Objetivos 2030

Con la colaboración de

Cosentino

La necesidad de integrar el capital natural en la empresa

Endesa organizó en Conama 2022 un diálogo para mostrar lo importante que es para las empresas -no solo las energéticas- esta estrategia
impacto natural endesa
Central Hidroeléctrica de Oliana, Lérida. (Imagen: Endesa)

La XVI edición del Congreso Nacional de Medio Ambiente, Conama 2022, albergó el diálogo ‘El reto de integrar el Capital Natural y la Biodiversidad en la empresa’, organizado por Endesa, en el que Luis López-Cózar, de Azentúa, y Sandra Magro, de Creando Redes, dieron su punto de vista sobre la necesidad de que estas dos visiones entren de lleno en el sector empresarial. Alejandro Rodríguez, de Endesa, fue el encargado de moderar el acto, mostrando también el papel que ejerce la compañía respecto al capital natural y la biodiversidad.

“Endesa, desde sus comienzos en la actividad minera, trabajaba en restauración ambiental y siempre hemos estado comprometidos con todos estos temas”, aseguró Rodríguez. De hecho, ya en 1998 contemplaba un punto específico de conservación de la biodiversidad, a lo que se suman otros pasos: en 2012 crearon el Plan de conservación de la biodiversidad de Endesa, en el que se recoge su actividad en la materia, y en 2020 crearon su política específica de biodiversidad y su comité de biodiversidad, donde se implica a todos los negocios en toda la toma de decisiones, gobernanza, y actividad en la materia. 

“Todo esto se puede considerar de carácter voluntario. Pero ¿qué ha pasado en los últimos años? Hemos visto que el capital natural y la biodiversidad empieza a convertirse en algo que va a ser reglamentario. En palabras de otros compañeros: nos viene encima un tsunami regulatorio que habrá que afrontar”, indicó.

“Hay que dar pasos serios, no greenwashing”

Luis López-Cózar apuntó que, “aunque suene oportunista, el sector energético está siendo pionero". Además, indicó que “mucha gente se mete en este sector porque está viendo negocio. Me refiero a cualquier sector y eso está muy bien, porque necesitamos especialistas y esto necesita ser multidisciplinar y multiagente. Hay que dar pasos serios, y no greenwashing, hacia la sostenibilidad. El sector energético lleva desde la ley del 72, como mínimo, trabajando en esto y nuestra legislación sectorial es tremenda. Y la actitud correctiva lleva años, por lo menos desde el 94. Que nadie piense que el sector se está cayendo ahora del guindo”. 

Asimismo, para él el impacto natural no es un negocio: es servicio ecosistémico. Y lo explicó: “Cuando hablamos de un bosque, y hablamos del valor de un bosque, a fecha de hoy, podemos decir poco más que la madera que obtenemos de él. Pero cuando alguien hace una reflexión más profunda y piensa en estos servicios ecosistémicos se da cuenta de que el bosque vale mucho más, porque está al servicio ecosistémico de su potencial de polonización, de captura de CO2, de suministro farmacológico a través de biodiversidad, de regulador de inundaciones y de percolación de agua de lluvia, de ente de área que aporta un valor espiritual y cultural al ciudadano… Muchas cosas”. 

Según López-Cózar, el sector lleva muchos años trabajando en los impactos negativos y ahora se está en los impactos positivos y, sobre todo, las dependencias. “En definitiva, seguimos caminando. Y esto se une también a una cosa: obviamente nadie habla de un final del camino, hablamos de lo que toca, que no es un primer paso, sino un siguiente paso”. 

Marcos regulatorios

Por su parte, Sandra Magro explicó a lo que se puede enfrentar Endesa en cuanto al marco regulatorio de este impacto natural. De hecho, lo que le ha sorprendido trabajando con Endesa es la cantidad de información que hay. “En otras empresas me ha pasado que no la tienen, no sabes lo que tienes en casa. Este no es el caso. Me ha sorprendido el conocimiento interno que tienen personas en la organización que están relativamente desapegadas del medioambiente. Pero tal y como está organizada la estructura dentro de la organización, el medioambiente de verdad está considerado a escala de un modelo de negocio”. 

Sin embargo, para ella no es una cuestión de información, es una cuestión de cómo esa información se utiliza para tomar decisiones dentro de la organización. Para Magro, se está avanzando mucho en que cada vez estén más estandarizados los indicadores. “La taxonomía ha ido enfocando sobre qué cosas va a tener que ir dando información. La directiva de reporte corporativo y sostenibilidad se va a basar al 100% en la taxonomía”.

López-Cózar también añadió que la taxonomía no son mas que vías de reporting, es decir, las seis líneas de clasificación: mitigación, adaptación, gestión de los recursos como el agua, control integral de contaminación, economía circular y biodiversidad. “Son seis canales conductivos de cómo hay que reportar pero repito: no es que no tengas los datos, porque hay de sobra. Lo que hay que hacer es ordenarlo y dar respuesta a esto. Algo en lo que Endesa está dando un giro total el sector energético es la transparencia. No quiere decir que Endesa antes fuera oscuro, como mala interpretación, sino poco informadores. Se ha dado el salto hacia reportar lo que se tiene. El voluntarismo ya se ha acabado y vamos a pasar a la obligatoriedad, la reglamentación. Esto, al final lo que hace es demostrar que es sostenible”.

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