación e impacto actuales.

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