La antigua Iberdrola Distribución Digital ha dejado de existir para dar paso a ‘i-DE, Redes Eléctricas Inteligentes’, una nueva marca con la pretenden representar la realidad de su transformación digital. Con una inversión para mejorar la digitalización y la conexión de suministros y renovables de alrededor de 2.000 millones de euros –desde el 2018 hasta 2022–, Iberdrola se ha plantado definitivamente en un camino energético renovable, sostenible y, por supuesto, digital.

El proyecto estrella, el que ha hecho plantearse este cambio, ha sido Star –beneficiado con otros 2.000 millones de inversión–, una iniciativa que ha instalado más de 10 millones de contadores digitales y ha dotado de capacidades de telegestión y automatización a 90.000 centros de transformación y del que ya hablamos hace años en Innovaspain. En palabras del consejero delegado de i-DE, Antonio Espinosa de los Monteros, “ha sido un proyecto de transformación de la empresa soportado por la incorporación masiva de la red a los procesos y hemos pasado de una cultura electromecánica a una cultura digital”. Según él, ya es “una referencia mundial” en muchos aspectos: en sus prestaciones técnicas y operativas, en la mejora de calidad de servicio y suministro para los clientes y en el coste que pagan por ello. Redes eléctricas inteligentes para un mundo nuevo.

El proyecto, que ha generado 20.000 empleos indirectos al año desde su creación, es sencillo. Básicamente, son celdas que dan suministro a los clientes y que, a través de sensores instalados en los captadores de tensión, permite conocer qué es lo que pasa en las redes. “Si hay una avería nos avisa a través de la inteligencia y nos manda toda la información a través de los cableados, de los equipos de comunicaciones, y en el centro de control reciben esta información y actúan al instante, automáticamente”, explica Amaya Barona, responsable de Red Digital Región Este-Norte. 

Barona indica que antes, en el caso de una avería, podían tardar unas dos horas en reponer el suministro. “Ahora, en menos de tres minutos, somos capaces de devolver la energía a tres de cada cinco clientes. Con la red inteligente, hemos reducido muchísimo las reclamaciones de los clientes por errores en facturación. Ahora, las lecturas son mensuales y reales y el cliente paga lo que consume. Y todo esto, está aumentando la satisfacción del cliente, que es fundamental”, subraya sobre Star e i-DE.

El proyecto es, en gran medida y como se ha indicado antes, una iniciativa de ahorro. Desde Iberdrola subrayan que el proyecto que marca la nueva marca de la compañía ha significado (o va a significar) “un ahorro económico, el poder contratar en fracciones de hasta 100 vatios o poder tener tarifas a medida va a permitir que, aproximadamente, cinco millones de clientes. Se podrán ahorrar hasta 66 euros al año”. Asimismo, Star también ha significado reducir las pérdidas gracias a las herramientas desarrolladas de detección de balance de energías, de detección de fraudes. “Hemos reducido un 13 %”, aseguran.

De todos modos, Javier Arriola, director de Procesos y Tecnología de Iberdrola, se muestra cauto; asegura que Star es un paso inicial importante, “pero no deja de ser una etapa en una evolución sostenida”. Según él, el éxito del proyecto hasta ahora ha sido, ante todo, el “iniciar una transformación profunda del negocio de distribución para irla preparando para los retos del futuro. Nosotros estamos visualizando un negocio de distribución que va a cambiar mucho y donde el foco está pasando desde lo que es la red y los activos a integrar servicios a los clientes en la red”.

Iberdrola Distribución Eléctrica, flamante nueva i-DE, opera ahora un sistema de distribución que posee 270.000 kilómetros de líneas eléctricas en España, “con presencia en 10 comunidades autónomas y 25 provincias, atendiendo a una población de 17 millones”, informan. 

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